64. LA TRAICIÓN ROJA

El Palacio de Ámbar refulgía con un insano color rojizo. Desde su torre más alta, una columna de energía se elevaba hasta un remolino de nubes, en el cielo. Kashiri se hallaba en la base de esta cascada de poder, y arriba, más allá de los cúmulos, era capaz de percibirse la monstruosa sombra del Dragón. La criatura se alimentaba de aquella fuente de energía, emanada desde el báculo de la Emperatriz Tenebrosa. Este, a su vez, había extraído la energía de miles de inocentes; pobres desdichados, sometidos a un sacrificio que se había llevado su alma como pago, para alimentar con ella a la poderosa criatura.

dragon sobra ambar kashiri ambar

Pero el Dragón nunca parecía estar conforme con su alimentación. Su cuerpo absorbía sin parar todo aquel flujo de almas, sin que pareciera colmarse en ningún momento. Por ello, día y noche, Kashiri debía ocuparse de no descuidar su atención. De otro modo, aquel dios reptiliano podía entrar en cólera, y de hacerlo, no contaría con aliados.

Hallarse en aquella perpetua vigilia, siempre ocupándose del Dragón, había distraído a Kashiri. Mientras su báculo no dejaba de apuntar a los cielos, ella había comenzado a cuestionarse en sus decisiones. ¿Era buena idea sacar de su letargo a semejante criatura? ¿Convenía de verdad resucitarla? ¿Cuán peligroso era poseer un aliado que, en algún momento, podía ser consciente de su auténtico poder?

En definitiva, todas aquellas preguntas se reducían a una: ¿Cuánta lealtad guardaría un dios viviente a un ser inferior?

Cuando la asaltaban estos pensamientos, Kashiri se estremecía. Por ello, una noche cCaptura de pantalla 2014-12-10 a las 13.20.17omo cualquier otra, mientras su báculo extendía un torrente de poder a los cielos, resolvió que lo mejor era parar. Sus ambiciones de poder la habían llevado demasiado lejos, y si no se detenía a tiempo, pronto pasaría a formar parte de los esclavos del Dragón. No importaba que ella le hubiera despertado, ni que le procurara la energía suficiente como para alzarse sobre todo Calamburia. En este caso, el Dragón era un ser muy capaz de morder la mano de quien le alimentaba.

Con un golpe de su báculo contra el suelo, el chorro de almas se detuvo. Muy arriba, en las nubes, un rayo iluminó una figura reptiliana. Se escuchó un rugido, muy lejos, como el presagio de una tormenta. El dragón se quejaba, pero aún estaba débil para combatir. Kashiri lo sabía. No se enfrentaría a ella, aún no.hijos del dragon - guerra despertar okura uruyumi

Sin embargo…

El golpe de energía la pilló desprevenida. La arrojó al suelo, lejos de su báculo. Extendió una mano para tomarlo, pero alguien lo pisó. Kashiri alzó los ojos.

-Okura Rensin. ¿Qué pretendes? Devuélveme mi báculo.

-De momento no será posible.

-¡Traidor! –gritó Kashiri, alzándose- ¡No sabes que podría destrozarte aún sin él!

-Lo dudo. Has malgastado mucha energía alimentando al dragón. No deberías haber pensado en detenerte

-Nosotros lo haremos por ti –dijo una segunda voz.

Kashiri se volvió. Era Uruyumi. El Loto Negro caminó hasta ella sin que se escuchara ninguno de sus pasos, y la señaló.

-Hemos conocido tus pensamientos. Planeabas olvidar al Dragón. Pero nosotros, sus hijos, continuaremos tu tarea.

KASHIRI URUYUMI Dragon Ataque

-¡No lo permitiré! –gritó Kashiri, entrando en cólera- ¡Ventisca!

Un terrible viento agitó las ropas de los presentes. Las nubes se entrelazaron en un torbellino, cuya punta golpeó la torre. En ella viajaba Ventisca. Ni siquiera se detuvo a parlamentar. Con un rápido movimiento de sus brazos, un potente golpe de viento dio contra el Loto Negro. La mujer perdió el equilibrio y se precipitó al vacío. Ventisca se aposentó en el suelo, triunfante.

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Pero tan sólo duró unos instantes en el sitio, pues Den Shao Kan, emergiendo de la nada como una aparición fantasmagórica, la derribó con un golpe de su bastón. Ventisca cayó inconsciente. Ya en el suelo, su cuerpo comenzó a parpadear y alternar sus dos personalidades: de la dulce Brisa a Ventisca, y de nuevo a Brisa.

Brisa ventisca

Sólo quedaba Kashiri. Den Shiao y Okura Rensin se aproximaron sin miedo, pues la Emperatriz se encontraba más débil de lo que creía. Alimentar al Dragón día y noche resultaba una actividad agotadora.

-Se terminó –sentenció Den Shiao-. El trono de Calamburia es nuestro. Es lo que debía pasar. Los Hijos del Dragón poseen la tierra al fin, después de tantos años de exilio.

-¡No, traidores! ¿Cómo osáis engañarme? –se defendió Kashiri.

Pero Okura no permitió más comentarios. Apuntó a la Emperatriz, y sus manos dejaron escapar un poderoso golpe de fuerza que la arrojaron lejos de la torre. Ventisca también cayó, todavía debatiéndose entre su naturaleza bondadosa y malvada.

-Al fin reinamos –sentenció Den shiao-. Alimentemos al Dragón con nuestra energía, y pronto Calamburia se hallará bajo nuestro control.

Hijos del Dragon mascaras Calamburia

 

XV y XVI COMBATE – DESPERTAR DEL DRAGÓN

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El próximo Viernes 10 y el Sábado 11 de Junio a las 00.15 en La Escalera de Jacob ocurrirá el XV y XVI Combate de Las Guerras de Improvisación del Reino de Calamburia: El Despertar del Dragón . ¿Quién obtendrá la victoria? ¿Conseguirán detener al Dragón?

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LA ESCALERA DE JACOB

 

Los Aliados de las Arenas

Airshai, al que llaman El escorpión de Basalto, es quizás el habitante más famoso del desierto de Al –Javist. Durante mucho tiempo, Arishai se propuso reconquistar las tierras de Calamburia que una vez pertenecieron a los suyos. Encabezó numerosos ataques, pero siempre se veía frustrado por las defensas de los Impromagos y, más allá del desierto, por las tropas de la reina Urraca, y las defensas inexpugnables de la Puerta del Este.

Sin embargo, su suerte cambió al conocer al genio Jan Akavir. Éste, cedido por los zíngaros, salió del búcaro en el que se hallaba confinado para prometer a Arishai un nuevo reino. Con esta influencia, el Escorpión de Basalto reunió el mayor número de nómadas que se hubiera visto jamás. Sin embargo, le faltaba un contacto con el exterior, una influencia capaz de convencer a los ciudadanos de Calamburia de que, una vez él se alzara con el trono, no le vieran como a un extranjero invasor… aunque lo fuera.

Por suerte, Arishai había entrado en contacto, hacía mucho, con la marquesa Zora von Vondra. Por supuesto, decir “entrar en contacto” es un eufemismo de lo que realmente sucedió entre ambos.

JAN_NOMADAS_CALAMBURIA_IMPROLa verdad de esta historia es que, durante un peregrinaje desde Siahuevo hacia la torre de Skuchain, para contraer matrimonio con el erudito Félix, la marquesa fue secuestrada por los nómadas. Al principio, Arishai buscaba de ella cobrar una sustanciosa recompensa, pero poco a poco la pasión surgió entre los dos y, al final Zora cayó rendida ante su captor.

La marquesa le odiaba por todo ello, por supuesto. No obstante, Arishai y ella llegaron a tener algo más que un amor fortuito. Ella había quedado embarazada, y nueve meses después dio a luz a Melindres von Vondra. La sangre de la niña no era del todo noble, y eso enfurecía a la marquesa, pero a pesar de todo procuró casarla con el futuro heredero de Calamburia.

Sin embargo, Comosu I, una vez hubo ascendido al trono, renegó de cualquier matrimonio. Zora, que tanto se había esforzado por aproximarse a Urraca, y más tarde a Comosu, decidió que ya había sido lo suficiente benevolente. Por ello, el pacto que Arishai le propuso le resultó ideal. Zora vio la posibilidad de conquistar el trono, aliándose con un ejército de nómadas -y hortelanos-, para gobernar Calamburia y casar a su hija con quien deseara.

Perdió la guerra, por supuesto. Kashiri y su ejército del mal lograron alzarse con el poder, pero Zora descubrió que, a pesar de todo, seguía conviniéndole un pacto con Arishai. Le odiaba y le atraía a partes iguales. Lo cierto era que deseaba acabar con su vida, pero era incapaz de empuñar el cuchillo para matarle. Por ello, no tuvo más remedio que conservarle a su lado para futuros planes de conquista. Entre los tres –Zora, Melindres y Arishai-, han creado lo que se conoce como la Alianza de las Arenas. Es lo que sucede con el amor. Nadie lo entiende del todo.

¿Y qué es lo que sucedió con Jan Akavir? Su misión había terminado: ya había ayudado a Arishai a conseguir poder, pero el genio, que era astuto, se negó a entrar en el búcaro de nuevo. En lugar de ello escapó al desierto. Aún vaga por él como un eremita y se rumorea que ayuda a los que se pierden por el desierto, ofreciendo agua y cobijo.

ANTIGUA FICHA DE LAS MARQUESAS

ANTIGUA FICHA DE LOS NÓMADAS


 

 LOS ALIADOS DE LAS ARENAS

Presentación

Son de alta cuna, de sangre azul, de la más selecta de las noblezas, y no están dispuestos a permitir que este desbarajuste en los elementos destruya las tierras que con tanto esfuerzo se han ganado. ¡Ellos son Los Aliados de las Arenas!



El Trio

ZORA_MARQUESAS_CALAMBURIA_IMPRO Zora

Marquesa del condado de Siahuevo y señora de las tierras colindantes. Siempre ha deseado el poder por encima de cualquier cosa… y de cualquier persona. ¿Su próximo objetivo? Conseguir que su hija se convierta en reina… aunque sea lo último que haga. ¡Ella es la marquesa Zora von Vondra!

 

 

 

Melindres

Una joven dulce y tranquila en apariencia… sí, sólo en apariencia. La cruda realidad es que se ha prometido cuatro veces, y las cuatro, sus prometidos han terminado falleciendo de forma… sospechosa. Tras su naturaleza dócil se esconde una potencial guerrera, capaz de arrebatar vidas sin ningún remordimiento. ¡Ella es Melindres von Vondar!

 

 

ARISHAI_NOMADAS_CALAMBURIA_IMPROArishai

      Antaño fue el señor de diez mil nómadas. Hoy lidera un ejército en busca de una noble causa. Es el custodio de las antiguas mezquitas, el emperador de las arenas. ¡Es Arishai, El escorpión de basalto!

 

 

63. ESAS HORRENDAS PESADILLAS

-¡Trovadores! ¡Qué vengan los trovadores! –los gritos de Dorna recorrieron los corredores de la fortaleza -¡Llamad de una vez a los trovadores!

Por encima de estas órdenes, sin embargo, se escuchaba un aullido estremecedor. Era el lamento de Comosu, que volvía a despertar presa de uno de sus muchos terrores nocturnos.

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En estas monstruosas ensoñaciones, el Elegido observaba cómo la Emperatriz Tenebrosa derretía sus entrañas y, tomando su cerebro, lo estrujaba hasta convertirlo en polvo. Comosu despertaba entonces presa de terribles dolores, pero era aún más lacerante la sensación de percibir la realidad tal cual era, de saber cuánto había perdido, y cuánto había sido engañado. Recordaba cada oscuro detalle de su reinado, cuando actos y decisiones estuvieron controlados por Kashiri. En aquel tiempo actuó sin misericordia, obedeciendo a una voluntad vesánica que terminó por oscurecer su alma. De este modo, rememoraba ejecuciones de hortelanos, decisiones que pusieron en peligro a sus tropas y antojos llenos de maldad, que tenían por fin ceder su trono.

No obstante, no era la pérdida de su reinado lo que más le atormentaba, sino el hecho de que, nada más tomar posesión del mismo, expulsara a su madre lejos del continente. En efecto, Petequia había sido deportada fuera de Calamburia, y desde entonces no se tenía noticia de su paradero. Corrían rumores sobre su presencia en la isla Kalzaria, pero la cruda realidad era que todo el mundo la daba por muerta.comosu triste

Era esa posibilidad, la más clara, y a la vez la más perturbadora, la que hacía a Comosu perder el juicio. El elegido había sido tocado en su punto más débil: su madre.

Por mucho que se esforzara, Dorna no conseguía aplacar el corazón de su esposo. Éste se había transformado en un niño incapaz de tomar decisiones. Corugán, por su parte, se hallaba demasiado débil como para intentar algo. Su regreso desde los tentáculos del Maelström aún afectaban su poder. También se había recurrido a los sanadores del reino, colegas de los Capellanes, pero nada habían podido mejorar sus emplastos y potingues.

Lo cierto era que Comosu parecía al borde de la locura. Nada conseguía aplacarle.dorna MAELSTROM IMPRO CALAMBUR MADRID

-¡Trovadores! –chillo una vez más Dorna.

Éstos hicieron acto de aparición en la alcoba real. Comosu se revolvía entre las sábanas. Su frente, perlada de sudor, aún dejaba ver la marca del Titán; la marca del elegido. Dorna permanecía sentada a un lado, procurando que su esposo no se cayera de la cama.

-¡Tocad algo! –dijo la reina del norte.

Los trovadores dieron comienzo a una nana; la más suave y delicada que había en su repertorio. Sin embargo, nada pudo aquella melodía contra las pesadillas. Ahora Comosu las percibía incluso despierto, de tal forma que su madre emergía de entre los oscuros rincones, transformada en un cadáver putrefacto y devorado por las alimañas.

-¡Mamá! –gritó- ¡No te mueras! ¡Mamá, no me dejes!

petequia y comosu            De repente, Comosu dejó de prestar atención al vacío. Alargó la mano, tomó el puñal que Dorna guardaba en su bota y lo dirigió hacia su pecho.

-¡Voy contigo, mamá!

A poco estuvo de hundir el filo en su pecho, y lo habría conseguido, de no ser por la orden mágica que resonó en la alcoba:

-¡Congelado!

Comosu fue incapaz de moverse. Sirene aún le apuntaba con su varita.

-Yo puedo ayudarle –dijo la niña, a modo de presentación.

-No me gusta la magia –gruñó Dorna, al tiempo que avanzaba hacia la estudiante con la intención de echarla de sus aposentos.

-¡Pero conozco un hechizo que puede funcionar! Creo que puedo borrar la memoria del Rey. Así no recordará todo lo que ha hecho mal en el pasado… incluso se olvidará de cómo echó a su madre. Volverá a ser feliz.

Dorna enarcó una ceja. Había probado todo, y ningún procedimiento logró curar al heredero. No tenía nada que perder; al fin y al cabo, un niño llorón no le servía para gobernar Calamburia.

-Haz lo que quieras –resolvió, echándose a un lado.

sirene y petequia fantasma

Comosu, aún congelado, sólo pudo ver de reojo cómo Sirene se aproximaba a la cama, agitaba su varita, y pronunciaba las palabras de un antiguo hechizo. Un rayo verde alcanzó su frente, pero entonces sucedió algo con lo que nadie contaba: la C del elegido se iluminó, contrarrestando la magia que caía sobre ella. De alguna manera, el poder que palpitaba en el interior del joven creyó estar siendo atacado, y se defendió. El rayo verde cubrió a Comosu, otorgándole un extraño color fluorescente… pero sólo duró unos segundos. Después, el joven, volviendo a su estado febril, se quedó dormido.

-¿Qué ha pasado? –quiso saber Dorna- ¡Habla!

Sirene, muy pálida, se dio media vuelta para encarar a la Reina.

-Dime –habló Dorna- ¿Ha funcionado? Parece muy relajado.

-Pues… sí y no.

-¿Qué significa eso? –Dorna enseñó los dientes.

-Significa que el hechizo le ha borrado la memoria, pero sólo por hoy. El poder del Elegido es muy fuerte, no he podido luchar contra él. Comosu eliminará mi magia dentro de veinticuatro horas, y con ello volverá a recordar sus pesadillas.

Dorna se lanzó contra la estudiante y la aferró por las solapas de la camisa. Su primera intención fue la de golpearla, pero la detuvo un pensamiento más sensato. Ella había sido la única capaz de calmar al Rey. Ya era algo.

-Está bien. En ese caso permanecerás aquí, conmigo. Lanzarás a Comosu el mismo hechizo todos los días, y de este modo le borrarás la memoria con cada nuevo amanecer. Te lo ordeno.

La primera idea que le vino a Sirene acerca de Eme. ¿Quién le cuidaría entonces? Por suerte, acababa de estudiar un hechizo para crear duendes ayudantes. Conjuraría a dos de ellos. Así podrían ocuparse de que Eme no sufriera ningún accidente, mientras ella cuidaba a Comosu.

-De acuerdo, me quedaré aquí. Yo salvaré al Rey de Calamburia.

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