44. UN MENSAJE NO ESCUCHADO

Algo que Laurencia no podía creer, durante su estancia en el Inframundo, fue que hubiera hecho tantos amigos.Pensaba, inconsciente de ella, que sólo hallaría almas en pena lamentándose por no poder dedicarse a los placeres mortales. En su lugar, Laurencia pudo conocer a algunos de los grandes héroes de Calamburia, entre los que destacaba el maestro Den Shiao Khan.

Allí, en las oscuras y frías cavernas de las profundidades, el maestro reveló a la famosa beoda que, en realidad, él estaba muerto con sentido. ¿Y qué podía significar eso? La muerte era el más inútil de los estados. No tenía sentido, se viera por donde se viera. No obstante, el Den Shiao tenía las cosas muy claras. Con una media sonrisa, le explicó a la borrachina que, como miembro de una raza antiquísima, era capaz de vislumbrar las hebras del futuro. Y cuando uno comprende el suceder del destino, puede saber si es mejor permanecer vivo o muerto.DEN SHIAO

Pero aquella explicación seguía sin entrar en la cerviz de Laurencia. Para ella, morir no era provechoso, de modo que el Maestro tuvo que explicárselo en detalle.

Uruyumi y él, habiendo emergido de las profundidades de su olvidado reino, habían puesto rumbo a la arboleda de Cath – Unsum para participar en el torneo. Su esperanza era recuperar la Esencia de la Divinidad para devolver a su extinta raza parte de la notoriedad pasada. Las posibilidades de triunfar eran elevadas. Los dos habían entrenado durante mucho tiempo, y conocían habilidades improvisatorias que no estaban al alcance de todos los mortales. Sin embargo, cuando el futuro se mostraba prometedor, el maestro Den Shiao tuvo una de sus frecuentes visiones del futuro.

HIJOS DEL DRAGON CON MASCAREn su visión, un acontecimiento trágico amenazaba con desestabilizar todo el continente: una vorágine de caos y desconcierto, que acabaría con la vida de muchos y que, de no ser detenida a tiempo, destruiría el mismo tejido de la realidad.

¿Cómo detenerla? Ni siquiera el maestro conocía esta respuesta, pero quizás algunos de los sabios de su raza, aquéllos le llevaban miles de años muertos, sí supieran qué hacer.

Ahí estaba la razón, el sentido de todo, la forma de hacer de la muerte algo provechoso. Den Shiao Khan se había quitado la vida -y renunciado así a su participación en el torneo- para visitar a los Hijos del Dragon fallecidos y preguntarles cómo detener el Maelström que se avecinaba. Allí continuaba, en el Inframundo, esperando obtener una respuesta.

El asunto era complejo y grave, muy grave. Pero ¡ay!, En el fondo, a Laurencia no le interesaban tales acontecimientos. La muerte era para ella mucho más grave, ¿y no era mejor resucitar, aunque fuera durante unas pocas horas? Disfrutar el momento, vivir un segundo… sí, un segundo tan solo. ¿Qué más podía importar si el mundo iba a terminarse? Lo que interesaba era disfrutar al máximo, sin importar cuánto le quedar a la tierra de Calamburia.

De modo que, por desgracia, Laurencia no prestó atención a las palabras de Den Shiao, pues para ella no había sentido para tal sacrificio. Y así seguiría, sin entenderlo hasta que, semanas después, tuviera que sacrificar su vida por la de su hermano Drawets.

 

43. HISTORIAS DE BORRACHOS

Que Laurencia siempre ha sido una borrachina, lo sabe hasta el último calamburiano. Incluso los salvajes, allá en sus montañas del norte, conocen a la que siempre anda achispada, como se le suele llamar.

Laurencia Impro CalamburiaEn la Taberna dos Jarras, dicen que Laurencia se bebió una vez ocho maceteros llenos de cerveza, ¡y no eran maceteros pequeños! Nadie creería esta historia propia de beodos, de no ser porque el record aparece por escrito en un diploma que Ébedi tuvo a bien encargar, y que adorna la pared de la taberna. Hasta el momento, ni el más enorme de los salvajes ha logrado ingerir tamaña cantidad de alcohol sin caer grogui.

Pues sí, no hay valiente que beba más que Laurencia. La joven cortesana siempre ha estado orgullosa de su don, y dado que el Titán prolonga su longevidad por tiempo indefinido, no le preocupan los estragos que el alcohol pueda ocasionar en sus tripas.

Sin embargo, un hecho inesperado ha sucedido en las últimas semanas; algo que nadie esperaba: Laurencia, para sorpresa de todos, ha fallecido.

Tan pronto se ha conocido la noticia, un aluvión de especulaciones ha recorrido cada taberna, fonda, posada y cortijo. Como ya se sabe, los borrachos son muy hábiles elaborando invenciones, en especial si se hallan dominados por los vapores etílicos. Pero la verdadera historia, la auténtica realidad de los hechos, es que Laurencia ha sido ejecutada por aquel que le concedió la eterna longevidad, el mismo Titán.

¿Qué pecado ha cometido la joven? Aquél que más le tentaba: beber la Esencia de la Divinidad.

drawets y laurencia calamburia improCuando Laurencia y Drawets no se encuentran presentando el Torneo, o involucrados en algún que otro conflicto que el Titán les encomiende, retozan en la arboleda de Catch Unsum sin que nadie les moleste. Allí tienen una cabaña, escondida entre los árboles milenarios. Los dos siervos del Titán conocen muy bien la zona, y están al tanto del secreto sobre cómo extraer la Esencia de la Divinidad. Ésta es la misma savia que recorre los árboles más viejos, de modo que si se realiza un corte adecuado en un árbol concreto durante la fecha apropiada, puede extraerse sin problemas.

LAURENCIA ESENCIA CALAMBURIA IMPROLaurencia, tentada siempre por probar nuevos licores, conoce el secreto para la extracción, y desde el principio, desde que fue condenada por el Titán, ha deseado probar ese líquido. Más de una vez, sosteniendo el búcaro con la Esencia, ha sido Drawets quien, en el último momento, lo ha apartado de sus labios.

Pero Drawets ha estado muy ocupado estos días presentando el Torneo, y Laurencia ha dispuesto de mucho tiempo libre… demasiado tiempo libre, a decir verdad.

La verdadera historia sobre su muerte es que Laurencia, una vez consumidas todas las botellas de sus licores habituales, sintió la tentación de beber de la Esencia. Por supuesto, no quería aprovechar sus poderes. No le interesaba pedir ningún deseo, ni siquiera pensó en ello. Lo único que quería era probar el líquido más ansiado de Calamburia. De modo que realizó un corte en uno de los árboles y bebió.

Un segundo después, estaba muerta.

El Titán ha castigado su osadía, y ahora Laurencia no tiene otro líquido que probar que las aguas del río Estigio.

Pero todavía hay una salvación. El Titán, en su misericordia, va a permitir que Drawets baje a los infiernos y rescate su alma… si Kashiri lo permite, claro.

Esta es el relato verdadero, el auténtico y fiel a los hechos sucedidos. Así ha muerto Laurencia.

Todo lo demás, se cuente lo que se cuente, no son más que historias de borrachos.

KASHIRI LAURENCIA CALAMBURIA IMPRO INFRAMUNDO

 

42. LA OTRA CALAMBURIA II

(continuación de La Otra Calamburia. Parte I )

…La historia de la otra Calamburia, por el hecho de resultar no real, como dirían los más sesudos eruditos de Skuchain, es compleja y, en gran medida, se encuentra en la bruma. No obstante, es curioso cómo, en ocasiones, las dos realidades confluyen de alguna manera y se entremezclan. La viva imagen de esto son los hermanos Flemer.Los inventores con las manos

¿Por qué los hermanos sospechan acerca de otra realidad más que nadie?Muy sencillo: porque ellos son uno de los flecos de esa otra realidad; de ese mundo cruel e inmisericorde gobernado por Zora von Vondra.

En aquel otro tiempo y lugar, los Flemer lideraban el grupo de rebeldes en pos de un futuro mejor. La cruda realidad, sin embargo, era que cada ataque o complot que realizaban terminaba siendo frustrado por los afines al sistema. Así, Katurian y Teslo asumieron que lo necesario era variar el curso de los acontecimientos desde su misma raíz: el ascenso de Zora al reinado.

La historia de su llegada al gobierno estaba llena de oscuridad y traiciones. Zora, siempre ansiosa por reinar, sabía que el rey Rodrigo IV se hallaba a las puertas de la muerte. Corrían rumores de quién podía ser su sucesor, aquél que sería el prometido de Petequia. Zora, sin embargo, ideó un plan para frustrar el ascenso al trono. Viajó al norte y contrajo matrimonio con uno de los hombres más poderosos de Calamburia: Corugán de las Tierras Altas, el chamán más poderoso de los salvajes.

zora y corugan impro calamburiaCon aquel matrimonio, Zora se aseguró un ejército de extremada potencia. Así descendió al Palacio de Ámbar y organizó un golpe de estado. Frente a la mirada atónita del pueblo, decapitó al joven noble Rodrigo de Haines, a quien el difunto rey había concedido el trono, y desterró a las princesas Petequia y Urraca. Después ocupó el palacio junto a Corugán. Calamburia le pertenecía, pero aún existía un poder mayor al que acceder.

No mucho después se celebró el Torneo de Calamburia. Zora y Corugán recibieron una C. Su poder en las artes improvisatorias les otorgó la victoria. Apenas hubo tocado la Esencia de la Divinidad, Zora engañó a su marido y pidió un deseo para ella sola: ser todopoderosa. A partir de entonces, nada ni nadie podría desobedecer sus órdenes.

¿Cómo detener semejante poder? Los rebeldes no tardaron en comprender que cualquiera de sus intentos chocaba contra la voluntad inamovible de Zora, de modo que los hermanos Flemer dedujeron que su única posibilidad era alterar la realidad en un punto clave del tiempo: el matrimonio de Zora y Corugán.

Así pues, se pusieron manos a la obra e idearon la fabricación secreta de una máquina del tiempo. Su intención era la de viajar a un pasado en el que Zora todavía fuese Marquesa, e impedir que llegara a reinar. Por desgracia, las hebras del tiempo son complicadas de variar, y los hermanos Flemer lo sabían. Cualquier hecho, si se alteraba de forma radical, podía significar la completa destrucción del continuo espacio tiempo. Había que lograr que Zora, de algún modo, llegara a conocer a Corugán… o a alguien que se le pareciera.

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¡Pues claro! Aquella era la solución: conseguir alguien que se pareciera a Corugán de las Tierras del Norte. Por desgracia, aquel salvaje no tenía par entre los suyos. Nadie podía igualársele. Así pues, los Flemer decidieron que si no podían hallar un Corugán de repuesto, lo inventarían.

Al tiempo que fabricaban su máquina del tiempo, los dos hermanos lideraron un complejo plan para entrar en contacto con el salvaje. Sabían que desde que Zora era todopoderosa, Corugán le guardaba una fidelidad obligada. Había comprendido que la Reina le había utilizado para lograr sus propósitos, y en su interior rabiaba de furia. De este modo, los capellanes entablaron una serie de reuniones secretas entre Corugán y los inventores. Al final se produjo un acuerdo: el poderoso chamán había de sacrificarse por el bien de Calamburia; su espíritu y su cuerpo serían desdoblados, y dividido su poder.

El cambio en la realidad era sutil; no destruiría el universo y, al mismo tiempo, permitiría que el reinado de von Vondra nunca tuviera lugar.

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Todo estaba dispuesto, salvo el elemento más importante de todos: la Esencia de la Divinidad. Por suerte, los trovadores habían sido los ganadores de la última edición del Torneo. Arriesgando sus vidas, lograron escapar con de Zora con el ansiado trofeo.

Heridos y maltrechos, los Trovadores llevaron la Esencia hasta los inventores. Teslo y Katurian pusieron a punto la máquina y se despidieron de los rebeldes: el viaje en el tiempo era de sólo ida. Quedarían atrapados en el presente alternativo… pero no importaba con tal de llevar a cabo su objetivo y mejorar la vida de cada Calamburiano.tiempo girando calamburia

Así dieron el salto hasta una época en la que Zora era joven y ambiciosa. Allí viajaron al norte y hallaron a un Córugan recién nacido. Mediante extraños artilugios encantados con la magia de Corugan, los dos inventores desdoblaron al bebé en otro idéntico. De este modo, uno conservaría todo su poder chamánico, mientras que el otro almacenó el intelecto. CORUGAN PODERES DE DESDOBLAMIENTOEste segundo bebé, al que bautizaron como Félix, fue llevado a la torre de Skuchain. Allí, los dos inventores lo entregaron en brazos de Theodus y explicaron al Archimago la historia sobre la realidad alternativa. El niño pronto demostraría ser un prodigio mental, así que no era mala idea criarle como erudito.

¡El experimento había dado resultado! ¡Los dos hermanos triunfaron! Sí, habían salvado el futuro.

Ya sólo les quedaba retirarse y esperar la muerte en aquel otro tiempo apacible. Pusieron rumbo al sur, a un viejo faro abandonado. Allí desmontaron pieza a pieza su máquina del tiempo y dedicaron el resto de sus vidas a la acumulación de material para experimentos que jamás construirían.

En realidad no les concernía a ellos hacerlo.

HERMANOS CORUGAN Y FELIXAños después, en esta Calamburia nueva donde Zora continúa siendo marquesa, y donde Comosu ha destronado a su padre y a la reina Urraca del Palacio de Ámbar, dos jóvenes hijos de mercaderes habrían de hallar un extraño cubo; un mapa hasta un faro lleno de herramientas y artilugios sin construir. Así, los hermanos Flemer de esta realidad alternativa estarían destinados a encontrar una suerte de almacén de artefactos y maquinaria que, por alguna extraña razón, alguien parecía haber dejado allí para ellos…

Calamburia vive hoy días de relativa estabilidad, pero tal vez haya motivos para inquietarse. ¿Acaso no es cierto que Zora no llegó a casarse con el erudito? ¿Cuánto altera esto el inalterable suceder de las cosas? Y, de variarlo demasiado, ¿hasta cuándo se mantendrá la estabilidad del continuo espacio tiempo?

Que los eruditos den respuesta a estas cuestiones, si es que las saben y logran escrutarlas, pues la verdad es que, sobre la auténtica Calamburia, la que fue y la que es, cada vez quedan más hechos disipados entre las cosas que jamás sucedieron.

41. LA CANCIÓN PROHIBIDA III

(continuación de La Canción Prohibida. Parte 2 )

…. Presa del Escorpión de Jade, Zora no tuvo más remedio que variar su rumbo. El general de los nómadas la condujo hasta su campamento, ubicado en el centro de un exuberante oasis. La marquesa temió que aquel hombre fuera a dejarla atada a un poste, y permitir que los buitres y otras alimañas pretendieran su carne.Arishai calamburiaSin embargo, nada de aquello ocurrió. Antes bien todo lo contrario­; desde un principio, el general la invitó a una de sus más lujosas tiendas, y no puso ni un grillete en sus muñecas. Zora fue tratada con el honor que merecía su título.

-¿No temes que me escape? –se atrevió a decir.

-Puedes escapar –respondió el general-, pero te aguardan varias jornadas de duna tras duna y sol implacable. Si crees que puedes soportarlo, adelante, huye.

Aquello convenció a Zora de que Arishai la tenía a su disposición, y que aunque lo pretendiera, no habría medio para escapar… ¿o sí?

A lo largo de su cautiverio, Zora empezó a elaborar un plan de huida. Ella, con toda seguridad, moriría en el desierto si escapaba sola, pero quizás uno de los nómadas de Arishai pudiera ayudarla, guiándola por el desierto hasta la torre de Skuchain. Así pues, comenzó a dar largos paseos por el campamento, a relacionarse con los hombres que allí descansaban, y a probar su lealtad.

Un día, es Escorpión de Basalto visitó su tienda.

-Mis hombres me han dicho que hablas con ellos, y que procuras tentarles para escapar.

Ella no quiso ocultar más tiempo sus intenciones.

-¡Así es! ¡Este lugar me repugna! ¿Para qué necesitas mi presencia?

Una sombra apareció en la mirada del general. Era la presencia de una resolución, o más bien un deseo, que llevaba mucho tiempo creciendo en el centro de su pecho.

-Te mostraré por qué te retengo.amor desierto calamburia

Entonces se abalanzó contra la Marquesa. Ella intentó resistirse, pero nada pudo hacer contra la fuerza del nómada. Arishai arrancó sus ropas, y allí, en aquella tienda, la tomó.

-Ahora puedes marcharte, si es lo que deseas –dijo el general, después tras haber yacido con ella-. Te daré guías que te acompañen.

Quiso decir que sí, pero en aquel instante, la Marquesa notó la punzada de la duda. Odiaba aquel lugar, el calor, la sequedad, la ausencia de vida… y odiaba a su captor. Pero en el fondo de su corazón había un secreto deseo, una necesidad de continuar a merced de aquel hombre, y de dejarse hacer.

Quizás por eso, cuando Arishai regresó a su tienda la noche siguiente, Zora le aguardaba.

Los encuentros se sucedieron durante semanas, y tras cada uno de ellos, la Marquesa sentía que odiaba y amaba al general cada vez más, siempre a partes iguales. No era capaz de que un sentimiento se impusiera al otro, pues aunque aquel hombre había logrado hechizarla, su deber, su orgullo y sus objetivos terminaban por imponerse. Y así, una noche como cualquier otra, en la que Arishai acudió a su tienda, ella ya no estaba. Había logrado sobornar al fin a uno de sus hombres y escapado a Skuchain. El Escorpión de Basalto podría haberla perseguido, pero no lo hizo. Ella había elegido.

En Skuchain, Zora contó su aventura a Félix, el preclaro. Su relato aterró a los eruditos que se atrevieron a escucharlo. Al finalizar, Félix prometió que nada malo volvería a ocurrirle… hasta el momento de la boda.

Aquella última frase hizo que Zora sintiera nauseas. Un sabor metálico se aposentó bajo su lengua y se extendió por toda la boca en una invitación al vómito. Muchos de los eruditos que la rodeaban la creyeron enferma, atacada quizás por alguna fiebre del desierto; pero ERUDITO FELIXFélix no tardó en deducir lo que sucedía en realidad. Llevándosela aparte, en sus aposentos, le confesó:

-La boda no se celebrará.

-¿Cómo que no? Soy una mujer saludable. Esto no es más que un pequeño contratiempo.

-Sé que eres una mujer saludable, pero no habrá boda.

-¿Por qué?

-Estás embarazada.

Y así, en apenas un día, Zora fue despedida de Skuchain bajo la compañía de nuevos sirvientes y matronas. Habría podido abortar en el desierto; nadie lo habría sabido jamás. No obstante, una parte de ella deseaba al hijo del general, el único recuerdo que le quedaba de un amor tan encendido como el sol que abrasaba Al – Yavist. Odiaba aquel bebé, y al mismo tiempo, lo necesitaba creciendo en su interior. Otra vez aquella dicotomía.

De este modo, nueve meses después nació Melindres. La niña tenía la característica piel blanquecina de la nobleza, pero por sus venas corría la sangre de un guerrero nómada. Desde el primer momento, Zora la aborreció. Puso a su cargo una docena de sirvientes que la cuidaran, pero hizo construir una torre junto a su palacete, donde la niña permanecería encerrada hasta que tuviera con quién casarla. Ella era la viva imagen de su fracaso; sus planes se habían esfumado. MADRE E HIJA MARQUESASLa Reina no deseaba un niño que fuera mitad nómada, y además, nunca volvería a confiar en Zora para emparentar su descendencia con la suya. Aquello se había terminado para siempre, y Melindres era la encarnación de su derrota.

Entretanto, El escorpión de Basalto preparaba su ataque a occidente. Por aquel entonces se había transformado en un poderoso líder, capaz de aunar a todas las tribus nómadas bajo un mismo estandarte. Dice la canción de los trovadores, ésa que no puede cantarse a cualquiera, que el general Arishai, en el fondo, planeaba conquistar occidente para buscar a Zora, raptarla y volver a conducirla a su tienda; que nada le importaban las conquistas de tierra ni de reinos, sino volver a recuperar la prisionera a la que intentó transformar en invitada y esposa. De cualquier forma, su ataque estaba en curso. Nadie sabía nada sobre estos planes… salvo la propia Zora.

Cuenta la canción, que mientras yacieron juntos, Arishai reveló a la Marquesa que pretendía hacerse con Calamburia algún día. Por aquel entonces aquello no era más que un sueño, una pretensión sin atisbos de realidad. Arishai, en realidad, vivía feliz en el desierto. Sin embargo, cuando la Marquesa regresó a su tierra, narró a la Reina todo lo que Arishai le había contado. Urraca, tan previsora como siempre, envió espías que observaran los movimientos de los nómadas, hasta confirmar que aquel sueño irrealizable era ya una realidad.

Así pues, Urraca tuvo tiempo de preparar una defensa antes de que se produjera la invasión de los nómadas. Así pues, reforzó la puerta del Este con tropas de toda Calamburia, y aguardó.

Aquellas noticias llegaron pronto a oídos de Zora. La batalla se preparaba, y los nómadas estaban a punto de ser sorprendidos por todo un ejército de soldados; muchos de los cuales habían sido reclutados desde sus propias tierras. En su interior volvió a revolverse el odio y el amor por igual. Deseaba con todas sus ganas que el Escorpión de Jade recibiera su merecido, pero por otro lado no podía imaginar su muerte. Por ello tomó una secreta decisión.ZINGARAS convocando GENIO cortada

Mientras firmaba documentos para enviar más tropas a la defensa de la Puerta del Este, Zora llamó a los zíngaros y les propuso un trato: ella dejaría de molestar las lindes de su bosque, muy reclamadas por los terratenientes cercanos, si a cambio ellos salvaban la vida de Arishai.

Para lograr esto, Kálaba le ofreció un místico recipiente. Una botella, en cuyo interior permanecía encerrado un djinn, una suerte de genio. Si Zora dejaba salir al genio, éste iría en ayuda de Arishai.

MARQUESA Y GENIO

En la soledad de sus aposentos, y mientras la batalla se libraba contra los nómadas, Zora destapó la botella. El genio de su interior apareció, presentándose como Jan Ákavir. La Marquesa le suplicó que salvara la vida de Airshai, pero que jamás le dijera quién le enviaba. El genio voló raudo hasta el desierto; halló al Escorpión de Basalto tendido sobre las dunas, moribundo y derrotado, y le salvó la vida.

Nomadas en el torneo. Juntos. Calamburia ImproÉsa es la razón por la que hoy puede verse a Arishai en compañía de Jan Ákavir. Entretanto, la Marquesa continúa en su palacio, rememorando los días de su aventura en el desierto, y las manos del general en contacto con su piel.

Éste es el relato de la famosa canción prohibida de los trovadores. Ahora que la has leído, ahora que la conoces, guárdala en secreto. Pues se dice que si Zora escucha un solo renglón de esta historia, decapita al valiente que lo haya pronunciado.