LAS ONDINAS

No se sabe desde cuándo las ondinas habitan el reino faérico. De ellas se conoce poco, a decir verdad, pues siempre se han mostrado como una raza esquiva y reservada. El agua es su medio natural, y aunque son capaces de sobrevivir fuera de ella, muy pocos en el mundo faérico pueden relatar haber visto alguna. Las ondinas viven lejos de la tierra y están cómodas con esta idea. Ellas, a diferencia de las demás razas, han asumido que su papel es otro.

Hace tiempo la Bruja del Mar creó una descomunal grieta al mundo faérico cuando cayó en sus manos la corona del Príncipe Tritón. Esta grieta generó un vórtice de caos. La misma esencia del mundo faérico se coló a la tierra de Calamburia y lo perturbó todo. 

Las criaturas que habitaban ambos planos aunaron esfuerzos para intentar cerrar la grieta, pero ésta era demasiado grande y la energía que se colaba a su través demasiado potente. Lograron contenerla, pero la grieta no se pudo cerrar del todo.

Asumiendo que aquel perturbador agujero de entropía jamás iba a desaparecer, Aurantaquía, el reino de los tritones, y las ondinas del reino faérico llegaron a un acuerdo: había que nombrar a alguien que vigilara el único portal permanente entre ambos planos para que no se descontrolara. Las ondinas se ofrecieron voluntarias para esta tarea y eligieron a tres representantes de entre los mejores de su especie: Heleas, Ona y Airlia. 

Cada uno de los tres tiene un poder distinto: Heleas es capaz de retroceder diez minutos en el tiempo; Ona puede crear todo tipo de ilusiones y Airlia tiene el poder de la sugestión. Pero juntos son todavía más poderosos. Cuando aúnan fuerzas pueden generar una barrera de fuerza que limita las entradas y salidas del portal, algo muy útil para evitar que la esencia de un mundo se cuele en el otro y, con ello, el caos.

Las ondinas no siguen a reyes ni dioses. Ellas sólo se rigen por la Ley del Portal. Desde que se presentaron voluntarias han asumido esta tarea como la más elevada en sus vidas. Todo lo demás, ya sea que ocurra en Calamburia o en el reino faérico, poco les importa. 


LAS ONDINAS

Presentación

Guardan los mares. Habitan en las más oscuras profundidades del océano, vigilando que nada cruce el portal al Reino Faérico. No siguen a dioses, ni a reyes ni a gobernantes, pues sólo tienen una ley: nadie cruce sin su permiso. ¡Ellas son las Ondinas! 


La pareja

Heleas 

Fue elegido entre las ondinas por su valioso poder de la Negación de los Eventos: una habilidad que le hace regresar diez minutos atrás en el tiempo, lo suficiente para evitar cualquier tipo de mal que amenace su vida. ¡Él es Heleas, el sino de las aguas!

Airlia

 De las tres ondinas que vigilan el portal bajo las aguas, ella es la única capaz de sugestionar a quienes se atreven a hacerle frente. ¡Tened cuidado! Tal vez, sin daros cuenta, os haya implantado una idea en vuestras mentes. ¡Saludad a Airlia,  Señora de la hipnosis!

 

LOS DRUIDAS

Öthyn es uno de los practicantes de magia más antiguos que existen, eso pocos lo saben. La mayoría lo ven como un druida venerable, conocedor tanto de la magia arcana como de la magia faérica. Un verdadero maestro cuyos orígenes, aunque cueste creer, se remontan a los del mismísimo Theodus.

Ambos fueron muy amigos en el pasado. En la incipiente torre arcana, muchos auguraban que una vez el primigenio Archimago se retirara del puesto, Öthyn ocuparía su poder. Pero no fue así.

Theodus, en contra de todas las teorías, dio el cargo a un joven y prometedor aspirante llamado Ailfrid. Esto removió algo en el interior de Öthyn. ¿Quién era aquel joven postulante para conseguir el puesto más importante de la magia en Calamburia?. No obstante, al final acató la decisión de su amigo, incluso cuando le pidió viajar al reino faérico y transformarse en el druida embajador de aquella tierra salvaje. Öthyn debía encargarse de mantener el control de un mundo que, si entraba en contacto con Calamburia demasiado a menudo, podía desestabilizar la misma realidad. El puesto era importante, y mucho, pero Öthyn se sintió desplazado… casi desterrado.

En el mundo faérico no solo entrenó la magia arcana que ya conocía, sino que aprendió a controlar la magia faérica, un nuevo tipo de hechizos que aumentaron su poder de una forma desconocida e implantaron en su interior la semilla de la soberbia. Ahora Öthyn no sólo se creía superior a Theodus, sino dueño de aquel reino faérico en el que, de embajador, pasó a ser el mismísimo consejero de los unicornios, los aspirantes perpetuos al poder.

Öthyn deseaba controlar esa tierra, aunque fuera un poder en las sombras, pero muy pronto entendió que no podría hacerlo solo. Para extraer más magia de la Aguja de Nácar, el centro de poder del reino faérico, necesitaba ayuda, el apoyo de algún prometedor acólito de Skuchaín en el que ardiera la misma llama de la injusticia que le movía a él.

No tuvo que buscar demasiado antes de dar con Drëgo, un estudiante de magia que había sido castigado a trabajar en las minas por haber copiado en un examen. El joven ardía de odio. Un amigo suyo, Aodhan, había salido en su defensa y también había sido suspendido y relegado guardabosques. La torre arcana era demasiado cruel, y Drëgo deseaba la venganza. Öthyn pudo verlo en sus ojos tan pronto lo conoció. 

Y así, gracias a su posición, logró rescatar al joven de las minas, llevarlo al reino faérico y transformarlo en druida. No tardó en comprender que no se había equivocado: Drëgo poseía una habilidad innata para la magia faérica, incluso la más difícil: la creación de portales que conectaban con cualquier lugar de Calamburia. Sin duda había sido una gran elección.

Ahora ambos controlan el poder desde las sombras, incluso ahora que un unicornio no ocupa el trono. ¿Será la nueva Dama Blanca, tan voluble a su voluntad? 


LOS DRUIDAS

Presentación

Son especialistas en la magia relacionada con la naturaleza. Hacen crecer las cosechas, logran que los animales les obedezcan e incluso son capaces de controlar la voluntad de los árboles.

Pero… hay algo más que les une… UN PLAN SECRETO ¡Un saludo para los Druidas!


La pareja

Öthyn

Maestro entre los de su profesión. Fue enviado al mundo faérico hace mucho tiempo. Desde entonces ha estudiado los árboles, la tierra y las criaturas que viven en él hasta ser capaz, no sólo de comprenderlos, sino de controlarlos. ¡Una reverencia para el sabio Öthyn!

Drëgo

Fue condenado por hacer trampas en su examen de magia, pero su maestro, Öthyn, lo sacó de las minas y lo convirtió en druida, no sólo por su innata capacidad de crear portales mágicos, sino por su facilidad para… mentir. ¡Saludad a Drëgo!

 

LOS EFREETS

Los Efreets son genios malvados ligados al fuego y originarios del mundo faérico. Allí viven en un reino de llamas y ascuas en el que una reina se alza sobre todos ellos. 

Pero su reina desapareció hace mucho. Se dice que, deseando más poder, cruzó un portal a la tierra de Calamburia. Por alguna razón los Efreets ven acrecentado su poder allí. Son incluso capaces de conceder deseos. Pero hay un problema: conociendo las palabras mágicas apropiadas, cualquier mísero mortal podría encerrarlos en un receptáculo para transformarlos en esclavos y emplear todo ese poder en su propio beneficio,

Es por eso que los Efreets pocas veces cruzan a Calamburia. El deseo de conseguir un enorme poder es tentador, pero existen numerosas historias que hablan de compatriotas encerrados en contra de su voluntad en botellas, amuletos, herramientas y cualquier otro objeto deshonroso. Obligados a servir para siempre a amos a los que en otra situación harían arder con un mero chasquido de dedos.

No, ese destino es demasiado cruel. Y lo que es peor: se cree que la propia reina ha sido encerrada. Por eso hace tanto que no regresa a su trono.

Los Efreets no pueden aceptar una afrenta como esa. ¡Su reina obligada a servir a un humano! Están profundamente indignados.

En los últimos tiempos un nombre ha comenzado a sonar entre las familias: Sörkh, una efreet que lleva sangre real en sus venas y que podría muy bien suceder a la reina. Ella parece dispuesta, pero las leyes de los efreets impiden que nadie ocupe el trono si la reina anterior no ha muerto.

Por eso, y pese al riesgo que conlleva, Sörkh ha cruzado un portal a Calamburia acompañada de Sîyah, un poderoso guerrero que le ha jurado fidelidad si ella llegase a reinar.

Ambos se mueven por Calamburia con cuidado, recabando pistas sobre el paradero de su reina. Lo que hará Sörkh cuando dé con ella es un misterio. No ha querido comentar esto con nadie. Si acaba con su vida, ella podría reinar, pero tal vez esté pensando en hacer otra cosa… 

Mientras buscan pistas han de ser prudentes: la leyenda de que un efreet puede ser encerrado con relativa facilidad es más conocida en Calamburia de lo que parece, y muchos, incluso con pocos conocimientos mágicos, podrían hacerlo. Entretanto, los dos exploradores ya han notado el aumento de sus poderes de una forma notable. A cada paso por esta tierra sienten el control absoluto del fuego, e incluso se ven inmortales. Quedarse en Calamburia es tentador a pesar del peligro.

Eso sí, hay alguien con quien no desean toparse: la Protectora de los Elementos. Ella es capaz de darles órdenes a placer, sin necesidad de encerrarlos en ningún receptáculo. Puede hacerlo incluso en el mundo faérico. 

La Protectora no se siente cómoda con que seres elementales crucen a Calamburia. Se dice que es capaz de notar cuando esto pasa, y que si un efreet no es prudente en sus pasos, la Guardiana puede aparecer ante él y desterrarlo al mundo faérico. Eso, como poco. 

Tal vez por esa razón Sörkh no pretende matar a su reina. Eso podría perturbar demasiado a la Guardiana, y lo que menos desea Sörkh es desatar la ira de un ser al que no puede causar daño.


LOS EFREETS

Presentación

En parte materiales, y en parte seres elementales. El fuego es su sangre, es por eso que arden en un vivo deseo de venganza. Han venido a la tierra de Calamburia para conseguir más poder. ¡Que tiemblen todos los que se interpongan en su camino! ¡Ellos son los poderosos Efreets, genios de fuego!


La pareja

Sörkh

Es la digna sucesora del reinado. Ha acudido a la tierra de Calamburia para buscar a la reina de los efreets y arrebatarle el trono. No parará hasta que consiga encontrarla… tal vez esté hoy aquí, entre nosotros. ¡Un saludo para Sorkh, heredera del fuego!

Sîyah

Uno de los mejores guerreros entre los efreets. Ha cruzado el portal al reino de Calamburia para vengar a todos los hermanos que fueron encerrados por los viles habitantes de esta tierra. Si alguna vez os aprovechasteis de un efreet recibiréis su ira. ¡Él es Sîyah, Tormenta de llamas!