42. LA OTRA CALAMBURIA II

(continuación de La Otra Calamburia. Parte I )

…La historia de la otra Calamburia, por el hecho de resultar no real, como dirían los más sesudos eruditos de Skuchain, es compleja y, en gran medida, se encuentra en la bruma. No obstante, es curioso cómo, en ocasiones, las dos realidades confluyen de alguna manera y se entremezclan. La viva imagen de esto son los hermanos Flemer.Los inventores con las manos

¿Por qué los hermanos sospechan acerca de otra realidad más que nadie?Muy sencillo: porque ellos son uno de los flecos de esa otra realidad; de ese mundo cruel e inmisericorde gobernado por Zora von Vondra.

En aquel otro tiempo y lugar, los Flemer lideraban el grupo de rebeldes en pos de un futuro mejor. La cruda realidad, sin embargo, era que cada ataque o complot que realizaban terminaba siendo frustrado por los afines al sistema. Así, Katurian y Teslo asumieron que lo necesario era variar el curso de los acontecimientos desde su misma raíz: el ascenso de Zora al reinado.

La historia de su llegada al gobierno estaba llena de oscuridad y traiciones. Zora, siempre ansiosa por reinar, sabía que el rey Rodrigo IV se hallaba a las puertas de la muerte. Corrían rumores de quién podía ser su sucesor, aquél que sería el prometido de Petequia. Zora, sin embargo, ideó un plan para frustrar el ascenso al trono. Viajó al norte y contrajo matrimonio con uno de los hombres más poderosos de Calamburia: Corugán de las Tierras Altas, el chamán más poderoso de los salvajes.

zora y corugan impro calamburiaCon aquel matrimonio, Zora se aseguró un ejército de extremada potencia. Así descendió al Palacio de Ámbar y organizó un golpe de estado. Frente a la mirada atónita del pueblo, decapitó al joven noble Rodrigo de Haines, a quien el difunto rey había concedido el trono, y desterró a las princesas Petequia y Urraca. Después ocupó el palacio junto a Corugán. Calamburia le pertenecía, pero aún existía un poder mayor al que acceder.

No mucho después se celebró el Torneo de Calamburia. Zora y Corugán recibieron una C. Su poder en las artes improvisatorias les otorgó la victoria. Apenas hubo tocado la Esencia de la Divinidad, Zora engañó a su marido y pidió un deseo para ella sola: ser todopoderosa. A partir de entonces, nada ni nadie podría desobedecer sus órdenes.

¿Cómo detener semejante poder? Los rebeldes no tardaron en comprender que cualquiera de sus intentos chocaba contra la voluntad inamovible de Zora, de modo que los hermanos Flemer dedujeron que su única posibilidad era alterar la realidad en un punto clave del tiempo: el matrimonio de Zora y Corugán.

Así pues, se pusieron manos a la obra e idearon la fabricación secreta de una máquina del tiempo. Su intención era la de viajar a un pasado en el que Zora todavía fuese Marquesa, e impedir que llegara a reinar. Por desgracia, las hebras del tiempo son complicadas de variar, y los hermanos Flemer lo sabían. Cualquier hecho, si se alteraba de forma radical, podía significar la completa destrucción del continuo espacio tiempo. Había que lograr que Zora, de algún modo, llegara a conocer a Corugán… o a alguien que se le pareciera.

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¡Pues claro! Aquella era la solución: conseguir alguien que se pareciera a Corugán de las Tierras del Norte. Por desgracia, aquel salvaje no tenía par entre los suyos. Nadie podía igualársele. Así pues, los Flemer decidieron que si no podían hallar un Corugán de repuesto, lo inventarían.

Al tiempo que fabricaban su máquina del tiempo, los dos hermanos lideraron un complejo plan para entrar en contacto con el salvaje. Sabían que desde que Zora era todopoderosa, Corugán le guardaba una fidelidad obligada. Había comprendido que la Reina le había utilizado para lograr sus propósitos, y en su interior rabiaba de furia. De este modo, los capellanes entablaron una serie de reuniones secretas entre Corugán y los inventores. Al final se produjo un acuerdo: el poderoso chamán había de sacrificarse por el bien de Calamburia; su espíritu y su cuerpo serían desdoblados, y dividido su poder.

El cambio en la realidad era sutil; no destruiría el universo y, al mismo tiempo, permitiría que el reinado de von Vondra nunca tuviera lugar.

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Todo estaba dispuesto, salvo el elemento más importante de todos: la Esencia de la Divinidad. Por suerte, los trovadores habían sido los ganadores de la última edición del Torneo. Arriesgando sus vidas, lograron escapar con de Zora con el ansiado trofeo.

Heridos y maltrechos, los Trovadores llevaron la Esencia hasta los inventores. Teslo y Katurian pusieron a punto la máquina y se despidieron de los rebeldes: el viaje en el tiempo era de sólo ida. Quedarían atrapados en el presente alternativo… pero no importaba con tal de llevar a cabo su objetivo y mejorar la vida de cada Calamburiano.tiempo girando calamburia

Así dieron el salto hasta una época en la que Zora era joven y ambiciosa. Allí viajaron al norte y hallaron a un Córugan recién nacido. Mediante extraños artilugios encantados con la magia de Corugan, los dos inventores desdoblaron al bebé en otro idéntico. De este modo, uno conservaría todo su poder chamánico, mientras que el otro almacenó el intelecto. CORUGAN PODERES DE DESDOBLAMIENTOEste segundo bebé, al que bautizaron como Félix, fue llevado a la torre de Skuchain. Allí, los dos inventores lo entregaron en brazos de Theodus y explicaron al Archimago la historia sobre la realidad alternativa. El niño pronto demostraría ser un prodigio mental, así que no era mala idea criarle como erudito.

¡El experimento había dado resultado! ¡Los dos hermanos triunfaron! Sí, habían salvado el futuro.

Ya sólo les quedaba retirarse y esperar la muerte en aquel otro tiempo apacible. Pusieron rumbo al sur, a un viejo faro abandonado. Allí desmontaron pieza a pieza su máquina del tiempo y dedicaron el resto de sus vidas a la acumulación de material para experimentos que jamás construirían.

En realidad no les concernía a ellos hacerlo.

HERMANOS CORUGAN Y FELIXAños después, en esta Calamburia nueva donde Zora continúa siendo marquesa, y donde Comosu ha destronado a su padre y a la reina Urraca del Palacio de Ámbar, dos jóvenes hijos de mercaderes habrían de hallar un extraño cubo; un mapa hasta un faro lleno de herramientas y artilugios sin construir. Así, los hermanos Flemer de esta realidad alternativa estarían destinados a encontrar una suerte de almacén de artefactos y maquinaria que, por alguna extraña razón, alguien parecía haber dejado allí para ellos…

Calamburia vive hoy días de relativa estabilidad, pero tal vez haya motivos para inquietarse. ¿Acaso no es cierto que Zora no llegó a casarse con el erudito? ¿Cuánto altera esto el inalterable suceder de las cosas? Y, de variarlo demasiado, ¿hasta cuándo se mantendrá la estabilidad del continuo espacio tiempo?

Que los eruditos den respuesta a estas cuestiones, si es que las saben y logran escrutarlas, pues la verdad es que, sobre la auténtica Calamburia, la que fue y la que es, cada vez quedan más hechos disipados entre las cosas que jamás sucedieron.

41. LA CANCIÓN PROHIBIDA III

(continuación de La Canción Prohibida. Parte 2 )

…. Presa del Escorpión de Jade, Zora no tuvo más remedio que variar su rumbo. El general de los nómadas la condujo hasta su campamento, ubicado en el centro de un exuberante oasis. La marquesa temió que aquel hombre fuera a dejarla atada a un poste, y permitir que los buitres y otras alimañas pretendieran su carne.Arishai calamburiaSin embargo, nada de aquello ocurrió. Antes bien todo lo contrario­; desde un principio, el general la invitó a una de sus más lujosas tiendas, y no puso ni un grillete en sus muñecas. Zora fue tratada con el honor que merecía su título.

-¿No temes que me escape? –se atrevió a decir.

-Puedes escapar –respondió el general-, pero te aguardan varias jornadas de duna tras duna y sol implacable. Si crees que puedes soportarlo, adelante, huye.

Aquello convenció a Zora de que Arishai la tenía a su disposición, y que aunque lo pretendiera, no habría medio para escapar… ¿o sí?

A lo largo de su cautiverio, Zora empezó a elaborar un plan de huida. Ella, con toda seguridad, moriría en el desierto si escapaba sola, pero quizás uno de los nómadas de Arishai pudiera ayudarla, guiándola por el desierto hasta la torre de Skuchain. Así pues, comenzó a dar largos paseos por el campamento, a relacionarse con los hombres que allí descansaban, y a probar su lealtad.

Un día, es Escorpión de Basalto visitó su tienda.

-Mis hombres me han dicho que hablas con ellos, y que procuras tentarles para escapar.

Ella no quiso ocultar más tiempo sus intenciones.

-¡Así es! ¡Este lugar me repugna! ¿Para qué necesitas mi presencia?

Una sombra apareció en la mirada del general. Era la presencia de una resolución, o más bien un deseo, que llevaba mucho tiempo creciendo en el centro de su pecho.

-Te mostraré por qué te retengo.amor desierto calamburia

Entonces se abalanzó contra la Marquesa. Ella intentó resistirse, pero nada pudo hacer contra la fuerza del nómada. Arishai arrancó sus ropas, y allí, en aquella tienda, la tomó.

-Ahora puedes marcharte, si es lo que deseas –dijo el general, después tras haber yacido con ella-. Te daré guías que te acompañen.

Quiso decir que sí, pero en aquel instante, la Marquesa notó la punzada de la duda. Odiaba aquel lugar, el calor, la sequedad, la ausencia de vida… y odiaba a su captor. Pero en el fondo de su corazón había un secreto deseo, una necesidad de continuar a merced de aquel hombre, y de dejarse hacer.

Quizás por eso, cuando Arishai regresó a su tienda la noche siguiente, Zora le aguardaba.

Los encuentros se sucedieron durante semanas, y tras cada uno de ellos, la Marquesa sentía que odiaba y amaba al general cada vez más, siempre a partes iguales. No era capaz de que un sentimiento se impusiera al otro, pues aunque aquel hombre había logrado hechizarla, su deber, su orgullo y sus objetivos terminaban por imponerse. Y así, una noche como cualquier otra, en la que Arishai acudió a su tienda, ella ya no estaba. Había logrado sobornar al fin a uno de sus hombres y escapado a Skuchain. El Escorpión de Basalto podría haberla perseguido, pero no lo hizo. Ella había elegido.

En Skuchain, Zora contó su aventura a Félix, el preclaro. Su relato aterró a los eruditos que se atrevieron a escucharlo. Al finalizar, Félix prometió que nada malo volvería a ocurrirle… hasta el momento de la boda.

Aquella última frase hizo que Zora sintiera nauseas. Un sabor metálico se aposentó bajo su lengua y se extendió por toda la boca en una invitación al vómito. Muchos de los eruditos que la rodeaban la creyeron enferma, atacada quizás por alguna fiebre del desierto; pero ERUDITO FELIXFélix no tardó en deducir lo que sucedía en realidad. Llevándosela aparte, en sus aposentos, le confesó:

-La boda no se celebrará.

-¿Cómo que no? Soy una mujer saludable. Esto no es más que un pequeño contratiempo.

-Sé que eres una mujer saludable, pero no habrá boda.

-¿Por qué?

-Estás embarazada.

Y así, en apenas un día, Zora fue despedida de Skuchain bajo la compañía de nuevos sirvientes y matronas. Habría podido abortar en el desierto; nadie lo habría sabido jamás. No obstante, una parte de ella deseaba al hijo del general, el único recuerdo que le quedaba de un amor tan encendido como el sol que abrasaba Al – Yavist. Odiaba aquel bebé, y al mismo tiempo, lo necesitaba creciendo en su interior. Otra vez aquella dicotomía.

De este modo, nueve meses después nació Melindres. La niña tenía la característica piel blanquecina de la nobleza, pero por sus venas corría la sangre de un guerrero nómada. Desde el primer momento, Zora la aborreció. Puso a su cargo una docena de sirvientes que la cuidaran, pero hizo construir una torre junto a su palacete, donde la niña permanecería encerrada hasta que tuviera con quién casarla. Ella era la viva imagen de su fracaso; sus planes se habían esfumado. MADRE E HIJA MARQUESASLa Reina no deseaba un niño que fuera mitad nómada, y además, nunca volvería a confiar en Zora para emparentar su descendencia con la suya. Aquello se había terminado para siempre, y Melindres era la encarnación de su derrota.

Entretanto, El escorpión de Basalto preparaba su ataque a occidente. Por aquel entonces se había transformado en un poderoso líder, capaz de aunar a todas las tribus nómadas bajo un mismo estandarte. Dice la canción de los trovadores, ésa que no puede cantarse a cualquiera, que el general Arishai, en el fondo, planeaba conquistar occidente para buscar a Zora, raptarla y volver a conducirla a su tienda; que nada le importaban las conquistas de tierra ni de reinos, sino volver a recuperar la prisionera a la que intentó transformar en invitada y esposa. De cualquier forma, su ataque estaba en curso. Nadie sabía nada sobre estos planes… salvo la propia Zora.

Cuenta la canción, que mientras yacieron juntos, Arishai reveló a la Marquesa que pretendía hacerse con Calamburia algún día. Por aquel entonces aquello no era más que un sueño, una pretensión sin atisbos de realidad. Arishai, en realidad, vivía feliz en el desierto. Sin embargo, cuando la Marquesa regresó a su tierra, narró a la Reina todo lo que Arishai le había contado. Urraca, tan previsora como siempre, envió espías que observaran los movimientos de los nómadas, hasta confirmar que aquel sueño irrealizable era ya una realidad.

Así pues, Urraca tuvo tiempo de preparar una defensa antes de que se produjera la invasión de los nómadas. Así pues, reforzó la puerta del Este con tropas de toda Calamburia, y aguardó.

Aquellas noticias llegaron pronto a oídos de Zora. La batalla se preparaba, y los nómadas estaban a punto de ser sorprendidos por todo un ejército de soldados; muchos de los cuales habían sido reclutados desde sus propias tierras. En su interior volvió a revolverse el odio y el amor por igual. Deseaba con todas sus ganas que el Escorpión de Jade recibiera su merecido, pero por otro lado no podía imaginar su muerte. Por ello tomó una secreta decisión.ZINGARAS convocando GENIO cortada

Mientras firmaba documentos para enviar más tropas a la defensa de la Puerta del Este, Zora llamó a los zíngaros y les propuso un trato: ella dejaría de molestar las lindes de su bosque, muy reclamadas por los terratenientes cercanos, si a cambio ellos salvaban la vida de Arishai.

Para lograr esto, Kálaba le ofreció un místico recipiente. Una botella, en cuyo interior permanecía encerrado un djinn, una suerte de genio. Si Zora dejaba salir al genio, éste iría en ayuda de Arishai.

MARQUESA Y GENIO

En la soledad de sus aposentos, y mientras la batalla se libraba contra los nómadas, Zora destapó la botella. El genio de su interior apareció, presentándose como Jan Ákavir. La Marquesa le suplicó que salvara la vida de Airshai, pero que jamás le dijera quién le enviaba. El genio voló raudo hasta el desierto; halló al Escorpión de Basalto tendido sobre las dunas, moribundo y derrotado, y le salvó la vida.

Nomadas en el torneo. Juntos. Calamburia ImproÉsa es la razón por la que hoy puede verse a Arishai en compañía de Jan Ákavir. Entretanto, la Marquesa continúa en su palacio, rememorando los días de su aventura en el desierto, y las manos del general en contacto con su piel.

Éste es el relato de la famosa canción prohibida de los trovadores. Ahora que la has leído, ahora que la conoces, guárdala en secreto. Pues se dice que si Zora escucha un solo renglón de esta historia, decapita al valiente que lo haya pronunciado.

 

40. LA OTRA CALAMBURIA I

Si se le pregunta, cualquier calamburiano dirá, sin miedo a equivocarse, que Calamburia no hay más que una. Más allá de su continente con forma de C hay otros, sí, pero ninguna tierra se parece a aquella en la que ellos nacieron. Calamburia es única.

No obstante, existe una pareja que afirmaría con rotundidad la existencia de, al menos, dos reinos de Calamburia. Son los hermanos Flemer.

MAPA calamburiaLos Flemer, esos excéntricos eremitas que viven en el Faro Partido, han elaborado todo un relato sobre una realidad alternativa calamburiana. Para la mayoría, sus estudios no son más que una enorme fábula. ¿Universo alternativo? El calamburiano medio ni siquiera entiende lo que es eso, y para los que sí asumen tal concepto, el hecho de dos Calamburias es una locura. ¡Suficientes problemas hay ya con una sola realidad!

¿Pero están los Flemel en lo cierto? La verdad es que, de hecho, sí.

Los hermanos flermer inventoresLa otra Calamburia, esa realidad alternativa ubicada en un plano paralelo de no – existencia, es muy diferente al continente tal y como se le conoce. Se trata de un reino de terror y sufrimiento, en el que la malvada Zora von Vondra ha ascendido al trono como reina y señora. Zora gobierna bajo una crueldad extrema. Ha sometido a los hortelanos, prohibido las canciones y festejos, aplastado las disidencias y sometido a bárbaros y nómadas. Todos temen a su imperio, dominado por un ejército de fieles acólitos que la veneran como a una diosa.

Sin embargo, la desventaja más sangrante del reinado de Zora es la notable falta de recursos. Dado que los hortelanos son maltratados y mermados, no pueden ocuparse de las tierras todo lo bien que deberían, lo cual produce escasez. Por otro lado, Zora prefiere la conquista al comercio. No trata con mercaderes, ni con los navíos que llegan desde el extranjero. Cualquiera que no obedezca sus órdenes es su enemigo, lo cual le ha proporcionado muchas enemistades.

La Calamburia alternativa es una tierra hostil en la que zíngaros y e impromagos han sido perseguidos por escuadras inquisitoriales, sometidos, torturados y ejecutados. Ya no existe el Archimago, ni el patriarca Arnaldo. La Puerta del Este es una muralla llena de guardias que nada protege, pues los nómadas y los salvajes permanecen vigilados en diminutas reservas de terreno.

LA MARQUESA REINA DE TODO CALAMBURIAPuede que Zora von Vondra se sienta orgullosa del reino que gobierna, pero la verdad es que los pilares de su imperio se tambalean. Las revueltas por la comida se suceden en cada pueblo y ciudad grande, y ya se rumorea que han surgido varios grupos rebeldes formados por mercenarios, trovadores a los que se les ha prohibido cantar y mercaderes que no pueden ejercer su negocio. En este grupo rebelde también se encuentran los inventores, que luchan por que la inquisición no vete sus experimentos.

Y así, el grupo rebelde pelea por cambiar el mundo, por cambiar la realidad de las cosas… de forma literal.

Pocos saben que esta realidad alternativa fue la verdadera durante mucho tiempo, y que la Calamburia que conocemos hoy es el fruto de las luchas rebeldes sucedidas en aquel otro plano de existencia. ¿Cómo se logró un hecho tan extraordinario? Porque los inventores, ayudados por los demás insurrectos, elaboraron una máquina del tiempo capaz de alterar el curso del futuro.

Los detalles de esta historia se encuentran llenos de peligros, pero se sabe que al final tuvieron éxito. De otro modo, no viviríamos esta realidad más o menos confortable, sino otra muy distinta, ¿no es verdad? Calamburia - GRUPO ENTERO DOS GENERACIONES 2

Continuará…

…. La Otra Calamburia. Parte 2 (última)

39. 201 CANCIONES TROVADAS

-¡Llamad a los trovadores! –se escuchaba por todo el palacio de Ámbar- ¡Llamad a los trovadores, el rey Comosu solicita otra canción!

La noticia volaba por los pasillos, las cámaras, los establos y los jardines. Recorría el recinto amurallado y aún más allá.

-¡El rey Comosu solicita otra canción de los trovadores!

Y se extendía de boca en boca. Pasó a los cocineros y a los cocheros; a los limpiabotas, sastres, palafreneros, chambelanes y pajes. Todos repetían lo mismo, hasta que al fin, la noticia alcanzó los oídos de los trovadores.

Olazir y Artemis se hallaban, como de costumbre, paseando fuera de los límites del palacio, salvando una a una las suaves colinas que lo rodeaban. Les gustaba ir allí de cuando en cuando, pues el solaz de la brisa primaveral, el tacto del rocío en la hierba y los intrincados escorzos de los árboles les inspiraban nuevas melodías de amor.

sala ambar

-¡El Rey desea otra canción! –escucharon que traía el viento; y luego, más de cerca, les fue transmitido por uno de los jardineros.

-El rey Comosu quiere otra canción –les dijo con una reverencia.

-¡¿Otra más?! –Artemis reaccionó ofendido –Ni siquiera ha tenido tiempo de disfrutar la anterior.

-Hace sólo un día que declamamos frente a Su Majestad –señaló Olazir-. ¿Cómo es posible que ya desee otra?

El jardinero se encogió de hombros. Los dos trovadores suspiraron a un tiempo.

-Qué remedio nos queda sino volver a componer –dijo Artemis.

-¿Tienes algo en mente, compañero? –quiso saber Olazir.

-Algo podemos inventar, de camino quizás.

-Pues de camino inventemos, y a ver qué se nos viene a la cabeza.

Hasta el palacio no habrían ni doscientos metros, pero los dos trovadores más famosos de Calamburia no necesitaban más para componer una nueva canción. Cuando cruzaron las puertas ya estaban dando los toques finales a su obra, y apenas pisaron el salón del trono, Artemis rubricó el punto y final.

TROVADORES Y COMOSU

El rey Comosu esperaba con gesto de hastío, de supremo aburrimiento. No se sentaba en el trono, sino que más bien se dejaba caer. La corona le resbalaba a un lado de la cabeza, como si le estuviera grande, y las ropas le colgaban de modo descuidado, sin elegancia. A su alrededor danzaban media docena de saltimbanquis; otros tantos bufones hacían payasadas de todo tipo, pero ninguno captaba su atención. Sólo cuando vio a los trovadores, el Rey cambió su faz.

-¡Os he hecho llamar! –gritó, con aquel tono de niño mimado-. ¿Dónde os habéis metido!

-Componiendo, mi Rey –Artemis hizo una reverencia-. Y para componer es necesario salir al exterior, disfrutar de la vida y la naturaleza, y del amor… cuando hay oportunidad.

-¡Bobadas! –Comosu hizo un aspaviento- El exterior es aburrido. He vivido muchos años ahí fuera, no quiero volver a ver un árbol jamás. El palacio es mejor. Me conformo con los paisajes que vosotros podáis describirme. ¡Adelante, cantad!

Comenzaron los dos trovadores su última canción, pero apenas habían declamado los dos primeros versos, Comosu alzó la mano para que se detuvieran.

-No me gusta –dijo, arrugando el entrecejo.

Los dos trovadores se miraron antes de que Olazir dijera:

-¿No os place, Majestad?

-No, ese comienzo se parece a la canción que me compusisteis la semana pasada.

El Jilguero del Norte tragó saliva.

-Es… es frecuente valerse, de vez en cuando, de un recurso literario en toda canción. Algo que introduzca…

-¡Basta! –Comosu se levantó de un salto- No me interesan vuestras excusas. Quiero que cadacanción suene diferente a la anterior. Totalmente distinta, ¿comprendéis? Todo me aburre dentro de palacio. ¡Todo! Y no puedo permitir que me canse tanto como me cansaba el exterior. Ahora soy el Rey, y debo acostumbrarme a estas paredes. Así pues, debéis entretenerme con vuestra originalidad. Si falláis, ¿para qué os necesito? Tal vez sirváis para otros menesteres… no sé… puedo torturaros…

-¡No será necesario! –reaccionó Artemis- No hay problema, majestad. Tendrá una canción diferente; distinta del todo. Denos unos minutos.

-¡Minutos! Eso es demasiado tiempo. Contaré hasta diez, y para entonces tendréis una canción nueva para mí.

-Pero Majestad –se disculpó Olazir-. Componer una nueva trova en diez segundos es algo que…

-Es algo que podrán hacer los mejores artistas de Calamburia –cortó Comosu-. ¿verdad? No dudo de vuestra creatividad, de modo que comenzaré a contar. Uno….

Los dos trovadores se miraron.

-Dos…

-Doscientas canciones –susurró Olazir a su compañero-. Le hemos compuesto doscientas canciones al Rey. ¿Cómo hacer una que no se parezca a ninguna de ellas?

-Tal vez, si usamos los recursos de las primeras, no recuerde cómo estaba compuesta.

-Tres…

ARTEMIS_con su instrumento -¿Y arriesgarnos? –Olazir apretó los labios- Puede que el Rey no tenga demasiadas luces, pero no dudo de su crueldad. Si por casualidad la recuerda, estamos perdidos.

-¿Compondremos algo nuevo? ¿Desde el principio?

-Desde el principio. Nuevo del todo. En diez segundos.

-Cuatro…

-¡Nos quedan seis segundos, querrás decir! –declaró Artemis.

-¡Pues a ello!

Desenfundaron sus plumas, extendieron el pergamino y comenzaron a escribir, tachar y silabear.

-¡Siete…! –grito Comosu; le divertía tanta presión.

Los trovadores rimaban, buscaban sinónimos, antónimos y figuras retóricas.

-¡Nueve!

Afinaban instrumentos, aclaraban la garganta…

-¡Diez! ¡Cantad!

olacir con su arpa CY cantaron la canción más novedosa, animada, evocadora y deleitosa que se haya escuchado jamás. Cada verso parecía en sí mismo una composición única, y cada rima era más original que la anterior. Los recursos jamás se habían escuchado antes, ni la melodía que acompañaba la letra. Cuando finalizaron, no sólo el Rey tenía la boca abierta, sino los bufones y saltimbanquis que se habían pasado la mañana intentando entretenerle. Prorrumpieron todos en una estruendosa ovación; los dos trovadores respondieron con una elegante reverencia.

-Bravo –dijo Comosu-. Me habéis divertido. Mi enhorabuena. Podéis marchar… hasta mañana.

Olazir y Artemis se secaron el sudor de la frente, se despidieron con una genuflexión y abandonaron la cámara.

-Mañana querrá una composición nueva –el Jilguero del Norte señaló lo evidente-. No podremos continuar con este ritmo para siempre.

-Tal vez deberíamos plantearnos la huida.

-Jamás pensé que diría esto, compañero, pero tengo miedo de componer mi próxima canción trovada.