La historia de Cuna de Oscuridad no puede entenderse sin la presencia de dos de sus pilares fundamentales: Zübyth y Zoedra. Juntos, estos dos maestros del saber prohibido han transformado una escuela de magia en decadencia en el centro neurálgico del poder tenebroso en Calamburia, devolviéndole el esplendor de su fundación. Lejos de ser una simple asociación de conveniencia, su vínculo se forja en una profunda fascinación por el saber prohibido y una admiración recíproca inquebrantable que ha devuelto el esplendor a Cuna de Oscuridad. Esta perfecta sintonía les ha permitido alcanzar hitos asombrosos en un tiempo extraordinariamente breve: no solo han consolidado el hallazgo de la Metasavia como el combustible corrupto definitivo de la nueva era, sino que han logrado restaurar el estatus de su institución mediante la firma del Concordato Umbrío con la corona. Gracias a este renacimiento estratégico, legal, místico y tecnológico, el incesante reclutamiento de nuevos aspirantes a Brujos Tenebrosos ha vuelto a llenar de vida y sombras los muros antaño ennegrecidos y silenciosos de Cuna de Oscuridad.
Mucho antes de ser conocido como el «Heraldo de la Metasavia», Zübyth fue uno de los hijos predilectos de la Torre Arkhana. En aquellos tiempos, era uno de los discípulos más aventajados de Öthyn, el primer Druida Supremo, compartiendo lecciones y secretos con su entonces compañero y amigo Judäthyn. Sin embargo, la rectitud de los druidas no lograba saciar su sed de conocimiento. Cuando se produjo la gran escisión de la Torre y Cuna de Oscuridad surgió fruto del retorcido deseo de los Consejeros Umbríos, Zübyth no dudó: abandonó la senda de la luz para posicionarse al lado de Aurobinda. Este acto de traición provocó su expulsión inmediata de Skuchaín, pero también marcó el nacimiento de su propio legado. En las sombras, Zübyth reunió a los pocos seres de la casta natura que habían apostado por las brujas, fundando la casta de los Druidas de la Noche, una orden dedicada a desentrañar los secretos más oscuros de la naturaleza.
La gran crisis llegó con la desaparición del flujo de la magia arcana en todo el reino fruto de la ambición de los pegasos en el reverso faérico del mundo. Mientras los brujos tenebrosos se volvían «peleles inservibles» y los magos de la Torre se rendían a la nueva tecnomagia fundada en el poder de la prolita, Zübyth se obsesionó con encontrar un combustible místico pero oscuro que devolviera el poder a las varitas inertes. Sus viajes lo llevaron al Bosque de la Desconexión, el hogar del pueblo zíngaro. Allí observó que los hechizos zíngaros no habían perdido su poder. Como había aprendido años antes de su antigua profesora la erudita Minerva, Zübyth sabía que habían aprendido a extraerla de la savia de los árboles sagrados que, en épocas remotas, habían sido elfos. Eso le hizo pensar que, si encontraba la forma de extraer y retener ese poder, quizás pudiera devolver Cuna de Oscuridad a su época de oscuro esplendor.
Durante meses, Zübyth vivió entre los zíngaros, aprendiendo sus costumbres y rituales de extracción de savia. Pero la paz fue interrumpida por la llegada de Judäthyn, ahora Druida Supremo, quien acudió al bosque acompañado de Níniel y Dandelion. Tras potenciar su báculo de Druida Supremo con la tecnología de la prolita, el mismísimo Archimago le había encargado ejecutar su plan para exterminar definitivamente al pueblo zíngaro, considerados desde siempre una amenaza para la Torre. Su estrategia incluía un pacto con los elfos Níniel y Dandelion. Judäthyn debía acompañarles y, utilizando el nuevo poder de la prolita, ayudarles a revivir a los elfos que dormían en forma de árbol en el Bosque de la Desconexión.
Las primeras incursiones de Judäthyn fueron exitosas y consiguió resucitar a algunos elfos. Pero finalmente el Escuadrón Sombrío, liderado por el patriarca Arnaldo, detectó sus actividades y les atacó obligándoles a huir del Bosque. En la batalla, un elfo recién revivido murió definitivamente a manos de los Zíngaros. Arnaldo llevó el cadáver ante Zübyth, para que lo estudiara. El Druida de la noche lo diseccionó y comprobó que la sustancia que corría por sus venas era la misma que la de la savia de los árboles y que cuando acercaba su varita inerte al líquido, esta brillaba con un débil halo mortecino. pero aquella noche, mientras investigaba, Judäthyn apareció frente a él utilizando un portal. El encuentro entre los antiguos amigos terminó en tragedia. Judäthyn, convencido de su superioridad, atacó a Zübyth hiriéndolo en un brazo. Fue entonces cuando Zübyth, en un acto reflejo de pura desesperación, clavó su propia varita ensangrentada en el cadáver de un elfo asesinado por el Escuadrón Sombrío.
Zübyth comprendió que la mezcla de la savia élfica con la sangre humana de seres impuros generaba un combustible de una potencia incalculable. Utilizando este nuevo poder, lanzó un rayo que convirtió a Judäthyn en un árbol inerte, reclamando su báculo como trofeo de guerra. Así nació la Metasavia, un suero que puede alimentar varitas y báculos sin necesidad del flujo mágico tradicional y que, si se ingiere directamente en su forma más pura, provoca un frenesí mágico que potencia los dones del brujo hasta límites inhumanos.
Durante su recuperación, Kálima utilizó los conocimientos antiguos de su clan para curar su brazo y, en las largas horas que implicaban los rituales, sus almas oscuras se conectaron de forma especial. El Druida de la Noche y la antigua matriarca tuvieron un romance que ninguno olvidaría jamás. Al abandonar el bosque, Zübyth no regresó solo; se llevó consigo a Sámara, la hija de Kálima, tras detectar en ella una marca arcana de gran potencial, convirtiéndola con el tiempo en profesora de su escuela.
Mientras Zübyth dominaba los fluidos mágicos, Zoedra extendía su pasión por los monstruos a los seres faéricos. Zoedra es hija de Tesejo y Ménkara, dos de los brujos tenebrosos que escaparon de Skuchaín junto a Aurobinda. Ella heredó la temida marca arcana Ténebris de sus padres como recuerdo de su origen. Su infancia fue tan oscura como su magia; se dice que una serpiente negra mecía su cuna y que creció rodeada de las criaturas más peligrosas de Calamburia. Retorcida e irónica, poseedora de una voluntad de hierro, fundó en la nueva escuela la casta de los Tenebrarios, la élite de sangre pura de Cuna de Oscuridad conformada por los hijos de los brujos originales Tenebris que apoyaron a Aurobinda en su exilio.
Zoedra es una experta inigualable en la transmutación y la corrupción. Sus investigaciones la llevaron a realizar incursiones en el Reino Faérico en busca de especímenes para sus experimentos. Allí visitó la Morada de los Druidas y descubrió los manuscritos prohibidos de Drëgo, un antiguo druida declarado enemigo de Skuchaín por sus prácticas corruptas, Zoedra logró perfeccionar el método del druida para corromper a seres de faéricos en un proceso que aumentaba aún más su poder. Su mayor éxito en este campo fue la creación de los Faunos Oscuros. Tras hacerse con una pareja de faunos —Áster y su hijo Tárcum—, los sometió a procesos de corrupción que aumentaron su fuerza, resistencia y cornamenta, transformándolos en guerreros implacables y fieles a la Oscuridad.
Sin embargo, el triunfo más audaz de Zoedra fue el engaño a la Dama Esmeralda, Édera. Aprovechando la ambición de la Dama por independizar a su pueblo y su envidia hacia la nueva Dama Blanca, Zoedra la atrajo hacia un pacto falso. A cambio de que le entregara especímenes de fauno, le prometió un ejército de faunos oscuros tan poderosos que le permitirían convertirse al fin en Dama Blanca. Sin embargo, los faunos corrompidos no solo no sirvieron a Édera sino que la secuestraron y la entregaron a su verdadera señora Zoedra. Ahora, la Dama Esmeralda está cautiva en las mazmorras de Cuna de Oscuridad mientras la bruja fantasea en utilizarla para su siguiente proyecto: la creación de las legendarias quimeras.
En la actualidad, Zübyth y Zoedra forman un frente unido que rinde cuentas únicamente ante Aurobinda y sus Consejeros. Han sabido jugar sus cartas en la política de la superficie, logrando que el Trono de Ámbar firme el Concordato Umbrío.
Este pacto de colaboración entre la corona y la Cuna se forjó al calor de la insubordinación de Skuchaín. Al perder sus huestes mágicas, la corona se sentía indefensa ante los salvajes y los piratas que apoyaban a la usurpadora Urraca. Por ello, la Reina Petequia, instigada por el Príncipe Zoran firmó este pacto para que miembros de Cuna de Oscuridad ocuparan puestos de poder en la capital, como el verdugo Akumal Roslin, en realidad un mago de Cuna de Ocuridad enviado a ejecutar la justicia real junto al juez Viriato Gaviria, un Erudito Oscuro. A cambio de su protección, Cuna obtendría un edicto que declaraba obligatorio que todo bebé que manifestara una marca arcana en los territorios controlados por la corona, fuera entregado a los brujos tenebrosos.
Sin embargo, bajo la apariencia de lealtad a la corona, el Claustro Umbrío persigue un fin mucho más oscuro. La Metasavia de Zübyth y los seres faéricos corruptos de Zoedra son las herramientas con las que pretenden someter a todas las razas de Calamburia. No ven en los humanos, piratas o pueblos primigenios más que sujetos de prueba o combustible para sus ambiciones. Su participación en el torneo será una exhibición de fuerza: una demostración de que la magia oscura, alimentada por el sacrificio y la destreza alquímica, es la única fuerza capaz de reinar cuando la luz se ha extinguido.
Zübyth continúa destilando y mejorando su suero, mientras Zoedra vigila las celdas donde la Dama Esmeralda languidece, pero entonces llega hasta ellos un mensaje anónimo que revela una nueva oportunidad del triunfo definitivo: Escila, la antigua Dama Turquesa, guardó en secreto a dos quimeras que siguen con vida. Solo deben encontrarlas y hacerse con ellas para afianzar del todo su control sobre el mundo conocido, para hacer que Cuna de Oscuridad viva una nueva Edad Dorada.
EL CLAUSTRO UMBRÍO
Desde las aulas sombrías de la escuela de magia de Cuna de Oscuridad llegan los maestros que han devuelto el esplendor a la hechicería prohibida. Unidos por su fascinación ante lo arcano, han reclutado a una nueva generación de Brujos Tenebrosos para sumir al reino de nuevo en la oscuridad. ¡Guardad con celo vuestra esencia o seréis el próximo experimento de… el Claustro Umbrío!
La pareja
Zübyth
Él es un druida de la noche obsesionado con la alquimia oscura. Su descubrimiento de un suero hecho a base de sangre de elfo y sangre corrupta le ha permitido alcanzar un nuevo nivel de poder. ¡Temblad pues aquí llega Zübyth , el heraldo de la metasavia!
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Zoedra
Ella es una experta en monstruos y heredera de una estirpe de brujos tenebrosos. Dedica su tiempo a coleccionar y corromper criaturas para servir a las sombras. ¡GUardad a vuestras mascotas porque ya está aquí el implacable látigo de Zoedra, la corruptora faérica!


