La justicia de Instántalor

La Justicia de Instántalor está formada por dos burócratas humildes pero eficientes. Con sede en la capital, pero con potestad absoluta sobre cada rincón del reino. Este siniestro dúo no solo persigue el delito común, sino que se ha convertido en el brazo ejecutor de la línea dura teocrática impuesta por el príncipe heredero Zoran. 

Para entender el origen del juez Viriato, hay que remontarse a la decadencia de la casa de los Gaviria, es decir, a su más tierna infancia. Hijos de un noble menor cuya fortuna se había desvanecido entre deudas y malas inversiones, los hermanos Gaviria crecieron bajo la sombra de la escasez aristocrática. En un último esfuerzo por salvar el prestigio familiar, el patriarca decidió invertir sus escasos recursos en la educación del primogénito, Viriato Severiano Gaviria, dejando el destino de su hermano menor, Gerr, a merced de su propia astucia.

Viriato no desaprovechó la oportunidad. Su formación comenzó con el estudio de la capellanía en el Monasterio Cóncavo, donde aprendió que los secretos de la fe y curtió su alma y su cuerpo en la disciplina monacal. Posteriormente, siendo ya conocedor de las sagradas escrituras, se trasladó a Skuchaín para formarse como erudito en leyes, buscando en los códigos civiles la misma rigidez que había encontrado en los textos sagrados. Allí se convirtió en discípulo aventajado de Minerva Sibila, quien era para él un referente de erudición.

En aquella época se produjo la escisión liderada por Aurobinda, la directora que abandonó la Torre llevándose consigo a varios alumnos y profesores para fundar Cuna de Oscuridad. Poco después, se produjo una fuerte discusión entre Minerva y su alumno Viriato. Nadie sabe a ciencia cierta cuál fue el motivo de la disputa, aunque mucho se ha especulado sobre ello. Lo cierto es que tras la trifulca, Viriato Severiano abandonó la torre para no volver jamás.

Finalizó su formación en Cuna de Oscuridad donde se convirtió en el primero de los Doctores Sombríos, eruditos formados por los propios Consejeros Umbríos en los saberes prohibidos. En aquel refugio de sombras, su rigor administrativo se transmutó en una gélida inflexibilidad, despojándolo de la capacidad de percibir grises o de mostrar clemencia en su interpretación de la ley.

Mientras Viriato se convertía en un maestro de las normas y de los saberes ocultos, en el túmulo desordenado, un niño llamado Akumal Roslin descubría que la frontera entre la vida y la muerte es más delgada de lo que los vivos suelen creer. El mayor de los hijos de Jack Roslin, el enterrador, y de la desaparecida Penélope, pasó entre lápidas y fétidas fosas, ayudando a su padre en el negocio familiar. En ausencia de su madre, con unos hermanos demasiado pequeños y un padre que encontraba en el trabajo el refugio a su soledad, la adolescencia de Akumal fue dura y solitaria. Sus únicos amigos vivos eran los animales que su padre le permitía tener como mascotas.

Pero el evento que cambió su existencia ocurrió como consecuencia del descubrimiento de su primer amor. Lily era más joven que él, graciosa y desenfadada; un espíritu libre que había escapado de la asfixiante tienda de empeños de su madre en la Aldea Libre y se había ocultado en un mausoleo abandonado del Túmulo Desordenado. Allí la descubrió el joven Akumal, quien, fascinado por la joven, decidió proteger su escondite guardando silencio ante su padre Jack y sus hermanos. En aquel lugar de muerte, surgió entre ellos una relación de amistad y amor adolescente, alimentada por el sueño de huir juntos y dar la vuelta al continente para escapar de sus grises realidades.

Una tarde, Lily quiso demostrarle a Akumal el don místico del que su madre le había hablado: la legendaria capacidad de cambiar las almas de sitio que a veces se manifestaba en algunos miembros de la familia Bakari. En un alarde de confianza, intentó introducir el alma de una rata en la pala de trabajo de Akumal, pero la magia reaccionó de forma imprevista con el entorno. La vibración mística hizo que la vieja lápida del mausoleo se desmoronara, revelando unos restos óseos que refulgieron con una luz siniestra..

Un rayo morado brotó de los huesos e impactó directamente en el pecho de Akumal, quien cayó fulminado al suelo. Lily, horrorizada y convencida de que su experimento lo había matado, huyó despavorida de las tumbas para no regresar jamás. Sin embargo, Akumal despertó horas más tarde, solo y transformado: el espíritu que residía en los huesos le había transformado dejándose una extraña señal en la frente. Años más tarde descubriría que se trataba de un marca arcana vivífica y que el mago que le había poseído, era un antiguo nigromante que le había otorgado el don —o la maldición— de resucitar a los muertos. 

La primera vez que se apercibió de su don fue tras la muerte de su  pequeña tortuga, si saber muy bien cómo, logró devolverle la vida. La curiosidad empezó a empujarle a ponerse mayores retos, lo que pronto se convirtió en un escándalo público. En mitad de un sepelio, Akumal hizo que un difunto se levantara de su ataúd ante la mirada horrorizada de los dolientes, sembrando el caos y arruinando la reputación del negocio de su padre.

El punto de inflexión definitivo para la Justicia de Instántalor llegó con el nombramiento de Zoran como príncipe heredero y la firma del Concordato Umbrío. Este pacto de colaboración entre el trono de Ámbar y Cuna de Oscuridad unificó los intereses de la corona con los de la magia tenebrosa. El acuerdo obligaba a que todos los niños portadores de marca fueran entregados a Cuna, como antaño lo habían sido a Skuchaín, a cambio de que esta proveyera al trono de un ejército de brujos tenebrosos. Las varitas de estos implacables magos, nutridas con metasavia, devolverían a la corona el poder mágico perdido tras la traición de los impromagos.

La noticia de la existencia de un niño con poderes sobre la muerte llegó a oídos de los maestros de Cuna de Oscuridad, quienes vieron en él un diamante en bruto. Akumal fue reclutado como alumno, para gran decepción de Jack, quien solo deseaba que su hijo le sucediera en su oficio de enterrador.

En la escuela de magia oscura, Akumal aprendió a controlar el flujo de la vida llegando a convertirse en profesor de Nigromancia. Viriato, recién nombrado Juez Real, vislumbró en el joven un talento sin igual: el de alguien capaz de permitirle interrogar a las almas más allá de la tumba. Intercediendo ante el príncipe, Viriato Severiano logró que el príncipe Zoran nombrara Verdugo Real a Akumal Roslin y, juntos, constituyeron una nueva fuerza judicial capaz de llevar la ley hasta sus últimas consecuencias. Su misión es clara: purgar sin piedad a Calamburia de lo que ellos consideran «abominaciones», centrando su odio en los pícaros, los piratas y los pueblos primigenios, a quienes ven como el cáncer que corroe la moralidad teocrática del príncipe.

La autoridad de Viriato se manifiesta a través de sus preciados objetos arcanos. Siempre lleva consigo una libreta de condenas donde anota meticulosamente cada transgresión. Se dice que, una vez que Viriato golpea su martillo de juez, la sentencia es irrevocable; no hay apelación posible, y el alma del reo queda ligada mágicamente a su castigo. Además, porta un bastón cuya empuñadura contiene una joya oscura, un fragmento del espejo donde antaño fueron encerradas las brujas, otorgándole una visión que atraviesa las mentiras de los acusados. Su única debilidad es su atorrante hermano Gerr, con quien siempre ha sentido una deuda moral tras tener que abandonarlo y dejarlo a su suerte para emprender su carrera.

Bajo el mando de Viriato y Akumal, la justicia en Instántalor se ha transformado en una máquina burocrática de terror. Fieles a la reina Petequia y fervientes defensores de la ortodoxia de Zoran, los encargados de la justicia patrullan no solo las calles de la capital, sino todo el reino, buscando cualquier indicio de disidencia moral.

Esta estructura judicial ha creado un clima de vigilancia constante. Mientras los Comendadores —incluyendo al propio hermano de Viriato, Gerr— gobiernan la ciudad mediante la intriga y el servilismo, la Justicia se encarga de que nadie se atreva a levantar la voz contra el trono. En los calabozos, bajo el brillo del oscuro cristal del bastón de Viriato y ante la mirada impasible del verdugo-nigromante, los delincuentes comprenden demasiado tarde que, en este nuevo mundo de orden y sombra, la justicia es una sentencia eterna de la que ni siquiera la muerte ofrece refugio.

LA JUSTICIA DE INSTÁNTALOR

Ellos encarnan el rigor del nuevo orden teocrático de la Corona. Guardianes de la norma y la moral, se asegurarán no solo de proteger la ley sino también de hacerla cumplir hasta sus últimas consecuencias. ¡Que tiemblen los infieles y los maleantes pues aquí llega la inevitable sentencia de La Justicia de Instántalor!


La pareja

Viriato

Él es la máxima autoridad judicial del reino, un hombre de naturaleza recta y fría que aplica siempre todo el peso de la ley. Porta siempre una libreta de condenas y un martillo con el que sentencia de forma irrevocable a quienes desafían la moral de la corona. ¡Que se estremezcan los injustos porque aquí llega Don Viriato Severiano Gaviria, el Juez Real!

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Akumal

Criado en las tinieblas de un cementerio, su inusual talento sobre la muerte le llevó a las más altas cotas del poder. De día, el implacable brazo ejecutor de la justicia. De noche, profesor de nigromancia en la escuela de magia oscura. ¡Sentid un escalofrío ante el firme pulso de Akumal Roslin, el Verdugo de la Corona!

El nuevo aquelarre

La historia del Nuevo Aquelarre es una crónica de destinos cruzados, culpas enterradas y una misión mística que busca sumergir a Calamburia en una noche eterna. Esta alianza inesperada, forjada en los pasillos de Cuna de Oscuridad, une a dos brujas de orígenes muy distintos bajo el mandato secreto de la directora Aurobinda.

El origen de esta unión se remonta en el tiempo, mucho antes de su conformación efectiva; concretamente, al día del nacimiento de tres niñas cuyos hilos de la vida serían entrelazados por los augurios. Las tres vinieron al mundo durante un eclipse de sol sin precedentes. Aquel día, desde la cima de una torre oscura, la Señora de los Cuervos supo captar la señal. La hija recién nacida que portaba en sus brazos y sus dos futuras compañeras, retomarían el proyecto mágico que ella misma no pudo completar debido a la muerte de su hermana y la traición de su hermano. Las tres nuevas brujas estaban predestinadas a fundar un Nuevo Aquelarre, uno más poderoso que el anterior.

La segunda de las tres brujas vino a nacer en uno de los rincones más grises de la Aldea Libre, concretamente, en una tienda de empeños. Allí creció Lily, hija de Ada Bakari, la viuda que regentaba la tienda donde se comerciaba con objetos olvidados y esperanzas rotas. La pequeña heredó de su madre una frivolidad cortante y un descaro forjado entre prostitutas y mercaderes de lo ajeno, pero Lily poseía un don que su progenitora apenas se atrevía a mencionar entre susurros: la capacidad de manipular las almas. Se trataba de un poder extraño pero que había surgido previamente en algunos miembros de la familia Bakari. Ese había sido el caso de su bisabuelo Yan Bakari o de su propio hermano, el infame prófugo Van Bakari, del que se decía que se había valido de él para hacer pacto con el mismísimo inframundo. La familia había tendido a interpretar ese don como una maldición, por lo que cada vez que Lily trataba de utilizarlo, era severamente castigada.

Despreciando la mediocridad de su hogar, así como el carácter ácido y represivo de su madre, Lily escapó de la Aldea Libre siendo solo una adolescente. Deambuló durante meses, y terminó por asentarse en el lugar más lejano y tranquilo que encontró: un mausoleo abandonado en el Túmulo Desordenado. Allí fue descubierta por el joven Akumal Roslin, el hijo del enterrador, unos años mayor que ella. Al principio le pareció un joven pasmado y aburrido, pero pronto cambió su impresión. En lugar de entregarla a su padre Jack, Akumal, fascinado por la descarada rebeldía de la joven, decidió protegerla e incluso procurarle el poco sustento que conseguía sustraer de la despensa de su padre. Durante meses, el mausoleo se convirtió en su santuario secreto, un rincón de vida entre tanta muerte donde floreció un amor adolescente cargado de promesas. Juntos, pasaban las horas planeando escapar de sus realidades, soñando con dar la vuelta al continente y dejar atrás todas sus miserias.

Una tarde fatídica, Lily decidió mostrarle a Akumal el verdadero alcance de su herencia mística, aquel poder de «cambiar las almas de sitio» que su madre mencionaba como una maldición que arrastraba la familia. Con la intención de impresionar al joven, Lily intentó introducir el alma de una rata en la pala de trabajo de Akumal. Sin embargo, la magia reaccionó de forma imprevista con el entorno cargado de energías latentes. La vibración arcana provocó que la lápida del mausoleo se desmoronara, revelando unos restos óseos que refulgieron con una luz malévola: eran los vestigios de un antiguo y poderoso nigromante. Un rayo morado brotó entonces de los huesos e impactó en el pecho de Akumal, quien se desplomó instantáneamente. Lily, aterrorizada y convencida de que su experimento había matado, huyó despavorida del túmulo. Lo que ella nunca supo es que Akumal despertó horas después, poseído por el espíritu del mago y marcado con una marca arcana vivífica que le otorgó el poder de resucitar a los muertos. Tampoco supo hasta años más tarde que el espíritu del poderoso nigromante que había extraído de los huesos para colocarlo por accidente dentro del cuerpo de Akumal, era en realidad un antiguo amante de edades pretéritas de la propia Aurobinda.

La segunda de las tres brujas nació en el seno del clan del cuervo y recibió el nombre de Zítara. Hija del patriarca zíngaro Arnaldo y su prima Eurídyce, nació en el corazón del Bosque de la Desconexión, un lugar donde los árboles conservan la esencia de antiguos elfos nutriendo la magia oscura de los hechiceros de su clan. Zítara heredó uno de los dones más preciados de las mujeres de su tribu: el control sobre los cuerpos ajenos mediante el uso de música hipnótica.

Desde pequeña, utilizó su talento para sembrar el caos en las celebraciones de su tribu, manipulando a los invitados como si fueran títeres de su capricho. A pesar de ser el ojito derecho del patriarca, ante su naturaleza indomable y por insistencia de su madre, fue finalmente enviada a la escuela de Cuna de Oscuridad para ser educada bajo la tutela de su tía, Sámara, profesora de Magia de Dominio. En las aulas sombrías, Zítara se transformó. Guiada por el consejo de su tía, aplicó su inteligencia y curiosidad al conocimiento y el dominio de la magia hasta convertirse en la alumna más brillante de su promoción.

El destino de Lily y Zítara colisionó en los pasillos de la escuela, aunque en un principio su relación estuvo marcada por una cierta tensión. Zítara representaba la excelencia y el orden, mientras que Lily era la paria rebelde que boicoteaba las lecciones de monstruología de la profesora Zoedra intercambiando las almas de las bestias y alteraba los frascos en las clases de venenos de Zübyth para desesperación de todo el claustro.

Sin embargo, el destino forzó su unión cuando ambas fueron castigadas por una travesura de Lily y enviadas al despacho de dirección. Ante la injusticia, por primera vez, la alumna ejemplar decidió unirse a la rebelde saltándose una orden directa. Su acto de rebeldía las llevó a descubrir una habitación secreta oculta en las profundidades de la escuela: una siniestra guardería preparada para un bebé que nunca llegó a ocuparla. Fue en ese lugar, rodeadas de una cuna vacías y presagios oscuros, donde la directora Aurobinda las interceptó en plena fechoría. Pero en lugar de la expulsión definitiva, la bruja no pareció estar sorprendida de haberlas encontrado allí. En vez de eso, Aurobinda les encomendó una misión de vital importancia. Les contó que ambas habían sido elegidas por los augurios para fundar un Nuevo Aquelarre, pero que para que el círculo místico fuera perfecto y su poder absoluto, las brujas debían ser tres. Lily y Zítara representaban las primeras dos puntas del triángulo, pero debían encontrar a la tercera: la hija perdida de Aurobinda, una entidad nacida de la «pura oscuridad» cuyo nombre, en honor a su difunta hermana, era Defendra.

Para asistirlas en esta búsqueda, la directora les entregó un conjunto de herramientas cargadas de simbolismo y poder tenebroso que las guiaría en su camino. Se trataba de un mazo de cartas de origen Zíngaro, los Arcanos Oscuros, que solo revelarían sus secretos si ambas actuaban en perfecta comunión: Lily debía infundir la carta con el alma de un ser vivo capturado y Zítara debía extraer el presagio que las acercará un paso más a su objetivo. Además, la bruja les advirtió de que si no conseguían cumplir su misión antes del próximo eclipse, su destino se rompería y el círculo mágico no se cerraría. Antes de partir, Aurobinda conjuró dos cuervos que las acompañarían y les permitirían mantenerse en contacto con la bruja.

El tiempo pasa sin obtener frutos, pues parece que a la hija secuestrada de Aurobinda se la hubiera tragado la tierra. La sacerdotisa de los elementos ha predicho un nuevo eclipse y, ante la desesperación, el Nuevo Aquelarre ha puesto en marcha las cartas: un arcano con forma de C les brinda la oportunidad de cumplir su misión antes de que sea demasiado tarde: participar en el torneo y conseguir la esencia de la divinidad.

EL NUEVO AQUELARRE

Ellas son dos jóvenes brujas de gran talento que han escapado de su escuela de magia. Tienen la importante misión de encontrar a la tercera integrante de su círculo mágico con la sola guía de los Arcanos Oscuros. ¡Ocultaos gentes de bien, pues ya se oyen los cánticos de El Nuevo Aquelarre!


La pareja

Lily

Ella es una joven bruja budú de carácter frívolo y descarado. Posee el don de manipular las almas, un talento que no siempre logra utilizar sin causar daño a terceros. ¡Agarraos el alma con fuerza pues por ahí viene Lily Bakari, la ladrona de esencias!

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Zítara

Ella es una joven bruja de linaje zíngaro, brillante alumna en la escuela de artes oscuras. Posee el don de someter los cuerpos ajenos mediante melodías hipnóticas, convirtiendo a sus víctimas en simples títeres a su capricho. ¡No os resistais y fluid al ritmo de Zítara, la campana del ocaso!

CALENDARIO X TORNEO

⚔️ Fechas del X Torneo de Improvisación del Reino de Calamburia ⚔️

El torneo de improvisación teatral más épico de Madrid ya está aquí. El Reino de Calamburia abre de nuevo sus puertas para acoger la X edición de su legendario torneo, donde lxs mejores improvisadorxs del reino se enfrentarán en combates escénicos sin guion, creando historias únicas en cada función.

Humor, magia y fantasía se entrelazan en una batalla de impro donde todo se decide en el momento… y donde tú, público valiente, tienes el poder de elegir quién se alzará con la victoria.

Consulta el calendario de fechas, elige tu bando y acompáñanos en esta aventura teatral improvisada como testigo, cómplice y juez.

Porque en Calamburia, la improvisación no es solo un arte… es un combate por la gloria.

¡URIA, URIA! ....

Las ondinas

La historia de las ondinas es una crónica marcada por la melancolía de las profundidades, el peso insoportable de la culpa y un esfuerzo desesperado por la redención en un mundo que aún las mira con recelo. Durante siglos, esta raza faérica fue respetada y admirada por su conexión mística con las aguas y su inquebrantable fidelidad a la Dama Blanca, pero todo cambió tras el evento catastrófico conocido como el Pulso Abisal. Esta traición, que puso al resto del mundo faérico al borde de la aniquilación, no fue perpetrada por un enemigo externo, sino por una de las suyas: Escila, quien regresó de entre los muertos para usurpar el cargo de Dama Turquesa y abrir paso a las huestes abisales.

Pero Escila no siempre había sido un ser retorcido y de corazón negro. Antes de ser absorbida por el abismo y devuelta la mundo, había sido la mayor de tres hermanos y una de las guerreras más fieras del ejército de Airlia, la anterior Dama Turquesa. Sus hermanos pequeños se llamaban Loncilo y Aldara y, tras la prematura muerte de sus padres, fueron criados por la bondadosa y fiel Escila. El resto de la historia y la traición de Escila que llevó a su raza al borde de la extinción, vinieron después, pero todavía habitan en las pesadillas de sus hermanos.

Loncilo, el segundo, es un experimentado guerrero ondino que hoy camina entre los vivos como un espectro de lo que fue. Es un maestro absoluto del tridente, capaz de invocar torbellinos devastadores que atrapan a sus presas antes de asestar el golpe de gracia, pero su verdadera maestría se forjó en el dolor. Durante los días más oscuros de la guerra, Loncilo lideró lo que quedaba de la resistencia ondina, refugiándose en los arrecifes para combatir a las huestes abisales comandadas por su propia hermana.

Aquella guerra dejó en él cicatrices que el agua salada no puede limpiar. Loncilo sufre lo que muchos describen como un constante destello de horror; sus pesadillas lo transportan una y otra vez al momento en que la Madre del Abismo lo tragó por completo. Durante un tiempo que pareció una eternidad, Loncilo habitó en la oscuridad más profunda que existe, un vacío absoluto donde la luz bioluminiscente de las algas no llega y el sonido del mar se apaga por completo. Aunque logró volver a la vida tras la derrota de la entidad a manos de los tecnomagos, Loncilo nunca recuperó su antigua esencia. Su mirada está perdida en el horizonte submarino, siempre vigilante ante la posibilidad de que el abismo decida reclamarlo de nuevo.

Junto a él se encuentra Aldara, su hermana pequeña, cuya historia es una lucha constante contra el síndrome del impostor y la sombra de una traición familiar. Aldara es una guerrera excepcional, una maestra de las artes marciales submarinas que ha compensado su falta de magia con una disciplina física sobrehumana. A diferencia de otras ondinas que poseen dones naturales para crear ilusiones complejas, manejar el agua o incluso alterar el flujo del tiempo, Aldara nunca ha logrado desarrollar su don ondino. Esta carencia la atormenta diariamente, especialmente desde que fue elegida como la nueva Dama Turquesa.

La elección de Aldara para este puesto de alta dignidad faérica es una fuente de conflicto interno constante. No solo siente que no está a la altura por su falta de poderes mágicos, sino que vive con la carga de haber heredado el título que una vez ostentó su hermana mayor, la traidora Escila. Cada vez que Aldara se coloca los ornamentos de la Dama Turquesa, siente que el pueblo faérico no ve a su nueva líder, sino el fantasma de la mujer que casi destruye su civilización. Su determinación por demostrar su valía la ha llevado a entrenar hasta el agotamiento, buscando en la fuerza de sus golpes la legitimidad que siente que su sangre le ha arrebatado.

En el centro de este torbellino se halla Leira, el espíritu protector de las ondinas. Su forma espiritual es la de una medusa luminiscente de enormes proporciones, cuya luz es un faro de esperanza en las sombras del océano. Leira es, sin duda, el espíritu faérico más noble, cándido y optimista que jamás ha existido, una cualidad que a menudo llega a exasperar a los miembros de su propia raza, quienes están sumidos en la amargura. Leira tiene una fe inquebrantable en la justicia, lo que la lleva a elegir siempre a la Dama más justa, sin importarle la familia de proveniencia, una práctica que suele causar tensiones con otros espíritus protectores más tradicionales que prefieren la garantía que da un buen linaje.

La historia reciente de Leira es una de resistencia y sacrificio. Durante la rebelión de Escila, el espíritu protector fue asesinado por la traidora para eliminar cualquier obstáculo en su camino hacia el poder abisal. Sin embargo, la naturaleza de Leira es milagrosa; posee la capacidad de regenerar su cuerpo por completo, un proceso que completó tras la caída de la Madre del Abismo. Desde su regreso, Leira ha adoptado una postura de positividad extrema, convencida de que si las ondinas encaran la reconstrucción del mundo con optimismo, todo saldrá bien por una suerte de providencia mística.

Pero no hay que confundir su candidez con estupidez. Leira tiene un plan estratégico muy claro para restituir la reputación perdida de su pueblo: congraciarse con todas las razas y civilizaciones que fueron dañadas por las ondinas durante el Pulso Abisal. Como parte de este esfuerzo diplomático, Leira utiliza sus vastos conocimientos en alquimia y filtros mágicos. Ella es la creadora de una poderosa pócima que, vertida sobre dos superficies de agua, permite conectarlas místicamente durante las noches de luna llena.

En un acto de buena voluntad, Leira instó a Aldara a regalar este filtro mágico a los herederos de la Reina Urraca: los piratas y las arenas; permitiendo que los hermanos Ashrak y Shaleera mantuvieran el contacto a pesar de su separación forzosa entre la isla de Kalzaria y el desierto de Al-ya-vist. Este es solo uno de los muchos filtros que Leira guarda en su manga, utilizándolos como herramientas de paz y reconstrucción política. Sus tentáculos, además, reflejan su estado de ánimo y propósito, pudiendo ser urticantes cuando se siente atacada o profundamente curativos para sanar las heridas de sus aliados cuando siente el temor de perder a un ser querido.

A pesar de este despliegue de generosidad, el objetivo final de este trío es algo más oscuro y personal que el que se atreven a declarar: encontrar a Escila. Leira, Aldara y Loncilo saben que mientras la traidora siga libre, la mancha sobre su nombre nunca desaparecerá del todo. La búsqueda de Escila no es solo una misión de justicia, sino un rito de purificación necesario para que las ondinas puedan volver a mirar a los ojos a la Dama Blanca y al resto de las razas de Calamburia y el Reino Faérico sin sentir el peso de su pasado.

En el torneo actual, las ondinas participan con un propósito doble: demostrar que son aliadas leales y fiables frente a la creciente amenaza de la oscuridad, y utilizar sus habilidades únicas para demostrar que el honor de la Dama Turquesa ha sido restaurado. Mientras Loncilo lucha contra sus recuerdos de la oscuridad abisal y Aldara golpea con la fuerza de quien quiere enterrar un pasado vergonzoso, Leira sigue flotando con su luz vibrante, recordando a todos que incluso después de la traición más profunda, el mar siempre tiene el poder de regenerarse.


LAS ONDINAS

Presentación

Emergiendo de las profundidades marinas de Tealia, este trío/pareja busca redimir el honor de su estirpe tras la catástrofe Abisal. Valientes y decididos, guiados por una luz de esperanza usarán la fuerza de la concordia para reparar sus errores del pasado. ¡Respirad hondo, pues aquí llegan las Ondinas!


El trío

Loncilo

El es un maestro del tridente y generador de torbellinos para atrapar presas. Dicen que luchó con valor en la resistencia, pero que la oscuridad que contempló aún le sigue atormentando. ¡Admirad y compadeceos de Loncilo, el que miró al abismo!



Aldara


Ella es justa, sabia y una experta en artes marciales submarinas y disciplina física extrema, con lo que trata de compensar su falta de talento para la magia ondina. ¡Reverenciad a Aldara, la nueva Dama Turquesa!

Leira

Es el espíritu que guía y protege a la raza de las ondinas, capaz de regenerar su cuerpo y sus tentáculos son curativos o mortales según su estado de ánimo. Por suerte, mantiene siempre una positividad extrema… incluso a veces exasperante ¡Regocijaos ante la reconfortante luz de Leira, el Espíritu Protector de la Ondinas!