EL ESCAPE DEL INFRAMUNDO

Huyendo a todo correr, los Impromagos no tardaron en comprobar que se hallaban perdidos en el laberinto que eran los túneles del Inframundo. Ventisca les pisaba los talones. El aullido de sus maldiciones resonaba entre los muros como un presagio de muerte.Captura de pantalla 2014-10-24 a las 11.20.50

-¡Eme, estamos perdidos! -gritó Sirene, segura de que el Avatar del Caos no tardaría en darles alcance.

-¡Creo que ya hemos pasado por este corredor, Sirene! ¡Acabarán encerrándonos de nuevo, o algo peor!

Los dos estudiantes de Impromagia habían escapado gracias a Eme y a su suerte. Ni siquiera él sabía cómo, de forma misteriosa, la puerta de su celda se había abierto tras recordar ciertas palabras mágicas, y lanzar un hechizo sin el apoyo de su varita; algo que, para un impromago, era imposible. Gracias a ese golpe de fortuna, ahora buscaban llegar hasta el exterior, con la esperanza de llamar la atención del Archimago y ser teletransportados hasta la torre arcana de Skuchain. Captura de pantalla 2014-10-24 a las 11.58.41Por desgracia, no había ninguna indicación que pudiera guiarles en el reino de las tinieblas, ni conocían la salida.

Al fin, tras elegir al azar su rumbo en innumerables cruces, llegaron a una amplia caverna. Para su desgracia, al otro lado les aguardaba Kashiri. Intentaron dar media vuelta, pero no tardaron en comprobar que Ventisca les cerraba el paso.

Estaban acorralados.

-¡Qué hacemos ahora! -dijo Eme, consciente de que, sin sus varitas, tendrían la batalla perdida contra las Guardianas.

Sirene abrió la boca para contestar, pero sus palabras fueron interrumpidas por la autoritaria voz de la Emperatriz Tenebrosa.

Captura de pantalla 2014-10-24 a las 11.30.53

-¡Impromagos! Habéis colmado mi paciencia. He sido benevolente hasta ahora. Pretendía encerraros hasta que comprendierais que no sirve de nada pelear junto a las fuerzas del orden. Quería teneros de mi lado, pues vuestra magia es poderosa… pero se ha terminado el tiempo de las negociaciones, y de intentar escapar. ¡Elegid! ataque laura emeO formáis parte de mi ejército, o pereceréis en estas cuevas, y vuestras almas pasarán a formar parte de mi colección.

-¡Jamás te serviremos! -declaró Sirene, resuelta.

-¡Eso! -dijo Eme, sacando el valor de un rincón desconocido para sí mismo.

Kashiri sonrió de medio lado.

-Así sea. ¡Preparaos, estos son vuestros últimos instantes de vida!

Alzó su báculo y, al instante, el suelo se resquebrajó con el lamento de mil condenados. Los muertos despertaban de su tormento, y se levantaban de la tierra para despedazar a los estudiantes de Skuchain.

Eme y Sirene no podían imaginar un final más aterrador que el que les aguardaba. Pero de repente, la joven estudiante percibió que algo más aparecía por una de las grietas: una mota de polvo que, a gran velocidad, comenzó a unirse a otras tantas para crear una pelota.

-¡Pelusín! -reconoció.

La criatura emitió un pitido a modo de saludo y, acto seguido, aparecieron junto a ella las dos varitas de los Impromagos. De algún modo, la mascota de Sirene había pasado desapercibida ante las Guardianas del Inframundo, y se había hecho con ellas.

Los Impromagos tomaron las varitas. Un ejército de muertos vivientes les rodeaba.

-¡Sirene, abrámonos paso! -dijo Eme- Debemos hallarnos muy cerca de la salida.

-¡Sé qué conjuro debemos utilizar!

No hizo falta que dijera su nombre. Eme sabía a la perfección a cuál se refería. Ambos realizaron los mismos movimientos de varita y pronunciaron las mismas palabras:

-¡Manum Cárcerem!

Un pasillo de almas en pena quedó paralizado y cayó fuera de combate. Los Impromagos pasaron a su travésataque2. Ahora, con los poderes de su varita, Sirene conocía a la perfección qué rumbo debían tomar. Sin embargo, las Guardianas no iban a dejarles salir por las buenas.Ventisca apareció en la caverna, rodeada por un vendaval de tierra y piedras. Alzó los brazos y dirigió un golpe de viento hacia los dos estudiantes, que fueron elevados por los aires y lanzados contra una de las paredes.

-¿Acaso pensabais escapar? -se carcajeó Kashiri, al otro lado- ¡Débiles! ¡Yo os enseñaré magia de verdad!

Apuntó su báculo y susurró unas palabras estremecedoras. Un rayo negro cruzó la caverna, aniquilando a los no muertos con los que se topaba, directo a los Impromagos. Y aunque Sirene y Eme tuvieron tiempo de conjurar una esfera protectora, la descarga de oscuridad se abrazó a ella dividiéndose en multitud de ramificaciones.

-¡Tenemos que contraatacar, Eme! -Sirene sujetaba su varita con las dos manos; tal era la fuerza de la magia de Kashiri.

-De acuerdo. Lo haremos mediante nuestro conjuro más poderoso. ¿Preparada?

-¡Preparada!

FCaptura de pantalla 2014-10-24 a las 11.47.36ormularon las palabras de su hechizo final, realizaron los mismos movimientos, pero…

-¡Eme, tienes la varita al revés!

-¿Qué…?

Un chisporroteo de energía les envolvió al instante, desencadenando un conjuro totalmente diferente, inesperado…

Desparecieron.

Se materializaron un segundo después, en las orillas del Kal – a – Mar, cerca de la isla Kalzaria. El sol brillaba a lo lejos, sobre un mar tranquilo y despejado.

-¡Eme! ¿qué conjuro has lanzado?

-Pues… no lo sé con seguridad. Pero estamos a salvo, ¿no?

-¡Oh no! -Sirene buscaba a su alrededor- ¡Pelusín! ¿Dónde está?

-Ha debido… quedarse en el Inframundo -a Eme le temblaba la voz.

El conjuro les había salvado, pero a un coste demasiado grande.

-Tenemos que ir por él. ¡Hay que recuperarlo! -dijo Sirene- Vamos, Eme, repitamos el conjuro.

-Me temo que, de momento, debemos concentrarnos en asuntos más importantes. ¡Mira!

Y, apuntando con su varita al mar, señaló un punto  en el que la línea del horizonte quedaba rota por una mancha parduzca. Eran cientos de naves pirata, navegando desde Kalzaria en dirección al continente de Calamburia. Una nueva batalla se preparaba.

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IV BATALLA DE LAS GUERRAS DE CALAMBURIA

El próximo Viernes 24 de Octubre a las 00.15 en La Escalera de Jacob los enfrentados en la IV Batalla de las Guerras serán los Reyes y Los Piratas

¿Quiénes serán los elegidos por el público? ¿El bien o el mal? ¿Cuál de las parejas conseguirá más logros para su bando en el medidor de guerra?


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III BATALLA DE LAS GUERRAS DE CALAMBURIA

iii batalla

El próximo Viernes 17 de Octubre a las 00.15 en La Escalera de Jacob los enfrentados en la II Batalla de las Guerras serán Las Guardianas del Inframundo y Los Impromagos 

¿Quiénes serán los elegidos por el público? ¿El bien o el mal? ¿Cuál de las parejas conseguirá más logros para su bando en el medidor de guerra?


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EL SECUESTRO DE LOS IMPROMAGOS

La torre de Skuchain se hallaba rodeada por un ejército de goblins. Los habitantes del Bosque Perdido de la Desconexión golpeaban sus muros con enormes mazas. A pesar de todas las defensas mágicas, las paredes ya comenzaban a resquebrajarse.

Petequia dirigía el ejército, marcando el ritmo del asedio mediante golpes de fusta.Captura de pantalla 2014-10-13 a la(s) 15.05.01

Arriba, en la cúspide de la torre, el Archimago desfallecía. Su magia era poderosa, pero nada podía hacer contra miles de enemigos atacando al unísono.

Un poderoso ariete fue lanzado contra las puertas, y éstas cedieron. Los goblins entraron saltando, riendo y aullando. Destrozaron las librerías de manuscritos arcanos, los comedores y los dormitorios. Llenaron las salas de reuniones con su inmunda presencia, y fueron, uno a uno, conquistando los pisos en los que se resguardaban cientos de estudiantes de Impromagia. Los mejores alumnos intentaron contenerlos todo lo posible. El tiempo suficiente hasta la llegada de refuerzos.

Y lo lograron… durante un tiempo.

En efecto, los goblins fueron contenidos mediante hechizos de congelación y otras estrategias de los estudiantes, pero sus escasos conocimientos de magia apenas fueron rival para el poder contenido dentro de Comosu, el hijo de petequia, autoproclamado “príncipe Comosu I de Calamburia”. La marca del Titán brillaba sobre su frente con más fuerza que nunca, desatando una energía imposible de combatir. De este modo, Comosu rompió las barreras energéticas de los estudiantes y evitó todos los poderes de congelación. Avanzó piso a piso, sin que nadie fuera capaz de hacerle pararle.

En la penúltima planta, Eme y Sirene vigilaban la entrada a los aposentos del Archimago. La estudiante había protegido la estancia con media docena de conjuros de protección, pero sabía que ni siquiera eso lograría detener al Elegido.

-¡Eme! -gritó-, siento que Comosu se acerca. ¡No podremos pararle!

-Hay que dar más tiempo al Archimago. Está muy cansado. ¡Necesita recuperar fuerzas!

-¡Pero ya no conozco más hechizos! -reconoció Sirene- Estos no serán suficientes para detener a Comosu. Y si llega a la habitación del Archimago… él no podrá defenderse del Elegido y del ejército de Petequia a la vez. ¿Qué podemos hacer?

Captura de pantalla 2014-10-13 a la(s) 15.10.41            Eme se mordió los labios y tomó su varita con ambas manos. Siempre apretaba su varita cuando se ponía nervioso, o cuando tenía miedo. Intentó buscar en su memoria algo que sirviera, pero resultaba muy difícil pensar bajo tanta presión. Pero además él era siempre tan despistado. En aquel instante, a punto de enfrentarse a un combate abierto contra un enemigo superior, lamentó haberse distraído tanto durante las clases de defensa mágica.

Sí, siempre se distraía… distracción… una distracción…

-¡Provocar una distracción! -dijo, de forma tan repentina que Sirene dio un brinco- Tenemos que engañar a Comosu. No podemos vencerle, pero le conocemos muy bien. ¿Recuerdas cuando jugábamos juntos?Captura de pantalla 2014-10-13 a la(s) 15.16.33

-¡Claro que lo recuerdo! Comosu era nuestro amigo antes de esta guerra.

-¿Y a qué jugábamos, Sirene?

-Nos gustaba transformarle en animales. Pero ahora no podemos utilizar ese poder contra el. Es muy poderoso y lo resistirá.

-No hablo de transformarle a él, sino a mi.

-¿A ti? -Sirene arrugó el entrecejo.

-¡Vamos, apúntame con tu varita! Vas a transformarme en el Archimago. Así engañaremos a Comosu.

-¡Eme, no funcionará! Comosu se dará cuenta. El poder del Elegido puede detectar esos engaños.

-¿Y qué otra opción nos queda? Vamos, Sirene. Transfórmame.

Captura de pantalla 2014-10-13 a la(s) 15.13.22            Sirene torció el gesto, pero por el rabillo del ojo detectó cómo los goblins aporreaban la puerta de su habitación. No quedaba tiempo, así que tomó su varita, la agitó en el aire y formuló las palabras que componían en hechizo de transformación. Eme se notó cambiar. Empezó a crecer y a desarrolla barba. Un segundo antes de que los goblins echaran la puerta abajo, era idéntico al Archimago.

Tras una marea de criaturas verdes apareció Comosu. En su frente brillaba la marca del elegido. Caminó con toda paciencia, echando abajo cada una de las defensas mágicas. Sirene intentó hacerle frente, al igual que Eme, ahora oculto bajo su disfraz, pero de nada sirvió. Con un brusco movimiento de cabeza, Comosu desarmó a los dos Impromagos. A continuación se plantó frente a ellos.

-¡Archimago! -llamó- ¡He venido a por ti!

Eme intentó adoptar una postura regia y contestó:

-Pues aquí me tienes. Me rindo.

Sirene no decía ni una palabra. El miedo le impedía hablar. Comosu extendió el brazo para aferrar al falso Archimago, pero se detuvo a medio camino. Algo llamó su atención; una percepción. Entrecerró los ojos y observó con detenimiento.

-¿Archimago…?Captura de pantalla 2014-10-13 a la(s) 15.16.48

-Soy yo -dijo Eme.

-No… no sé. Algo sucede.

-Comosu -intervino Sirene de repente, reuniendo el valor para hablar-. Es… es el Archimago, fíjate bien.

-No… no lo es -declaró el Elegido, contundente.

-Comosu -insistió Sirene-. Sí que es el Archimago. Por favor, Comosu. Sólo por esta vez… por el pasado.

El Elegido mantuvo un instante su expresión de enfado, pero luego la relajó. Algo se revolvía en su interior: el recuerdo de un pasado lejos de guerras, donde lo más importante era aguardar la llegada de sus amigos, los Impromagos. Los únicos que le visitaban en su destierro.

-Es… es cierto -dijo de repente-. Sí que es el Archimago. Vamos, salgamos de aquí. El ataque ha terminado.

Ordenó a los goblins que dejaran de destrozar el mobiliario y que abandonaran la torre. Así, escoltó a Eme y a Sirene fuera, donde Petequia esperaba junto al grueso del ejército.

-Mamá -llamó-. Ya tengo al Archimago. Venga, vámonos.

Captura de pantalla 2014-10-13 a la(s) 15.16.11

Petequia agitó su fusta y el ejército abandonó Skuchain. Sirene y Eme fueron encadenados y encerrados en un carromato. Los goblins pusieron rumbo suroeste, directos al próximo lugar a conquistar. En Skuchain, sin embargo, había quedado el verdadero Archimago, ahora con tiempo para descansar, recuperar fuerzas y prepararse para el contraataque.

-Comosu -llamó Sirene desde el carromato-. ¿Y ahora qué? ¿Donde nos lleváis?

-Seréis presentados a las Guardianas del Inframundo. Ahora sois sus prisioneros. Ya no podré ayudaros más. Tendréis que escapar vosotros solos.

Sirene resopló. Les aguardaba un destino incierto, pero al menos habían salvado Skuchain.

-Gracias, Comosu -susurró.

-De nada -respondió este, muy bajito-… amiga.

Captura de pantalla 2014-10-13 a la(s) 15.21.22