27. LA GUERRA POR EL TRONO DE ÁMBAR

Hay quien dice que una profecía sólo es escuchada una vez se ha cumplido. Antes de eso nadie le presta atención, pues a menudo se consideran las palabras de un loco.

Comosu y petequia reyAsí ocurrió con las señales que anunciaban a Comosu como el Elegido. La profecía acerca de su futuro reinado fueron ignoradas cuando el capellán Irving van der List las descubrió, ocultas en el movimiento de las estrellas. También es cierto que el capellán se cuidó mucho de comunicársela a quienes juraban lealtad absoluta a la Reina. En su lugar, se limitó a detallársela a su compañera, Mitt Clementis, y a Petequia, la madre del elegido. Más allá de aquellas dos personas, el anuncio sobre el futuro de Comosu quedó en secreto.

No obstante, Petequia nunca se ha caracterizado por ser una mujer discreta. El orgullo por lo que las estrellas predecían pudo más que su silencio. Así, poco a poco, empezó a transmitir que su hijo reinaría algún día arrebataría el trono que ostentaba Rodrigo V.

Irving temió que con aquella falta de prudencia, los signos celestiales ofrecieran un futuro menos generoso para el joven de Villaolvido; pero sucedió que la gente no creyó a Petequia. La mayoría conocían los rumores sobre su persona –que la Reina la había desterrado a causa de su exagerado desenfreno-, y dieron por sentado que aquella historia no era más que el desvarío de una madre despechada.

La profecía fue ignorada. Hasta que al joven muchacho le llegó su momento.Comosu el Rey

Irving, que durante años no había dejado de estudiar el movimiento de los astros, envió a Mitt en secreto para que adiestrara a Comosu en ciencias, matemáticas, leyes y religión. La capellana también le enseñó los diferentes idiomas del continente, etiqueta y buenos modales. También se adoctrinó en el combate: el manejo del florete, de la espada larga, la maza y el arco. Por último, Comosu aprendió a montar a caballo (sin demasiado éxito). El objetivo era que, llegado el momento, el joven diera la talla. Comosu aprendió como el alumno más aplicado, encerrado en el anonimato que le proporcionaba el destierro.

Pasó el tiempo y Calamburia sufrió la amenaza del poderoso Leviatán. La descomunal criatura había despertado y amenazaba con hundir la tierra bajo un tsunami. Los habitantes se reunieron para detenerlo, pero ninguna de sus habilidades sirvió para nada. El Leviatán, con un golpe de cola, generó un inmenso oleaje.

Comosu petequia finalCuando todo parecía perdido, y los calamburianos rezaban su última oración al Titán, Comosu apareció, precedido por Irving van der List. El capellán no tuvo más que susurrarle algo al oído: Tú momento ha llegado. Comosu, haz lo que Mitt y yo te hemos enseñado. El joven se colocó en vanguardia y, desatando un tremendo poder, consiguió que la ola del tsunami desapareciera.

Los calamburianos celebraron que todo volvía a ser como antes, pero la realidad era muy diferente. Comosu se sentía preparado para reclamar el Trono de Ámbar. El cambio en el reinado del continente se avecinaba.comosu batalla final

Ahora, el hijo secreto del rey Rodrigo V reúne a sus seguidores, entre quienes se encuentran algunos de los héroes más famosos. Del otro lado, la Reina ha convocado a los que aún le son fieles… y no son pocos. Urraca ha logrado convencer a los suyos de que las profecías se pueden cambiar y que, aunque esté escrito, el destino puede transformarse. Ella ya lo ha hecho en varias ocasiones.

Todo indica que la guerra es inevitable, y que los ejércitos del Palacio de Ámbar se enfrentarán a los que anhelan un cambio de gobierno.

Lo que suceda después nadie lo sabe, ni siquiera las estrellas que Irving se esfuerza tanto por interpretar.

El antisistema y comosu

26. ÚLTIMO DÍA EN CALAMBURIA

El cielo es azul, pero no del mismo azul que siempre, sino algo más fuerte, más intenso. Como si alguien lo hubiera pintado, como si fuera artificial.

-Es la señal del fin del mundo –comenta Garth, afilando la mirada.

-Así lo predicen las cartas –confirma Kálaba.

El zíngaro se arrodilla junto a Dulce, su hermana ha abierto los ojos y ya puede hablar. Acaricia su frente. Los tres estarán presentes el último día de Calamburia, dispuestos a detener el final con todas sus energías mágicas. Dulce ha estado a punto de morir, pero ya se encuentra mucho mejor y dispuesta.

zingaros calamburia impro calambur

En el Inframundo, la morada de los muertos, ha desaparecido la lava. En su lugar quedan cavernas oscuras y frías, llenas con el lamento de algún que otro condenado. En su trono, Kashiri se estremece por un frío inusual y cuenta las horas para el enfrentamiento contra los Impromagos. Las esferas de poder, una en manos del bien y otra en poder del mal, son las únicas que pueden transportar al vencedor del torneo hasta la morada del Inframundo. ¿Qué mejor que una Emperatriz para portarlas? Ella lo merece, mucho más que esos dos estudiantes.

-¿Estás preparada? –le dice a Ventisca-. Últimamente te noto algo abstraída.

El Avatar del Caos lanza a su compañera una mirada helada y dice:

-Nuca he estado tan preparada. Las esferas serán nuestras. Esos dos pequeños magos no las merecen.

guardianas calamburia impro calambur

-¡Eme!- grita Sirene, mientras corre por los pasillos de la biblioteca, cargada con varios libros de hechizos.

Le encuentra mirando por la ventada, entretenido con el cielo pintado.

-¡Tenemos que prepararnos! –ordena, zarandeándole-, El enfrentamiento con las Guardianas del Inframundo es el último paso antes de que nos veamos con los piratas. ¿No ves que será muy difícil? ¡Eme!

Sirene refunfuña y pisotea el suelo, pero Eme no le presta atención. Una parte de él le pide tomar el sol.

-¡Eme, qué haces!

-Lo necesito –dice el impromago con una sonrisa bobalicona.

impromagos calamburia impro calambur

La misma sonrisa es la que luce Comosu, allá lejos, en Villaolvido, mientras Irving Vanderlist y Mitt Clementis intentan vestirle. A su espalda, Petequia observa la escena con una mueca.

-Daos prisa –ordena la mujer a los dos capellanes-, el momento se aproxima.

-Todo sucederá a su debido momento, señora –responde Irving, mediante el tono pausado que le caracteriza-. El Elegido llegará cuando deba llegar, no se presentará ni tarde ni pronto al evento, sino cuando el destino quiera. Entonces conoceremos su verdadera misión.

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-Así será –asiente la hermana Clementis.

Ella es quien aproxima un orbe mágico a Comosu. El muchacho se pone bizco al mirarlo, pero Clementis lo aparta de sus manos.

-Está vacío, Comosu, sin embargo es capaz de albergar un gran poder en su interior. Sólo tú podrás encerrar ese gran poder.

-¿Yo? –se señala Comosu- ¿Por qué?

-Porque eres el futuro rey de Calamburia.

capellanes calamburia impro calambur

El rey, el actual rey Rodrigo V, tiene muchas cosas en las que pensar, pero no desea que se note. Urraca es demasiado lista. La Reina lleva a su lado un mercenario llamado Seth. Ese hombre, una espada a sueldo, es el único calamburiano en quien confía, ahora que el fin del mundo se acerca. No se separan en ningún momento.

–Pero la verdad es diferente –piensa Rodrigo sin hacer un solo gesto, por miedo a que se detecten sus verdaderas intenciones-. El mercenario lleva en su bolsa más dinero mío que tuyo. Ahora que el mundo se halla próximo a su final, vas a ser derrotada.

reyes calamburia impro calambur

-Derrotado –se lamenta Quasi en su nuevo puesto, frente las Puertas del Cielo-, me siento totalmente derrotado, Adonis. Ya no tengo fuerzas para luchar por el amor.

-En ese caso, querido amigo –Adonis coloca una mano cómplice en el hombro del grandullón-, ha llegado la hora de que disfrutes de verdad. Ya no es necesario guardar estas puertas celestiales como vigilábamos las otras. Podemos permitirnos algo de tiempo libre. Ven, te enseñaré el amor… el de muchas damas. Te encantará, Quasi. Es el último placer que debes permitirte en estos últimos días.

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No hay mayor placer para Rosi Sacapán que el de cultivar patatas. Ella y Griffo siguen a lo suyo. Sus sombreros no les dejan ver el cielo. Y, de todos modos, ¿A quién le importa de qué color esté? Lo único que debe interesarles es si ese Leviatán va a traer poca, mucha o demasiada agua. Regar los campos está bien, pero que todo quede empantanado no es lo más conveniente para el huerto. Por eso, los dos hortelanos han levantado un murete alrededor de las tierras. Eso suele prevenir las riadas, y seguro que hace lo mismo con uno de esos “tsunamis”.

hortelanos calamburia impro calambur

-Tsunami –dice Nox, mientras observa el Palacio de Ámbar.

Su bolsa tintinea con el dinero del Rey y Petequia, pero ninguno sabe que el otro le ha contratado. El mercenario gusta de trabajar a dos bandas por un mismo objetivo, sobre todo si ese objetivo le beneficia.

-El Tsunami vendrá, detengáis a los Piratas o no. El cambio en Calamburia es inevitable.

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Quienes también cuentan monedas son los Taberneros. Yanguin y Ebedi se preparan para un abandono precipitado de su local. Su objetivo es claro: engatusar a las Guardianas para irse a vivir al Inframundo. Seguro que los diablillos que allí residen gustan de unos buenos escanciadores de cerveza, y no los hay mejor que ellos en todo el continente.

-Pasaremos a ver el fin del mundo, ¿no, cariño? –Dice Yangin, mientras carga un tonel de cerveza en su carreta.

-¡Cómo vamos a hacer eso! Se nos echará el tsunami encima y no podremos escapar. Allí es donde sucederá todo. ¿No lo comprendes?

Hace el amago de darle un bofetón, pero le detienen las palabras de su marido.

-¡Creo que todos irán a verlo! Nadie se lo va a perder. Imagina el dinero que podemos hacer si vendemos algunas consumiciones.

-¿Todos estarán allí?

-Todos toditos todos.

-Entonces, nosotros también. ¡Ala, Amarra a los caballos, nos vamos!

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Ponen rumbo a la arboleda de Catch – Unsum, al igual que los demás. Nadie desea perderse el fin del mundo, porque todos quieren ver la faz de los Piratas, artífices de todo esto y, porque en definitiva, todos son demasiado curiosos como para perderse la ira del Leviatán.

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25. EL PRESAGIO DE UNA CONJURA

Era noche cerrada en Siahuevo de Abajo. Las buenas gentes dormían en sus casas, y por las calles no había más que manadas de perros, gatos solitarios y algún que otro murciélago.

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De repente, una sombra cruzó los tejados, saltando de uno a otro con extrema gracilidad. Otra figura la seguía a pie de calle, ocultándose en las esquinas. Avanzaban en dirección al extremo norte del pequeño pueblo, allí donde, en un día claro, era posible distinguir la linde del Bosque Perdido de la DesconexiónCaptura de pantalla 2015-03-25 a las 14.22.33.

Los dos extraños se detuvieron a pocos metros de la puerta norte. En ella no había más que un guardia, que roncaba como un bendito. Bajo su arcada se perfiló una mujer embozada en una capucha.

-Petequia –dijo la sombra encaramada al tejado-. Creí que nos esperarías en el bosque. No es seguro que nos encontremos aquí.

-Estamos a salvo, Nox –respondió Petequia, permitiendo que una hebra de luna le iluminara el rostro-. El guardia no despertará. Está drogado.

-Entonces, ha llegado el momento –intervino la otra sombra; oculta tras un árbol.

-Ha llegado –afirmó Petequia-, pero muéstrate, Seth. Me gusta entrevistarme cara a cara con aquéllos a quienes contrato.

-Contratados a cambio de un sustancioso premio –dijo Seth, mientras dejaba su puesto-. No lo olvides.

El soldado se alejó del árbol y, al igual que Petequia, dejó que la luna descubriera su figura. En su rostro se leían las marcas de la veteranía; y en sus ojos, el estoicismo de quien había provocado la muerte en numerosas ocasiones.

Captura de pantalla 2015-03-25 a las 14.11.16-Os pagaré a su momento –señaló Petequia-, cuando las profecías se hayan cumplido.

-¿En qué medida pones tu confianza en esas profecías? –La voz sibilina de Nox llegó flotando desde el tejado; era el único que aún no se dejaba ver.

 

-Tengo mi fe puesta en ellas. Toda mi confianza –afirmó Petequia.

-Entonces, es cierto que el momento ha llegado –Seth entornó la mirada.

-Así es –declaró Petequia-. El heredero al trono está preparado para reclamar lo que le corresponde. Es tiempo de prepararnos para su ascenso.Captura de pantalla 2015-03-25 a las 14.23.19

-No será fácil arrebatar el reino a Urraca –añadió el soldado.

-Y, por otro lado, todavía nos enfrentamos a la amenaza del Leviatán –terció Nox.

-Por el Leviatán no debéis preocuparos, será vencido de un modo u otro. No obstante, y si queremos prepararnos para la batalla, tendréis que sacrificar vuestro lugar en el Torneo. Sé que teníais posibilidades de convertiros en héroes, pero ahora que los Reyes han quedado descalificados, ya no me preocupa quién gane. Quedáis exentos de ese trabajo.

-Así que tendremos que abandonar el Torneo –susurró Nox.

-Inventaos alguna excusa. Algo que no haga sospechar de vuestras auténticas intenciones.

-Descuida, lo haremos –declaró Seth-. Diremos que hemos aceptado un trabajo en otro continente, lejos de Calamburia. Que se nos paga bien, pero que los detalles de nuestra misión son secretos.

-Entonces, de acuerdo. Abandonad el Torneo y viajad al Bosque Perdido en cuanto os sea posible. He emplazado a mis aliados allí. Desde ese lugar partiremos hacia el Palacio de Ámbar y tomaremos el reino.Captura de pantalla 2015-03-25 a las 14.19.11

Los dos mercenarios asintieron. Petequia dio media vuelta y se alejó caminando con absoluta tranquilidad, como si no tuviera miedo de que la descubrieran.

-Seth –llamó Nox desde su tejado-. ¿Crees que estamos en el bando apropiado?

-Tal vez sí, y tal vez no –respondió Seth, sin perder de vista la figura de Petequia-. Yo, al menos, sé lo que hago.

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