Los piratas de las arenas

La crónica de Los Piratas de las Arenas representa la unión de dos mundos aparentemente irreconciliables: la inmensidad salada del océano y la vastedad ardiente del desierto. Esta historia no es solo la de una alianza estratégica entre dos pueblos, sino la de una familia dividida por el miedo y unida por una magia ancestral que desafía las distancias. Los protagonistas de este legado son los hermanos Shaleera y Ashrak, herederos de un linaje que combina la ferocidad de los corsarios de Kalzaria con la sigilosa dignidad de los nómadas de las arenas.

Para entender el origen de estos hermanos, es necesario retroceder a la unión de sus padres, dos líderes legendarios de sus respectivos pueblos. El padre, Sharim Ibn Nashel, conocido como el «Rugido de la Arena», es el heredero del linaje del Escorpión de Basalto. Criado bajo la estricta y sabia tutela de su tía Talisha, la «Voz del Desierto», Sharim fue moldeado para devolver la gloria perdida a su pueblo tras años de traiciones por parte de la Corona de Ámbar. La madre, por su parte, es Urraca II, apodada el «Tifón de Kalzaria», pretendiente al trono: una líder pirata que se crió entre el pueblo llano y heredó el mando de la nación corsaria.

Esta unión fue en gran medida una obra maestra de la diplomacia de Talisha. Tras la separación entre Elora y Doddy y la consecuente inestabilidad del reino, la tía de Sharim vio en la joven Urraca la oportunidad perfecta para entroncar el linaje del Escorpión con el poderío naval de Kalzaria. Casar a Sharim con la princesa pirata no sólo devolvía a los nómadas su antigua importancia e influencia en la futura corona —como en los tiempos del reinado de Melindres— , sino que creaba una fuerza capaz de domesticar tanto las dunas como las olas. De este matrimonio nacieron Shaleera y su hermano menor, Ashrak, destinados a gobernar sobre el desierto y el mar.

Los primeros años de los hermanos fueron un constante ir y venir entre entornos opuestos. Se criaron por temporadas, alternando la aridez del Desierto de Al-Yavist con la brisa marina de la Isla de Kalzaria. Esta dualidad marcó sus juegos infantiles: cuando estaban en la costa, pasaban las horas construyendo intrincados castillos de arena; cuando residían en el desierto, su pasatiempo favorito era surcar las dunas a bordo de un barco pirata improvisado con maderas viejas y una sábana, imaginando que el polvo era espuma de mar.

Shaleera, la mayor por dos años, desarrolló desde pronto un carácter protector hacia su hermano. Poseedora de una valentía que la convirtió en la favorita de su padre, le instruyó en el arte de la lucha con armas de filo al estilo del desierto, aunque ella siempre prefirió las armas de fuego, que disparaba con notable precisión. Su abuela Nashel, viendo en ella la fuerza de espíritu que poseían las Hijas de Arishai, depositó en ella la confianza para heredar algún día el liderazgo de las tribus nómadas. Por el contrario, Ashrak creció con una naturaleza más noble y afable, ganándose el favor de su madre, quien veía en él el reflejo de su propia infancia en las calles de Instántalor. Ashrak demostró un don inusual: la capacidad de percibir amenazas observando el vuelo de las gaviotas y un asombrosamente ágil manejo de la espada que le valió el respeto de los corsarios de Kalzaria.

El destino de los hermanos cambió de forma irreversible durante una tarde de juegos en el desierto. Mientras simulaban una de sus travesías por las dunas, el suelo comenzó a agitarse. De las entrañas de la arena surgió un ejército de esqueletos, restos insepultos de guerreros caídos en las antiguas batallas del desierto, que habían sido levantados mediante artes prohibidas de nigromancia.

Los niños estuvieron a punto de perecer bajo el asalto de los muertos vivientes, pero fueron rescatados en el último momento por las Hijas del Escorpión, quienes pulverizaron a los atacantes. Tras este evento, Talisha realizó investigaciones que señalaron una verdad inquietante: detrás del intento de asesinato se proyectaba la sombra de la Corona de Ámbar y su nuevo pacto con las fuerzas oscuras. Temiendo que un nuevo ataque pudiera acabar con ambos herederos de una sola vez, los padres tomaron la dolorosa decisión de separarlos definitivamente.

A partir de ese momento, los caminos de los hermanos se bifurcaron. Ashrak fue enviado a Kalzaria para vivir bajo la protección de su madre y de la flota pirata. Allí se convirtió en un símbolo de esperanza para los corsarios, quienes ven en él al líder que algún día los llevará a conquistar de nuevo el Palacio de Ámbar. Sin embargo, en la intimidad de sus pensamientos, Ashrak anhelaba la tranquilidad del desierto y la compañía de sus tías nómadas.

Shaleera, por su parte, permaneció en las dunas con su padre siendo criada para ser una Hija del Escorpión que un día heredara el cargo de la Flor de Fuego. Sin embargo, por las noches, y en secreto, se asomaba a la entrada de su jaima y escuchaba el sonido de la arena mecida por el viento nocturno soñando  que estaba rodeada por las olas del mar y asaltaba los barcos de la corona al mando de su sanguinaria tripulación.

El único consuelo de los dos hermanos ante esta separación forzosa provino de un origen inesperado. Las Ondinas, movidas por un deseo de redención y por la nobleza de la Dama Turquesa Aldara, aconsejada por Leira, su espíritu protector, les entregaron un filtro mágico único. Esta pócima poseía el poder de conectar dos masas de agua, permitiendo la comunicación entre dos espacios distantes, aunque solo durante las noches de luna llena.

Los hermanos eligieron en secreto dos lugares sagrados para este vínculo: el Oasis de Basalto en el corazón del desierto y el Pozo del Grumete Ahogado en Kalzaria. En cada luna llena, uno de ellos se sumerge en las aguas de su hogar para emerger mágicamente al lado del otro. Estos breves encuentros son el hilo que mantiene unido su vínculo, permitiéndoles compartir secretos, consejos y sueños mientras el mundo exterior cree que están a cientos de leguas de distancia.

La participación de Shaleera y Ashrak en el gran torneo de Calamburia no es solo una búsqueda de gloria personal, sino que representa la última aventura que podrán correr juntos antes de que las responsabilidades de estado los obliguen a separarse de forma definitiva para asumir las funciones de líderes a las que están designados.

Shaleera llega al torneo con la destreza de una líder de las arenas, dispuesta a proteger a su hermano a toda costa con su visión estratégica y su liderazgo, mientras Ashrak aporta su entusiasmo, su asombrosa sensibilidad para detectar las amenazas y el filo de su espada. Juntos, personifican la resistencia de los pueblos primigenios, el pueblo llano y la libertad de los piratas contra la tiranía teocrática de la corona y su alianza con Cuna de Oscuridad. Su historia es un recordatorio de que, aunque el desierto y el mar sean fuerzas opuestas, cuando el aguijón del escorpión se une al tifón del corsario, no hay corona ni magia oscura capaz de detenerlos.

LOS PIRATAS DE LAS ARENAS

Su sangre real representa la unión entre los corsarios marinos y los guerreros nómadas del desierto. Desde pequeños han aprendido a luchar por su vida con espadas y armas de fuego para sobrevivir a la amenaza de los usurpadores. ¡Alimentad vuestra esperanza, pueblo de Calamburia, pues aquí llegan los Piratas de las Arenas!   


La pareja

Shaleera

Ella es la hermana mayor, decidida y protectora. Adiestrada por su familia como futura heredera de las tribus nómadas, prefiere luchar utilizando su trabuco y soñar que surca los mares al frente de su propia tripulación. ¡Echad cuerpo a tierra pues aquí llega la princesa Shaleera, el tifón de arena!




Ashrak

Él es el hermano pequeño, dulce y crédulo, pero valiente y excelente espadachín. Ha sido educado para liderar un día la isla pirata, pero en secreto sueña con volver un día a contemplar sus amadas dunas. ¡Poneos en guardia ante la estocada del príncipe Ashrak, el escorpión marino!

Los comendadores

La estirpe de los Gaviria comenzó su andadura como una familia de nobles menores, cuyo prestigio se había desvanecido al ritmo de una fortuna arruinada. El patriarca, Ataulfo Gaviria, en un último esfuerzo por salvar el honor del apellido, solo pudo costear los estudios de uno de sus hijos. Como no podía ser de otro modo, eligió al primogénito, el más diligente y disciplinado: Viriato Severiano Gaviria. Mientras Viriato se formaba como un erudito frío y burocrático en la escuela de magia, su hermano menor, Don Gerr Gaviria, fue abandonado a su suerte, obligado a buscarse la vida en los márgenes de una sociedad que no perdona la pobreza en la sangre azul.

Esta bifurcación en sus caminos definió sus carácteres: mientras Viriato se convertía en un juez implacable de la Corona, Gerr desarrollaba una inteligencia rastrera y una codicia insaciable. Gerr no tenía la formación académica de su hermano, pero poseía una capacidad innata para detectar las debilidades ajenas y trepar por la jerarquía social mediante el engaño y el servilismo. Fue esta ambición desmedida la que le llevó a fijar sus ojos en la mujer que estaba destinada a ostentar la llave del poder en Instántalor: Doña Berenguela de Villamayor y Montalbán.

Doña Berenguela, conocida desde pequeña por el pueblo como «La Beltraneja», por ser hija del Comendador Don Beltrán, era hija única y heredera de varias generaciones de gobernantes de la capital. La joven Berenguela poseía una belleza aristocrática y una inteligencia retorcida que intimidaba incluso a los cortesanos más veteranos. Gerr, viendo en ella el vehículo perfecto para su ascenso, utilizó todas sus artes de seducción y manipulación para desposarla, logrando así integrarse en la cúpula del gobierno de la ciudad.

Aunque no era guapo ni adinerado, la astucia malsana del pretendiente logró captar el interés de la joven, quien vio en él a alguien con su misma ambición pero con la condición servil de alguien que se lo debería todo desde el primer momento. La complicidad perversa de este matrimonio nació entre insinuaciones, fascinación mutua y una tensión sexual llevada al límite, hasta transformarse en una próspera alianza. 

El matrimonio nunca fue una unión romántica tradicional, pero cualquiera que les conociera sabía que aunque los dos esposos vivieran en un tablero de ajedrez constante, se amaban a su oscura y ladina manera. Berenguela adoraba el talento para la intriga de su marido, aunque, a la vez, pronto empezó a despreciar su carácter rastrero. Por su parte, Gerr, sintiéndose siempre inferior al pedigrí de su esposa y temiendo que sus propios tejemanejes financieros y políticos fueran descubiertos por la mirada aguda de Doña Berenguela, comenzó a orquestar un plan a sus espaldas para eliminarla de la ecuación sin mancharse las manos de sangre.

La oportunidad de Gerr llegó de la mano de su propio hermano, Viriato, quien ya ocupaba el cargo de juez real, puesto que había obtenido tras la firma del Concordato Umbrío. Aprovechando la rectitud fría y burocrática de su hermano, Gerr fabricó pruebas falsas e inculpó a Berenguela de graves transgresiones contra la Corona. Viriato, fiel a su naturaleza implacable y al poder de su martillo condenatorio, no mostró clemencia alguna por su cuñada: Doña Berenguela de Villamayor y Montalbán fue sentenciada a cadena perpetua. La Beltraneja fue encerrada en las mazmorras de Instántalor, despojada de sus títulos, pertenencias y su honor, mientras Gerr asumía el cargo de Comendador en funciones, disfrutando del estatus social que siempre había ansiado.

Lo que Gerr no previó fue la capacidad de resiliencia de su esposa. En la oscuridad de la prisión, la mujer que solo conocía los modales de la alta sociedad, sufrió una metamorfosis brutal. Allí, entre los muros húmedos, Berenguela aprendió todos los trucos y jerigonzas mañas del pueblo llano e incluso se “doctoró” en las artimañas de los bajos fondo. Se convirtió en una experta en la supervivencia urbana, forjando vínculos con aquellos a los que antaño despreciaba.

La suerte de Gerr cambió drásticamente cuando los pícaros de la capital —liderados por Tinín—, aprovechando la promesa de gracia del Príncipe Zoran por la celebración de su nombramiento como heredero, comenzaron a exigir la liberación de la Beltraneja. Entonces, de la noche a la mañana, el aparente carácter voluble del príncipe acabó haciendo que el edicto fuera revocado. Pero la mecha ya había prendido en los callejones y en un acto de rebeldía contra la línea teocrática más dura de la corona encarnada por el príncipe Zoran, asaltaron la prisión y liberaron a la cautiva a la que consagraron como la nueva Comendadora del Pueblo.

Berenguela se presentó ante ellos, pero ya no como la refinada dama de antaño; sino como una mujer capaz de alternar la elegancia de una cortesana con la agresividad de una superviviente de los arrabales. Le interpeló convenciéndoles de que a partir de ahora sería una más de los suyos y que les favorecería a ellos y a Urraca II, pretendiente al trono.

Al regresar a su mansión, la dinámica de poder cambió notablemente. Gerr, consciente de que su traición pendía sobre su cabeza como una espada de Damocles, entró en un estado de terror absoluto. Sabe que si Berenguela descubre que fue él quien la entregó a Viriato, su vida no valdría ni un calamburo. Desde aquel día, Gerr vive en un estado de exagerado servilismo, obedeciendo cada capricho de su mujer mientras sueña secretamente con volver a deshacerse de ella, aunque su cobardía le impide actuar. Ella por su parte, se siente complacida de su nueva superioridad y, tras su estancia en prisión, se siente inclinada a juegos maritales que le ponen a su marido los pelos de punta, pero a la vez despiertan preocupantemente su interés.

Actualmente, los Comendadores gobiernan Instántalor bajo un manto de engaño magistral. Berenguela, utilizando su inteligencia retorcida, ha logrado lo imposible: hacerse pasar por La Comendadora del Pueblo. Ha convencido a la Resistencia Urraquista de que ella es una víctima del sistema que ahora lucha por ellos, llegando incluso a portar con orgullo las cadenas que la ataron en prisión como un símbolo de su supuesto martirio..

Sin embargo, la realidad es mucho más oscura. Mientras mantiene su mascarada ante el pueblo que la liberó, la Beltraneja ha firmado un pacto secreto con la Corona y con los defensores del príncipe Zoran. Mientras el pueblo la vitorea como su protectora, ella utiliza una red de espías para controlar cada paso que da la Resistencia, entregando información vital a la Reina Petequia para pacificar la ciudad y erradicar cualquier conato de rebelión del pueblo llano a quien, en realidad, desprecia profundamente. Don Gerr Gaviria, por su parte, actúa como la mano ejecutora de los planes de su esposa, moviéndose entre la codicia, el pánico y una cierta inclinación libidinosa hacia aquello en lo que la mujer con la que vive se ha convertido.

Ambos son ahora defensores secretos pero acérrimos de la línea dura del príncipe Zoran, utilizando su posición para mantener el orden en la capital y participarán en el torneo para lograr satisfacer aún más su desmedida ambición. Si se puede llegar más alto, ¿por qué no iban ellos dos a lograrlo?

LOS COMENDADORES

Esta pareja gobierna la capital con la misma tendencia enfermizamente retorcida que sustenta su propio matrimonio. De cara a la corona son firmes defensores del orden, pero ante el pueblo, se esfuerzan en mostrar una cara más amable. ¡Aplaudid con cierto recelo, pues aquí llega el buen hacer de los Comendadores!


La pareja

Don Gerr

Hijo menor de un noble medio arruinado, tuvo que usar su retorcido ingenio para ganarse la vida, hoy es un hombre hecho a sí mismo capaz de todo para mantener el poder. ¡Cumplid con celo las ordenanzas pues por ahí viene Don Gerr Gaviria, el Comendador de Instálalor!




La Beltraneja

Ella es una noble que fue injustamente cargada de cadenas por un delito que no había cometido. Según dice, en la cárcel comprendió al fin el verdadero sufrimiento de los desamparados. ¡Romped vuestros grilletes, pues aquí llega Doña Berenguela de Villamayor y Montalbán, apodada la Beltraneja, la Comendadora del Pueblo!

La justicia de Instántalor

La Justicia de Instántalor está formada por dos burócratas humildes pero eficientes. Con sede en la capital, pero con potestad absoluta sobre cada rincón del reino. Este siniestro dúo no solo persigue el delito común, sino que se ha convertido en el brazo ejecutor de la línea dura teocrática impuesta por el príncipe heredero Zoran. 

Para entender el origen del juez Viriato, hay que remontarse a la decadencia de la casa de los Gaviria, es decir, a su más tierna infancia. Hijos de un noble menor cuya fortuna se había desvanecido entre deudas y malas inversiones, los hermanos Gaviria crecieron bajo la sombra de la escasez aristocrática. En un último esfuerzo por salvar el prestigio familiar, el patriarca decidió invertir sus escasos recursos en la educación del primogénito, Viriato Severiano Gaviria, dejando el destino de su hermano menor, Gerr, a merced de su propia astucia.

Viriato no desaprovechó la oportunidad. Su formación comenzó con el estudio de la capellanía en el Monasterio Cóncavo, donde aprendió que los secretos de la fe y curtió su alma y su cuerpo en la disciplina monacal. Posteriormente, siendo ya conocedor de las sagradas escrituras, se trasladó a Skuchaín para formarse como erudito en leyes, buscando en los códigos civiles la misma rigidez que había encontrado en los textos sagrados. Allí se convirtió en discípulo aventajado de Minerva Sibila, quien era para él un referente de erudición.

En aquella época se produjo la escisión liderada por Aurobinda, la directora que abandonó la Torre llevándose consigo a varios alumnos y profesores para fundar Cuna de Oscuridad. Poco después, se produjo una fuerte discusión entre Minerva y su alumno Viriato. Nadie sabe a ciencia cierta cuál fue el motivo de la disputa, aunque mucho se ha especulado sobre ello. Lo cierto es que tras la trifulca, Viriato Severiano abandonó la torre para no volver jamás.

Finalizó su formación en Cuna de Oscuridad donde se convirtió en el primero de los Doctores Sombríos, eruditos formados por los propios Consejeros Umbríos en los saberes prohibidos. En aquel refugio de sombras, su rigor administrativo se transmutó en una gélida inflexibilidad, despojándolo de la capacidad de percibir grises o de mostrar clemencia en su interpretación de la ley.

Mientras Viriato se convertía en un maestro de las normas y de los saberes ocultos, en el túmulo desordenado, un niño llamado Akumal Roslin descubría que la frontera entre la vida y la muerte es más delgada de lo que los vivos suelen creer. El mayor de los hijos de Jack Roslin, el enterrador, y de la desaparecida Penélope, pasó entre lápidas y fétidas fosas, ayudando a su padre en el negocio familiar. En ausencia de su madre, con unos hermanos demasiado pequeños y un padre que encontraba en el trabajo el refugio a su soledad, la adolescencia de Akumal fue dura y solitaria. Sus únicos amigos vivos eran los animales que su padre le permitía tener como mascotas.

Pero el evento que cambió su existencia ocurrió como consecuencia del descubrimiento de su primer amor. Lily era más joven que él, graciosa y desenfadada; un espíritu libre que había escapado de la asfixiante tienda de empeños de su madre en la Aldea Libre y se había ocultado en un mausoleo abandonado del Túmulo Desordenado. Allí la descubrió el joven Akumal, quien, fascinado por la joven, decidió proteger su escondite guardando silencio ante su padre Jack y sus hermanos. En aquel lugar de muerte, surgió entre ellos una relación de amistad y amor adolescente, alimentada por el sueño de huir juntos y dar la vuelta al continente para escapar de sus grises realidades.

Una tarde, Lily quiso demostrarle a Akumal el don místico del que su madre le había hablado: la legendaria capacidad de cambiar las almas de sitio que a veces se manifestaba en algunos miembros de la familia Bakari. En un alarde de confianza, intentó introducir el alma de una rata en la pala de trabajo de Akumal, pero la magia reaccionó de forma imprevista con el entorno. La vibración mística hizo que la vieja lápida del mausoleo se desmoronara, revelando unos restos óseos que refulgieron con una luz siniestra..

Un rayo morado brotó de los huesos e impactó directamente en el pecho de Akumal, quien cayó fulminado al suelo. Lily, horrorizada y convencida de que su experimento lo había matado, huyó despavorida de las tumbas para no regresar jamás. Sin embargo, Akumal despertó horas más tarde, solo y transformado: el espíritu que residía en los huesos le había transformado dejándose una extraña señal en la frente. Años más tarde descubriría que se trataba de un marca arcana vivífica y que el mago que le había poseído, era un antiguo nigromante que le había otorgado el don —o la maldición— de resucitar a los muertos. 

La primera vez que se apercibió de su don fue tras la muerte de su  pequeña tortuga, si saber muy bien cómo, logró devolverle la vida. La curiosidad empezó a empujarle a ponerse mayores retos, lo que pronto se convirtió en un escándalo público. En mitad de un sepelio, Akumal hizo que un difunto se levantara de su ataúd ante la mirada horrorizada de los dolientes, sembrando el caos y arruinando la reputación del negocio de su padre.

El punto de inflexión definitivo para la Justicia de Instántalor llegó con el nombramiento de Zoran como príncipe heredero y la firma del Concordato Umbrío. Este pacto de colaboración entre el trono de Ámbar y Cuna de Oscuridad unificó los intereses de la corona con los de la magia tenebrosa. El acuerdo obligaba a que todos los niños portadores de marca fueran entregados a Cuna, como antaño lo habían sido a Skuchaín, a cambio de que esta proveyera al trono de un ejército de brujos tenebrosos. Las varitas de estos implacables magos, nutridas con metasavia, devolverían a la corona el poder mágico perdido tras la traición de los impromagos.

La noticia de la existencia de un niño con poderes sobre la muerte llegó a oídos de los maestros de Cuna de Oscuridad, quienes vieron en él un diamante en bruto. Akumal fue reclutado como alumno, para gran decepción de Jack, quien solo deseaba que su hijo le sucediera en su oficio de enterrador.

En la escuela de magia oscura, Akumal aprendió a controlar el flujo de la vida llegando a convertirse en profesor de Nigromancia. Viriato, recién nombrado Juez Real, vislumbró en el joven un talento sin igual: el de alguien capaz de permitirle interrogar a las almas más allá de la tumba. Intercediendo ante el príncipe, Viriato Severiano logró que el príncipe Zoran nombrara Verdugo Real a Akumal Roslin y, juntos, constituyeron una nueva fuerza judicial capaz de llevar la ley hasta sus últimas consecuencias. Su misión es clara: purgar sin piedad a Calamburia de lo que ellos consideran «abominaciones», centrando su odio en los pícaros, los piratas y los pueblos primigenios, a quienes ven como el cáncer que corroe la moralidad teocrática del príncipe.

La autoridad de Viriato se manifiesta a través de sus preciados objetos arcanos. Siempre lleva consigo una libreta de condenas donde anota meticulosamente cada transgresión. Se dice que, una vez que Viriato golpea su martillo de juez, la sentencia es irrevocable; no hay apelación posible, y el alma del reo queda ligada mágicamente a su castigo. Además, porta un bastón cuya empuñadura contiene una joya oscura, un fragmento del espejo donde antaño fueron encerradas las brujas, otorgándole una visión que atraviesa las mentiras de los acusados. Su única debilidad es su atorrante hermano Gerr, con quien siempre ha sentido una deuda moral tras tener que abandonarlo y dejarlo a su suerte para emprender su carrera.

Bajo el mando de Viriato y Akumal, la justicia en Instántalor se ha transformado en una máquina burocrática de terror. Fieles a la reina Petequia y fervientes defensores de la ortodoxia de Zoran, los encargados de la justicia patrullan no solo las calles de la capital, sino todo el reino, buscando cualquier indicio de disidencia moral.

Esta estructura judicial ha creado un clima de vigilancia constante. Mientras los Comendadores —incluyendo al propio hermano de Viriato, Gerr— gobiernan la ciudad mediante la intriga y el servilismo, la Justicia se encarga de que nadie se atreva a levantar la voz contra el trono. En los calabozos, bajo el brillo del oscuro cristal del bastón de Viriato y ante la mirada impasible del verdugo-nigromante, los delincuentes comprenden demasiado tarde que, en este nuevo mundo de orden y sombra, la justicia es una sentencia eterna de la que ni siquiera la muerte ofrece refugio.

LA JUSTICIA DE INSTÁNTALOR

Ellos encarnan el rigor del nuevo orden teocrático de la Corona. Guardianes de la norma y la moral, se asegurarán no solo de proteger la ley sino también de hacerla cumplir hasta sus últimas consecuencias. ¡Que tiemblen los infieles y los maleantes pues aquí llega la inevitable sentencia de La Justicia de Instántalor!


La pareja

Viriato

Él es la máxima autoridad judicial del reino, un hombre de naturaleza recta y fría que aplica siempre todo el peso de la ley. Porta siempre una libreta de condenas y un martillo con el que sentencia de forma irrevocable a quienes desafían la moral de la corona. ¡Que se estremezcan los injustos porque aquí llega Don Viriato Severiano Gaviria, el Juez Real!



Akumal

Criado en las tinieblas de un cementerio, su inusual talento sobre la muerte le llevó a las más altas cotas del poder. De día, el implacable brazo ejecutor de la justicia. De noche, profesor de nigromancia en la escuela de magia oscura. ¡Sentid un escalofrío ante el firme pulso de Akumal Roslin, el Verdugo de la Corona!

El nuevo aquelarre

La historia del Nuevo Aquelarre es una crónica de destinos cruzados, culpas enterradas y una misión mística que busca sumergir a Calamburia en una noche eterna. Esta alianza inesperada, forjada en los pasillos de Cuna de Oscuridad, une a dos brujas de orígenes muy distintos bajo el mandato secreto de la directora Aurobinda.

El origen de esta unión se remonta en el tiempo, mucho antes de su conformación efectiva; concretamente, al día del nacimiento de tres niñas cuyos hilos de la vida serían entrelazados por los augurios. Las tres vinieron al mundo durante un eclipse de sol sin precedentes. Aquel día, desde la cima de una torre oscura, la Señora de los Cuervos supo captar la señal. La hija recién nacida que portaba en sus brazos y sus dos futuras compañeras, retomarían el proyecto mágico que ella misma no pudo completar debido a la muerte de su hermana y la traición de su hermano. Las tres nuevas brujas estaban predestinadas a fundar un Nuevo Aquelarre, uno más poderoso que el anterior.

La segunda de las tres brujas vino a nacer en uno de los rincones más grises de la Aldea Libre, concretamente, en una tienda de empeños. Allí creció Lily, hija de Ada Bakari, la viuda que regentaba la tienda donde se comerciaba con objetos olvidados y esperanzas rotas. La pequeña heredó de su madre una frivolidad cortante y un descaro forjado entre prostitutas y mercaderes de lo ajeno, pero Lily poseía un don que su progenitora apenas se atrevía a mencionar entre susurros: la capacidad de manipular las almas. Se trataba de un poder extraño pero que había surgido previamente en algunos miembros de la familia Bakari. Ese había sido el caso de su bisabuelo Yan Bakari o de su propio hermano, el infame prófugo Van Bakari, del que se decía que se había valido de él para hacer pacto con el mismísimo inframundo. La familia había tendido a interpretar ese don como una maldición, por lo que cada vez que Lily trataba de utilizarlo, era severamente castigada.

Despreciando la mediocridad de su hogar, así como el carácter ácido y represivo de su madre, Lily escapó de la Aldea Libre siendo solo una adolescente. Deambuló durante meses, y terminó por asentarse en el lugar más lejano y tranquilo que encontró: un mausoleo abandonado en el Túmulo Desordenado. Allí fue descubierta por el joven Akumal Roslin, el hijo del enterrador, unos años mayor que ella. Al principio le pareció un joven pasmado y aburrido, pero pronto cambió su impresión. En lugar de entregarla a su padre Jack, Akumal, fascinado por la descarada rebeldía de la joven, decidió protegerla e incluso procurarle el poco sustento que conseguía sustraer de la despensa de su padre. Durante meses, el mausoleo se convirtió en su santuario secreto, un rincón de vida entre tanta muerte donde floreció un amor adolescente cargado de promesas. Juntos, pasaban las horas planeando escapar de sus realidades, soñando con dar la vuelta al continente y dejar atrás todas sus miserias.

Una tarde fatídica, Lily decidió mostrarle a Akumal el verdadero alcance de su herencia mística, aquel poder de «cambiar las almas de sitio» que su madre mencionaba como una maldición que arrastraba la familia. Con la intención de impresionar al joven, Lily intentó introducir el alma de una rata en la pala de trabajo de Akumal. Sin embargo, la magia reaccionó de forma imprevista con el entorno cargado de energías latentes. La vibración arcana provocó que la lápida del mausoleo se desmoronara, revelando unos restos óseos que refulgieron con una luz malévola: eran los vestigios de un antiguo y poderoso nigromante. Un rayo morado brotó entonces de los huesos e impactó en el pecho de Akumal, quien se desplomó instantáneamente. Lily, aterrorizada y convencida de que su experimento había matado, huyó despavorida del túmulo. Lo que ella nunca supo es que Akumal despertó horas después, poseído por el espíritu del mago y marcado con una marca arcana vivífica que le otorgó el poder de resucitar a los muertos. Tampoco supo hasta años más tarde que el espíritu del poderoso nigromante que había extraído de los huesos para colocarlo por accidente dentro del cuerpo de Akumal, era en realidad un antiguo amante de edades pretéritas de la propia Aurobinda.

La segunda de las tres brujas nació en el seno del clan del cuervo y recibió el nombre de Zítara. Hija del patriarca zíngaro Arnaldo y su prima Eurídyce, nació en el corazón del Bosque de la Desconexión, un lugar donde los árboles conservan la esencia de antiguos elfos nutriendo la magia oscura de los hechiceros de su clan. Zítara heredó uno de los dones más preciados de las mujeres de su tribu: el control sobre los cuerpos ajenos mediante el uso de música hipnótica.

Desde pequeña, utilizó su talento para sembrar el caos en las celebraciones de su tribu, manipulando a los invitados como si fueran títeres de su capricho. A pesar de ser el ojito derecho del patriarca, ante su naturaleza indomable y por insistencia de su madre, fue finalmente enviada a la escuela de Cuna de Oscuridad para ser educada bajo la tutela de su tía, Sámara, profesora de Magia de Dominio. En las aulas sombrías, Zítara se transformó. Guiada por el consejo de su tía, aplicó su inteligencia y curiosidad al conocimiento y el dominio de la magia hasta convertirse en la alumna más brillante de su promoción.

El destino de Lily y Zítara colisionó en los pasillos de la escuela, aunque en un principio su relación estuvo marcada por una cierta tensión. Zítara representaba la excelencia y el orden, mientras que Lily era la paria rebelde que boicoteaba las lecciones de monstruología de la profesora Zoedra intercambiando las almas de las bestias y alteraba los frascos en las clases de venenos de Zübyth para desesperación de todo el claustro.

Sin embargo, el destino forzó su unión cuando ambas fueron castigadas por una travesura de Lily y enviadas al despacho de dirección. Ante la injusticia, por primera vez, la alumna ejemplar decidió unirse a la rebelde saltándose una orden directa. Su acto de rebeldía las llevó a descubrir una habitación secreta oculta en las profundidades de la escuela: una siniestra guardería preparada para un bebé que nunca llegó a ocuparla. Fue en ese lugar, rodeadas de una cuna vacías y presagios oscuros, donde la directora Aurobinda las interceptó en plena fechoría. Pero en lugar de la expulsión definitiva, la bruja no pareció estar sorprendida de haberlas encontrado allí. En vez de eso, Aurobinda les encomendó una misión de vital importancia. Les contó que ambas habían sido elegidas por los augurios para fundar un Nuevo Aquelarre, pero que para que el círculo místico fuera perfecto y su poder absoluto, las brujas debían ser tres. Lily y Zítara representaban las primeras dos puntas del triángulo, pero debían encontrar a la tercera: la hija perdida de Aurobinda, una entidad nacida de la «pura oscuridad» cuyo nombre, en honor a su difunta hermana, era Defendra.

Para asistirlas en esta búsqueda, la directora les entregó un conjunto de herramientas cargadas de simbolismo y poder tenebroso que las guiaría en su camino. Se trataba de un mazo de cartas de origen Zíngaro, los Arcanos Oscuros, que solo revelarían sus secretos si ambas actuaban en perfecta comunión: Lily debía infundir la carta con el alma de un ser vivo capturado y Zítara debía extraer el presagio que las acercará un paso más a su objetivo. Además, la bruja les advirtió de que si no conseguían cumplir su misión antes del próximo eclipse, su destino se rompería y el círculo mágico no se cerraría. Antes de partir, Aurobinda conjuró dos cuervos que las acompañarían y les permitirían mantenerse en contacto con la bruja.

El tiempo pasa sin obtener frutos, pues parece que a la hija secuestrada de Aurobinda se la hubiera tragado la tierra. La sacerdotisa de los elementos ha predicho un nuevo eclipse y, ante la desesperación, el Nuevo Aquelarre ha puesto en marcha las cartas: un arcano con forma de C les brinda la oportunidad de cumplir su misión antes de que sea demasiado tarde: participar en el torneo y conseguir la esencia de la divinidad.

EL NUEVO AQUELARRE

Ellas son dos jóvenes brujas de gran talento que han escapado de su escuela de magia. Tienen la importante misión de encontrar a la tercera integrante de su círculo mágico con la sola guía de los Arcanos Oscuros. ¡Ocultaos gentes de bien, pues ya se oyen los cánticos de El Nuevo Aquelarre!


La pareja

Lily

Ella es una joven bruja budú de carácter frívolo y descarado. Posee el don de manipular las almas, un talento que no siempre logra utilizar sin causar daño a terceros. ¡Agarraos el alma con fuerza pues por ahí viene Lily Bakari, la ladrona de esencias!



Zítara

Ella es una joven bruja de linaje zíngaro, brillante alumna en la escuela de artes oscuras. Posee el don de someter los cuerpos ajenos mediante melodías hipnóticas, convirtiendo a sus víctimas en simples títeres a su capricho. ¡No os resistais y fluid al ritmo de Zítara, la campana del ocaso!