La justicia de Instántalor

La Justicia de Instántalor está formada por dos burócratas humildes pero eficientes. Con sede en la capital, pero con potestad absoluta sobre cada rincón del reino. Este siniestro dúo no solo persigue el delito común, sino que se ha convertido en el brazo ejecutor de la línea dura teocrática impuesta por el príncipe heredero Zoran. 

Para entender el origen del juez Viriato, hay que remontarse a la decadencia de la casa de los Gaviria, es decir, a su más tierna infancia. Hijos de un noble menor cuya fortuna se había desvanecido entre deudas y malas inversiones, los hermanos Gaviria crecieron bajo la sombra de la escasez aristocrática. En un último esfuerzo por salvar el prestigio familiar, el patriarca decidió invertir sus escasos recursos en la educación del primogénito, Viriato Severiano Gaviria, dejando el destino de su hermano menor, Gerr, a merced de su propia astucia.

Viriato no desaprovechó la oportunidad. Su formación comenzó con el estudio de la capellanía en el Monasterio Cóncavo, donde aprendió que los secretos de la fe y curtió su alma y su cuerpo en la disciplina monacal. Posteriormente, siendo ya conocedor de las sagradas escrituras, se trasladó a Skuchaín para formarse como erudito en leyes, buscando en los códigos civiles la misma rigidez que había encontrado en los textos sagrados. Allí se convirtió en discípulo aventajado de Minerva Sibila, quien era para él un referente de erudición.

En aquella época se produjo la escisión liderada por Aurobinda, la directora que abandonó la Torre llevándose consigo a varios alumnos y profesores para fundar Cuna de Oscuridad. Poco después, se produjo una fuerte discusión entre Minerva y su alumno Viriato. Nadie sabe a ciencia cierta cuál fue el motivo de la disputa, aunque mucho se ha especulado sobre ello. Lo cierto es que tras la trifulca, Viriato Severiano abandonó la torre para no volver jamás.

Finalizó su formación en Cuna de Oscuridad donde se convirtió en el primero de los Doctores Sombríos, eruditos formados por los propios Consejeros Umbríos en los saberes prohibidos. En aquel refugio de sombras, su rigor administrativo se transmutó en una gélida inflexibilidad, despojándolo de la capacidad de percibir grises o de mostrar clemencia en su interpretación de la ley.

Mientras Viriato se convertía en un maestro de las normas y de los saberes ocultos, en el túmulo desordenado, un niño llamado Akumal Roslin descubría que la frontera entre la vida y la muerte es más delgada de lo que los vivos suelen creer. El mayor de los hijos de Jack Roslin, el enterrador, y de la desaparecida Penélope, pasó entre lápidas y fétidas fosas, ayudando a su padre en el negocio familiar. En ausencia de su madre, con unos hermanos demasiado pequeños y un padre que encontraba en el trabajo el refugio a su soledad, la adolescencia de Akumal fue dura y solitaria. Sus únicos amigos vivos eran los animales que su padre le permitía tener como mascotas.

Pero el evento que cambió su existencia ocurrió como consecuencia del descubrimiento de su primer amor. Lily era más joven que él, graciosa y desenfadada; un espíritu libre que había escapado de la asfixiante tienda de empeños de su madre en la Aldea Libre y se había ocultado en un mausoleo abandonado del Túmulo Desordenado. Allí la descubrió el joven Akumal, quien, fascinado por la joven, decidió proteger su escondite guardando silencio ante su padre Jack y sus hermanos. En aquel lugar de muerte, surgió entre ellos una relación de amistad y amor adolescente, alimentada por el sueño de huir juntos y dar la vuelta al continente para escapar de sus grises realidades.

Una tarde, Lily quiso demostrarle a Akumal el don místico del que su madre le había hablado: la legendaria capacidad de cambiar las almas de sitio que a veces se manifestaba en algunos miembros de la familia Bakari. En un alarde de confianza, intentó introducir el alma de una rata en la pala de trabajo de Akumal, pero la magia reaccionó de forma imprevista con el entorno. La vibración mística hizo que la vieja lápida del mausoleo se desmoronara, revelando unos restos óseos que refulgieron con una luz siniestra..

Un rayo morado brotó de los huesos e impactó directamente en el pecho de Akumal, quien cayó fulminado al suelo. Lily, horrorizada y convencida de que su experimento lo había matado, huyó despavorida de las tumbas para no regresar jamás. Sin embargo, Akumal despertó horas más tarde, solo y transformado: el espíritu que residía en los huesos le había transformado dejándose una extraña señal en la frente. Años más tarde descubriría que se trataba de un marca arcana vivífica y que el mago que le había poseído, era un antiguo nigromante que le había otorgado el don —o la maldición— de resucitar a los muertos. 

La primera vez que se apercibió de su don fue tras la muerte de su  pequeña tortuga, si saber muy bien cómo, logró devolverle la vida. La curiosidad empezó a empujarle a ponerse mayores retos, lo que pronto se convirtió en un escándalo público. En mitad de un sepelio, Akumal hizo que un difunto se levantara de su ataúd ante la mirada horrorizada de los dolientes, sembrando el caos y arruinando la reputación del negocio de su padre.

El punto de inflexión definitivo para la Justicia de Instántalor llegó con el nombramiento de Zoran como príncipe heredero y la firma del Concordato Umbrío. Este pacto de colaboración entre el trono de Ámbar y Cuna de Oscuridad unificó los intereses de la corona con los de la magia tenebrosa. El acuerdo obligaba a que todos los niños portadores de marca fueran entregados a Cuna, como antaño lo habían sido a Skuchaín, a cambio de que esta proveyera al trono de un ejército de brujos tenebrosos. Las varitas de estos implacables magos, nutridas con metasavia, devolverían a la corona el poder mágico perdido tras la traición de los impromagos.

La noticia de la existencia de un niño con poderes sobre la muerte llegó a oídos de los maestros de Cuna de Oscuridad, quienes vieron en él un diamante en bruto. Akumal fue reclutado como alumno, para gran decepción de Jack, quien solo deseaba que su hijo le sucediera en su oficio de enterrador.

En la escuela de magia oscura, Akumal aprendió a controlar el flujo de la vida llegando a convertirse en profesor de Nigromancia. Viriato, recién nombrado Juez Real, vislumbró en el joven un talento sin igual: el de alguien capaz de permitirle interrogar a las almas más allá de la tumba. Intercediendo ante el príncipe, Viriato Severiano logró que el príncipe Zoran nombrara Verdugo Real a Akumal Roslin y, juntos, constituyeron una nueva fuerza judicial capaz de llevar la ley hasta sus últimas consecuencias. Su misión es clara: purgar sin piedad a Calamburia de lo que ellos consideran «abominaciones», centrando su odio en los pícaros, los piratas y los pueblos primigenios, a quienes ven como el cáncer que corroe la moralidad teocrática del príncipe.

La autoridad de Viriato se manifiesta a través de sus preciados objetos arcanos. Siempre lleva consigo una libreta de condenas donde anota meticulosamente cada transgresión. Se dice que, una vez que Viriato golpea su martillo de juez, la sentencia es irrevocable; no hay apelación posible, y el alma del reo queda ligada mágicamente a su castigo. Además, porta un bastón cuya empuñadura contiene una joya oscura, un fragmento del espejo donde antaño fueron encerradas las brujas, otorgándole una visión que atraviesa las mentiras de los acusados. Su única debilidad es su atorrante hermano Gerr, con quien siempre ha sentido una deuda moral tras tener que abandonarlo y dejarlo a su suerte para emprender su carrera.

Bajo el mando de Viriato y Akumal, la justicia en Instántalor se ha transformado en una máquina burocrática de terror. Fieles a la reina Petequia y fervientes defensores de la ortodoxia de Zoran, los encargados de la justicia patrullan no solo las calles de la capital, sino todo el reino, buscando cualquier indicio de disidencia moral.

Esta estructura judicial ha creado un clima de vigilancia constante. Mientras los Comendadores —incluyendo al propio hermano de Viriato, Gerr— gobiernan la ciudad mediante la intriga y el servilismo, la Justicia se encarga de que nadie se atreva a levantar la voz contra el trono. En los calabozos, bajo el brillo del oscuro cristal del bastón de Viriato y ante la mirada impasible del verdugo-nigromante, los delincuentes comprenden demasiado tarde que, en este nuevo mundo de orden y sombra, la justicia es una sentencia eterna de la que ni siquiera la muerte ofrece refugio.

LA JUSTICIA DE INSTÁNTALOR

Ellos encarnan el rigor del nuevo orden teocrático de la Corona. Guardianes de la norma y la moral, se asegurarán no solo de proteger la ley sino también de hacerla cumplir hasta sus últimas consecuencias. ¡Que tiemblen los infieles y los maleantes pues aquí llega la inevitable sentencia de La Justicia de Instántalor!


La pareja

Viriato

Él es la máxima autoridad judicial del reino, un hombre de naturaleza recta y fría que aplica siempre todo el peso de la ley. Porta siempre una libreta de condenas y un martillo con el que sentencia de forma irrevocable a quienes desafían la moral de la corona. ¡Que se estremezcan los injustos porque aquí llega Don Viriato Severiano Gaviria, el Juez Real!



Akumal

Criado en las tinieblas de un cementerio, su inusual talento sobre la muerte le llevó a las más altas cotas del poder. De día, el implacable brazo ejecutor de la justicia. De noche, profesor de nigromancia en la escuela de magia oscura. ¡Sentid un escalofrío ante el firme pulso de Akumal Roslin, el Verdugo de la Corona!