54. EL COLAPSO DEL INFRAMUNDO I

A Kashiri le emborrachaba tanto poder. Desde que el Maelström había hecho de las suyas, los calamburianos, ya estuvieran vivos o muertos, descendían al Inframundo para ser torturados por la Emperatriz tenebrosa.

Ésta trataba a todos por igual, con independencia de si merecían o no castigo. Haciendo uso de su omnipotencia, les sometía a las más originales torturas; luego, los vientos del caos volvían a sacarles de allí de un modo igual de aleatorio. Kashiri se enfurecía con ello, pero no le duraba mucho el enfado, pues al poco tiempo unos cuantos infelices volvían a caer en su reino, y el maltrato volvía a comenzar.

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En esta ocasión, sin embargo, el Maelström quiso que Félix y Dorna fueran los elegidos. La reina de los Salvajes tenía un plan, e igual que ya había hecho en otra ocasión, su caída en el Inframundo no fue para nada aleatoria.

-Félix- llamó, nada más caer en aquella red de túneles sinuosos

El erudito aún no sabía dónde se hallaba; necesitó alto de tiempo para ubicarse. Lo consiguió a partir del reconocimiento de los minerales que le rodeaban; un tipo único que sólo se encontraba en el Inframundo.

-Hola, reina de los Salvajes –saludó después de un rato.

Ésta respondió con el ceño fruncido, pues el erudito se parecía, y mucho, a su desaparecido chamán. Nadie sabía dónde se encontraba Corugan, ni siquiera ella; de hecho, llegó a pensar que su magia había errado el objetivo, y que era el Salvaje quien se presentaba ante ella con los ropajes cambiados.

erudito y salvaje

-Félix – tuvo que repetir, para asegurarse.

-¿Cómo hemos llegado hasta aquí? –respondió el otro, todavía acongojado.

-El Maelström nos ha traído, y mi magia.

-¿Qué?

-Te he traído para que me ayudes. No tenemos mucho tiempo. Hay que cerrar el Inframundo.

-¿Pero cómo se supone que vamos a hacer algo así?

Dorna no llegó a contestar. Una maligna carcajada crepitó por toda la galería. Kashiri se aproximaba. Justo un instante después, Katurian y Kálaba aparecieron como por arte de magia. El Vórtice continuaba haciendo de las suyas.

katurian kalaba inframundo

Aquello era justo lo que Dorna necesitaba.

-¡Vamos! –apremió- Dejemos que la Emperatriz se entretenga con esos dos. Tenemos que alcanzar el centro de este lugar.

Echaron a correr por aquel entramado de oscuros túneles. Subieron empinadas cuestas, descendieron pozos, se escurrieron por estrechas grietas y saltaron oscuras fosas hasta que, al fin, llegaron a la sala donde Kashiri tenía su torno. Desde una pared se agitaban unos vaporosos zarcillos, semejantes a cortinajes de humo. Eran uno de los extremos del Maesltröm, que tocaba directamente con el Inframundo.

-¡Es aquí! –gritó Dorna, pues un fuerte viento se llevaba las palabras- ¡Félix!, dime, ¿qué hago?

El Erudito reaccionó con desconcierto; pero luego, armándose de valor, avanzó hasta los zarcillos del vórtice y comenzó a estudiar su composición. Al poco, la voz de Kashiri rugió por toda la cámara.

-¡¿Dónde estáis?! Os encontraré, siento vuestra presencia. ¡Aquí abajo, en mis dominios, nadie puede escapar!

-¡Félix, date prisa! –dijo la salvaje.Captura de pantalla 2016-01-16 a las 20.34.47

-¡Ya lo tengo! Sólo hay que atacar la pared de roca desde donde sale este humo. Si destruimos su consistencia, el Maelström dejará de estar anclado al Inframundo y éste cerrará sus puertas. Quedará reservado a los muertos, como siempre ha estado. Una naturaleza curiosa, por otro lado, puesto que no hay forma de averiguar qué suerte de magia trae el alma de los caídos hasta…

-¡Basta de cháchara! –gritó Dorna- Dime sólo dónde golpeo.

Extendiendo su pluma, el erudito señaló un punto en la pared. Dorna apuntó hacia allí su báculo, se lanzó a la carrera y asestó un poderoso golpe a la roca. Ésta se resquebrajó; luego toda la galería se llenó de enormes grietas. El Maelström desapareció con un aullido, como si aquel golpe le hubiera provocado dolor. Justo entonces, Kashiri apareció.

-¡¿Qué?! ¿Os atrevéis a desestabilizar mis dominios?

-¡Tarde, Emperatriz tenebrosa! –dijo Félix, envalentonado.

FELIX INFRAMUNDO

En efecto, la salvaje y él mismo comenzaban a desaparecer, al igual que Kálaba y el inventor. Kashiri comprendió que no podía hacer nada, pero justo entonces, cuatro nuevos desdichados cayeron en el Inframundo, atraídos por los últimos coletazos del Maelström en aquel reino.

Lo último que Dorna pudo escuchar fue aquella risa maligna. Luego todo desapareció a su alrededor. En un instante, se vio de regreso en Calamburia.

-¿Lo hemos cerrado? –Preguntró Félix.

-Sí, el Maelström ya no volverá a llevar a nadie al Inframundo. Ha sido cerrado, pero no antes de que cuatro nuevas almas hayan caído sin merecerlo.

-¿Quiénes eran?

-No he llegado a verlo. Sea como fuere, tendrán que arreglárselas para salir por sus propios medios. Nada ni nadie puede ayudarles ahora.

final inframundo zora olacir banjulo ventisca

53. LA PREDICCIÓN DE LAS PATATAS

-Todo está preparado – declaró Arishai.

En el interior de su tienda de campaña, en el desierto de Al – Yavist, crepitaban las llamas de una hoguera. El humo se escapaba por un agujero del techo, oculto por elegantes tapices de dibujos arabescos. Un círculo de cojines de seda rodeaba el fuego y, no muy lejos, descansaban las serpentinas boquillas de una shisha recién encendida. Arishai tomó una de aquellas boquillas, aspiró y soltó el humo. Las volutas formaron un bosque de zarcillos alrededor de su cabeza.

-Puedes entrar cuando quieras – dijo, encarando la entrada.

Rosi hizo acto de aparición. En su regazo portaba tres enormes patatas. Hubieran pasado por el resultado de una buena cosecha, de no ser porque lucían un tono rojizo antinatural. Eran patatas cultivadas en el desierto, cuidadas por medio de un proceso especial. La hortelana tomó asiento entre los cojines y depositó las patatas frente a ella, en el suelo.Arishai y Rosi, predicción de la patatas 3

-¿Estás segura de que esto funcionará? –quiso saber Arishai.

-Sí –afirmó la hortelana- Estas patatas no se ven nunca. Son patatas especiales, de las que surgen sólo de cuando en cuando. Si se las trata como debe, las patatas adquieren propiedades mágicas.

-¿Qué tipo de propiedades?

-Depende de pa qué vayas a usarlas. Las patatas rojas anuncian un acontecimiento especial, o mu especial, según cómo se mire.

-¿Más especial que el caos del Maelström?

-Es un acontecimiento futuro, las patatas no predicen el presente. Pa eso ya están nuestros ojos.

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Arishai enarcó una ceja. Resultaba complicado comunicarse con aquella mujer, pero ella le había asegurado que las patatas significaban algo importante y, ya que habían surgido de las arenas de Al- Yavist, el acontecimiento tenía que ver con Arishai; le involucraba de un modo.

-De acuerdo, hortelana. Haz lo que debas. Me interesa conocer el futuro que estos tubérculos me reservan.

-Mu bien. Pues a ver…

Arishai y Rosi, predicción de la patatas 2

Rosi tomó las patatas, las observó con detenimiento, estudió sus formas y, sin más dilación, las arrojó al fuego. Al momento, las llamas comenzaron a chisporrotear y a avivarse y, apenas un segundo después, las hoguera duplicó su tamaño con un fogonazo. Incluso el Escorpión de Basalto, acostumbrado a los sobresaltos, dejó su sitio para retroceder. Rosi, en cambio, había entrado en una suerte de trance. Los ojos se le pusieron en blanco, y aferrándose a uno de sus puerros, comenzó una salmodia profética:

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-Escucha, general. El caos del Maelström finalizará con una época de orden que poco ha de durar, pues las extrañas parejas que ha formado el vórtice han forjado alianzas entre sí. Un plan germina en el Bosque Perdido de la Desconexión. El Rey Perturbado desea sacar a su hijo de la hipnosis y permitir que gobierne el reino. Se prepara un alzamiento de la clase baja, de los que nunca han tenido palabra. Los Hortelanos serán movilizados para restaurar el genuino poder… pero necesitarán un general. ¿Estarás dispuesto a comandarles, Arishai? Toma una decisión presto, pues los vientos del Maelström están a punto de detenerse, y cuando lo hagan, habrá llegado la hora de la Rebelión de los Hortelanos.

Arishai y Rosi, predicción de la patatas

Con estas últimas palabras, el fuego regresó a su estado natural y Rosi salió del trance.

-¿Ha funcionao? –preguntó desconcertada.

-Ya lo creo que sí. Tenías razón, esas patatas me reservaban un mensaje muy particular.

-Ya te lo dije, las patatas rojas esconden sorpresas.

-Las esconden –sentenció el general, con la mirada perdida en las llamas- Sí que las esconden.

52. EL OSCURO SECRETO DE VENTISCA

 

Dorna jamás había estado en el Inframundo, pues la muerte no había puesto sus ojos en ella. Por eso no reconoció el calor antinatural que despedían las paredes de aquella caverna, ni lo retorcido de las estalactitas, ni el fulgor del magma asomando de entre oscuros agujeros. Aquel era un reino extraño para ella, de modo que tomó su arma y se puso en guardia contra las sombras. Algo, en su interior, le hacía presentir un inminente peligro.

dorna en el inframundo

De hecho, el peligro no tardó en manifestarse.

El vestido negro de Ventisca se confundía con las tinieblas, pero su rostro quedaba parcialmente iluminado. La luz incidía en el contorno de unas facciones endurecidas, impertérritas.

-Es una sorpresa – dijo el Avatar del Caos, su voz emergió calmada, pero firme.

Dorna la encaró. Había escuchado muchas veces sobre el poder de Ventisca. El combate sería duro.

-Si te mueves, te haré pedazos –la amenazó.

-No vamos a luchar.

-¿Crees que voy a ponerme de tu lado? ¡Sirves a poderes que jamás aceptaré!

-¿Quién te ha dicho que deseo tal cosa?

Dorna quedó paralizada. ¿Qué significaba aquello? El eco de la última frase de Ventisca aún resonaba en la caverna. El eco y nada más. Estaban solas.

Captura de pantalla 2015-12-03 a las 16.48.58            -Tú reinas en el Inframundo junto a Kashiri –aclaró la salvaje.

-Así es, y lo seguiré haciendo. Pero han sucedido muchas cosas que te han pasado desapercibidas.

-¿A qué te refieres?

Apenas había terminado de formular su pregunta, Dorna percibió que un leve destello de luz emergía de Ventisca. Fue apenas un parpadeo, como una ilusión de claridad que bañaba su vestido, para desaparecer al momento siguiente.

-¿Qué ha sucedido?

Ventisca ignoró la pregunta.

El Maelström necesita ser detenido, y lo detendremos si nos esforzamos en pelear contra el caos. Pero otro mal acecha para asaltar cuando todo regrese a la normalidad. El Rey Comosu está siendo manipulado por los poderes de la Emperatriz Tenebrosa. Ella le dirige en secreto, ordena sus acciones, determina el rumbo que tomará Calamburia y, si no se la detiene, el desastre nos llevará al fin. Yo no puedo elegir bando en esa futura contienda, pero aunque no lo creas, ya se van perfilando quiénes se enfrentarán. Debes elegir con qué ejército vas a luchar.


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La salvaje se hallaba confusa. ¿Elegir un bando? ¿Una nueva guerra? ¿Qué peligros acechaban? No comprendía nada.

-¿El Rey está siendo manipulado por Kashiri? –inquirió.

-Pocos lo saben, y tú deberías aparentar que tampoco te has enterado.

-¿Por qué me lo has dicho? ¿Por qué a mí?

-Tal vez exista una oportunidad si cada uno se coloca en el bando correcto, pues en el futuro no será tan fácil diferenciar buenos de malos.

Ventisca dio un paso atrás. Su rostro quedó oculto por la oscuridad.

-Combatamos el Maelström, Dorna, pues en unos meses volveremos a ser enemigas. Pero si nos encontramos en el campo de batalla, y debemos enfrentar nuestras fuerzas, quiero que recuerdes esta conversación… y que yo preferiré que ganes.

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50. EL SEGUNDO TEMBLOR

Se notaba que Calamburia caminaba directa a su fin, porque la tierra, ya castigada por el primer temblor, y puesta patas arriba en un caos incontenible, volvió a temblar de nuevo. Las cosas se mezclaron aún más de lo que ya lo estaban, de tal modo que los edificios de ciudad se juntaron con las granjas, los animales domésticos se encontraron frente a frente con los salvajes, y las plantas silvestres se entrelazaron con los rosales. El Kal- A – Mar desocupó el sitio que le pertenecía e inundó la tierra y, del mismo modo, algunas cumbres montañosas asomaron sus cabezas nevadas por encima de las aguas.Captura de pantalla 2015-11-04 a las 17.48.30

Las personas también volvieron a mezclarse, justo cuando ya se habían acostumbrado a vivir las unas con las otras después del primer revoltijo. Drawets, que estaba muy cómodo aprendiendo los secretos de Uruyumi, fue teleportado lejos antes de averiguar el enigma más importante de todos: cómo escapar de la maldición del Titán. Por otro lado, Kashiri, que había comenzado a sentir cierto amor por el inventor Teslo, vio cómo este desaparecía de su tierno y mortal abrazo.

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Sin embargo, lo que nadie sabía era que aquel segundo temblor fue controlado en cierta medida. El Maelström había vuelto a hacer de las suyas, ¡claro que sí!, pero esta vez, el destino de algunas personas logró planearse gracias a cierta poderosa magia ancestral, la de Corugan, para ser precisos.

El gran líder de los nómadas, un hechicero sin parangón, no había perdido parte de sus dotes mágicas. Según decían, en un pasado alternativo había sido uno de los más poderosos dueños de la magia; en el presente sus fuerzas no eran tales, pero existía en su interior cierta naturaleza arcana que le permitía manipular las los elementos de la naturaleza. De este modo, Corugan sabía que hacía falta unificar la magia de Calamburia para detener al Maelström o, al menos, para encontrar la forma de poner fin a tanto batiburrillo. De este modo, y previendo el momento en el que el vórtice fuera a actuar, Corugan descargó toda su magia contra los cielos, allá lejos, en su reino montañoso.Captura de pantalla 2015-11-04 a las 17.47.16

Cuando todo cambió, Eme apareció a su lado.

El impromago, que aún intentaba transformar a Artemis en su compañera Sirene, quedó sorprendido al ver al bárbaro ante sus ojos. Intentó articular un hechizo defensivo, pero Corugan se lo impidió con un movimiento de su bastón de mando. Luego, el salvaje explicó en detalle su plan. Contó al impromago que era necesaria su esencia, aquella en la que latía el espíritu de Teodus, y que si se aliaban con Kashiri y Kálaba, quizás pudieran encontrar el medio de detener el mal.

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El único problema fue que Eme no entendió ni una sola palabra.

Corugan hablaba en un idioma ancestral. ¡Lo había olvidado! Dorna era la única que podía entenderle… ¿y dónde se había metido la reina de los salvajes? No había forma de saberlo. El chamán no tuvo en cuenta aquel pequeño detalle, y ahora, el impromago le miraba como si temiera ser devorado en cualquier momento.

Había que buscar a Dorna allí donde hubiera querido mandarla el vórtice, y traerla para que interpretara los puntos a seguir de su intrincado plan. Sin embargo, era necesario darse prisa, pues el Maesltrön no tardaría en volver a mezclarlo todo.

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