Los Vizcondes

Aunque había nacido con el apellido von Vondra, Tilaria nunca quiso ser noble. Desde pequeña ella siempre ansió recorrer mundo y vivir las aventuras que se presentaban ante los héroes de las leyendas de Calamburia. Ella quería ser como ellos: enfrentarse a grandes peligros y vencer, por supuesto. Vencer y conseguir que su nombre pasara a la historia como algo más que una mera integrante del a nobleza.

Por eso odió el día en el que le presentaron a lord Gadeslao Colby. Él pertenecía a otra familia noble, y la idea era que entre los dos apellidos se afianzaran lazos. Pero Tilaria no le quería, ¡ni mucho menos! Ni siquiera mostró un mínimo de interés. ¡Cómo iba una futura heroína de Calamburia a cargar con un marido como el que le habían presentado!

Él, sin embargo, quedó prendado de ella desde el primer momento. Ese era su sueño de la infancia, al fin y al cabo: hallar una esposa con la que casarse y tener muchos hijos. Gadeslao no tenía mayores ambiciones. Deseaba una vida hogareña, en la que pudiera sentarse frente a la chimenea a leer y fumar en pipa, con un montón de chiquillos correteando a su alrededor.

El matrimonio se llevó a cabo con uno de los cónyuges prendado hasta las cejas y el otro asqueado. Sin embargo, y aunque Tilaria aguantó la ceremonia, desde la noche de bodas empezó a planear cómo iba a liberarse de su marido.

Tras mucho pensar sólo se le ocurrió una cosa: asesinarle.

El plan fue mucho más fácil de llevar a cabo de lo que Tilaria pensaba. Lord Gadeslao creía tan ciegamente en ella que ni por un momento se imaginó que su vida corría peligro. Por esa razón tomó el veneno cuando Tilaria se lo acercó, asegurando que se trataba de un inocente zumo de naranja.

Gadeslao falleció en el acto. Tan poderoso era el veneno que ni siquiera tuvo tiempo de comprender qué le había sucedido. Pero justo después de que su cuerpo tocara el suelo, y mientras Tilaria ya se carcajeaba pensando en cómo iba a ser su vida de aventurera a partir de entonces, Gadeslao despertó como de un mal sueño. ¿Qué había sucedido? Al mirar a su alrededor apenas pudo aguantar un grito de espanto. ¡Se encontraba fuera de su cuerpo! Ahora era un ente semitransparente y parcialmente tangible.

¡Un fantasma! ¿Cómo había podido suceder tal cosa? ¿Y por qué su alma no había ido a parar al Inframundo como la de todos los mortales? La respuesta apareció luciendo a su alrededor: se trataba de la C del titán. Gadeslao -y por tanto Tilaria- había sido elegido para enfrentarse en el Torneo de Calamburia. Por eso había resucitado de entre los muertos.

Tilaria, que en un inicio había quedado horrorizada, comprendió al instante que aquéllo podía beneficiar sus futuros intereses. ¿Qué mejor que competir en el torneo de Calamburia para forjarse un nombre?

Desde entonces, marido y mujer continúan juntos. Él, que ha creído que su esposa le envenenó por accidente, sigue tan ciegamente enamorado de ella como al principio. Y ella, por su parte, ha aceptado la presencia del fantasma con tal de que la participación en el torneo empiece a labrarle un futuro como Heroína.

Luego, gane o pierda el torneo, ya buscará la forma de liberarse del fantasma que la atosiga.



LOS VIZCONDES

Presentación

Cada uno de ellos procede de la alta nobleza. Son la unión de los apellidos más reconocidos de todo Calamburia… y sí, tienen un matrimonio que va más allá de la muerte, pues uno de ello pertenece al mundo de los vivos y el otro no es más que un fantasma. ¡Un fuerte aplauso para los Vizcondes!


La pareja

Lady Tilaria von Vondra

Ella lleva el apellido de los von Vondra, una de las familias nobles más conocidas. Sin embargo nunca quiso dedicarse a llevar una vida como noble. Su deseo era vivir experiencias nuevas y correr toda suerte de aventuras. Es una pena que aún no haya podido cumplir ese sueño, ni siquiera con su marido muerto. ¡Saludad a Lady Tilaria von Vondra!

 

Lord Gadeslao Colby

Desde el momento en que se fijó en su esposa quedó perdidamente enamorado de ella. Fue una desgracia que un día, por accidente, ella le diera a beber un frasco de veneno pensando que se trataba de un inocente zumo. Sin embargo su amor es tan poderoso que ha decidido regresar de entre los muertos para acompañarla y continuar dedicándole toda suerte de piropos. ¡Él es lord Gadeslao Colby!

Los Porteros

Si alguien les hubiera asegurado que la vida iba a cambiarles tanto, Finin y Omero se habrían reído en su cara. Ambos, amigos y compañeros de los bajos fondos, crecieron en familias de lo más pobres, sabiendo que nunca cambiaría su estrella. Dedicaban cada uno de sus días a sisar carteras en el mercado y, si el tendero no se percataba, también a coger algún que otro alimento. Vivían en una chabola cerca de un arroyo, todo un lujo para los bajos fondos en los que vivían. Sí, podía decirse que, entre todos los rateros de la Aldea Libre, eran de los que mejor vivían.

Un día, mientras oteaban el mercado en busca de nuevos e incautos comerciantes a los que engatusar, descubrieron a una mujer que deliraba en un callejón. Parecía muy enferma, y no paraba de repetir que era la reina Urraca.

Finin y Omero, que en el fondo no eran malvados sino dos pobres diablos con mala estrella, decidieron llevársela a casa y cuidarla hasta que se encontrara mejor.

En tres días la mujer despertó. No sabía dónde estaba, y les contó a los dos mendigos que se llamaba Julia, y que había sido abandonada por su marido. Ella también pertenecía a los bajos fondos, pero había llegado desde la aldea de Siahuevo, al norte. La falta de alimentos y el cansancio por el viaje la debilitaron tanto que cayó desmayada. «Decías que eras la reina», dijo uno de los mendigos entre risas de incredulidad «¿De verdad?» contestó Julia «En realidad deseaba maldecirla, sí. Maldecirla por mi terrible pobreza, a ella y a todos los ricachones». Y con esto, la conversación se dio por concluida.

Julia pasó a formar parte de aquel peculiar trío de mendigos ladrones, especializándose en buscar entre la basura de los comercios y las casas algún resto de comida que llevarse a la boca.

No mucho después, una mañana en la que, como siempre, Finin y Omero recorrían las calles, volvieron a pasar por el callejón en el que habían encontrado a Julia, por ver si sorprendían a algún pazguato al que robarle la bolsa. Cuál fue su sorpresa cuando hallaron, escondidos bajo un enrejado del suelo, dos anillos que parecían muy valiosos. En seguida los llevaron a un tasador, entusiasmados por ver cuánto podrían sacar por ellos. Apenas los hubo visto, el tasador puso cara de espanto. «¿De dónde los habéis sacado»? Preguntó en tono agresivo. «Los encontramos en la calle» Declaró Omero. No mentía, pero el tasador no quiso comprarlos; más aún, los despidió de su tienda entre patadas e improperios.

Los dos amigos no sabían qué había podido suceder, pero se quedaron los anillos por ver si de alguna otra forma conseguían que alguien se los cambiara.

No pasó ni una semana antes de que un día, de forma sorpresiva, una patrulla de la guardia de Instántalor irrumpiera en su chabola y les arrinconara a punta de lanza. La reina Sancha III entró después, sin hacer ascos al suelo húmedo y las paredes mohosas, y les encaró.

«¿Dónde está?» Dijo. Los dos mendigo nos sabían a lo que se refería y no supieron qué contestar. «¿Dónde está Urraca?»  Repitió Sancha III.

Entonces lo comprendieron todo. ¡Era cierto! Aquello que balbuceaba su compañera cuando la recogieron en el callejón era la cruda realidad. ¡Habían dado cobijo a la mismísima reina Urraca!

Ella apareció entonces. Se había escondido en uno de los arcones de la chabola, en la que los mendigos guardaban restos de comida y objetos robados. Tenía un porte regio que Finin y Omero no habían visto jamás. Les saludó como si no hubiera compartido con ello los últimos meses de vida y les dio las gracias por albergarla. Había algo de tristeza en sus ojos, como si fuera a echar de menos la vida de mendicidad. Entonces extendió la mano. Los desposeídos pensaron que iba a castigarlos de alguna manera, pero en lugar de eso encontraron en la palma de Urraca los dos anillos que habían encontrado en el callejón.

«Es un regalo. Guardaos estos anillos. Cuando os necesite, brillarán», declaró Urraca. ¿Les estaba recompensando?

Pasó algún tiempo antes de que sucediera algo. Incluso Finin y Omero llegaron a pensar que Urraca no les reclamaría. Hasta que una mañana les despertó un resplandor verdoso. Los dos anillos brillaban con una luz que alumbró toda su chabola. Había llegado el momento de dirigirse al Palacio de Ámbar, donde ahora Urraca volvía a ser Reina.

Cuando llegaron, la monarca les atendió en su salón del trono «Ha llegado la hora de que os pongáis los anillos. Tengo un trabajo para vosotros», dijo.

Acto seguido, les nombró Porteros de la Puerta del Este.

Al principio, Finin y Omero pensaron que iban a enfrentarse a una tarea de lo más aburrida, y en efecto, en parte no se equivocaban. Vigilar las arenas del desierto no era tan emocionante como robar en el mercado pero, a cambio, los dos mendigos detuvieron el envejecimiento. Los años no volverían a pasar por ellos, siempre y cuando no se separaran de la puerta.

En sus nuevos puestos, Finin y Omero sonrieron felices. Sin duda, su bondad les había proporcionado un trabajo mucho mejor remunerado que el de recolectar basura.



LOS PORTEROS

Presentación

Eran unos desposeídos, unos pobres diablos sin hogar ni nada que llevarse a la boca… hasta que se ganaron la amistad con la Reina Urraca. Ahora han cambiado a una profesión mucho más honorable: vigilar la gran Puerta del Este de las invasiones de los nómadas. ¡Ellos son, los Porteros!


La pareja

Finin Ojo avizor

Antaño era experto en echar ojo a las bolsas repletas de oro y a las joyas de buena calidad. Ahora se dedica a estudiar el desierto al otro lado le la Puerta del Este, atento a cualquier indicio de un posible ataque extranjero. ¡Él es Finin Ojo Avizor!

 

Omero El vigilante

Gracias a su altura, era el encargado de avisar por sivenían los guardias, cuando dedicaba sus esfuerzos al robo de fruta en el mercado. Ahora es el encargado de dar parte a la Reina ante cualquier intento de los nómadas para adentrarse en territorio civilizado. ¡Un saludo para Omero El vigilante!

Los Niños Olvidados

La historia de los niños olvidados está llena de luchas por la supervivencia, y de la búsqueda por averiguar sus orígenes. Sólo Nakali sabe quiénes son sus padres, pero un día decidió convertirse en trotamundos por voluntad propia y acompañar a sus amigos -Ukho y Zabyty- para recorrer Calamburia en busca de aventuras y averiguar sus orígenes.

Nakali conoció a sus dos amigos en el molino de sus padres, Bénedi y Juancho, cuando éstos recibieron el encargo de la Reina para cuidar a niños sin hogar. Fue entonces que sus padres empezaron a dar cobijo a los niños, pero lejos de cuidarles, les pusieron a trabajar moliendo grano y cargando sacos de semillas. Nakali, aunque nunca tuvo obligación de trabajar, odiaba cómo sus padres tenían a los demás niños esclavizados. Por eso, y porque le aburría la monótona vida en el molino, decidió escaparse con dos de sus mejores amigos.

El primero de los elegidos fue Ukho, un muchacho valiente, apuesto y decidido que vivía con el convencimiento de que su padre era uno de los grandes héroes de Calamburia. Sin duda tuvo que ser su padre quien cerró el Maelstrom, o aquél que derrotó al Leviatán, o al Dragón… ¡tal vez su padre hizo él solo todas esas cosas! Puede que las hiciera todas, o puede que sólo una o dos grandes gestas, pero sin duda fue un héroe. De otro modo, ¿cómo iba a ser Ukho tan valiente y noble como es?

El otro fue el revoltoso Zabyty, un huérfano que no conocía nada de su pasado, ni siquiera su nombre. Él, como los otros niños, también deseaba conocer a sus padres, pero entretanto, ¿Qué otra tarea había mejor que la de parecerse a Ukho y ser también un héroe?

Así, los tres chicos escaparon un día del molino y se marcharon a correr aventuras por todo el reino de Calamburia.

Tal vez nunca lleguen a saber que sus orígenes son más extraños de lo que se imaginan. ¿Darán algún día los niños Olvidados con su pasado? ¿Qué sucederá si lo averiguan?

Por  el momento siguen buscando la verdad, recorriendo ciudades y pueblos, mientras los molineros les van pisando los talones, pues desean volver a recuperar la mano de obra perdida y, sobre todo, devolver a Nakali al hogar.



LOS NIÑOS OLVIDADOS

Presentación

Todos los días recorren las calles de Instántalor buscando algo de comida que llevarse a la boca. Son expertos en llamar tu atención mediante rostros de pena cuidadosamente elaborados mientras, sin que te des cuenta, roban tus bolsillos. Son huérfanos sin hogar, pero más listos, astutos y valientes de lo que parece. ¡Un fuerte saludo para los Niños Olvidados!


El trio

Ukho el valeroso

Él está convencido de que su padres es uno de los grandes héroes de calamburia. Fue su padre quien cerró el Maelstrom, venció al Leviatán, derrotó al Dragón y ganó todas y cada una de las batallas importantes. Por eso sabe que, algún día, él también se convertirá en un héroe digno de los más altos elogios. ¡Un fuerte aplauso para Ukho el Valeroso!

 

Nakali

De los tres, es la única que conoce a sus padres. Es hija de los molineros, pero cansada de la aburrida vida que llevaba, convenció a sus compañeros para irse a correr todo tipo de aventuras. Ahora, a pesar de no tener techo -y a veces ni siquiera comida- está mucho más conforme con su estilo de vida. ¡Ella es Nakali!

 

Zabyty

Nadie conoce su nombre verdadero, así que él mismo se lo inventó. Desconoce quiénes son sus padres, y busca por todos lados por ver si algún día consiguiera hallarlos. Entretanto, sólo desea transformarse en un héroe digno de ellos. ¡Él es Zabyty!

 

Las Nornas

Cuentan algunos antiguos libros que las Nornas son una de las fuerzas primigenias de la creación, aparecidas al mismo tiempo que los elementos tomaban forma. El pasado, presente y futuro tomaron conciencia de sí mismos y, por tanto, decidieron existir en forma física. Durante los incontables eones de la creación, las así llamadas Nornas existieron en múltiples formas adaptadas a su entorno. Hasta que, finalmente, cuando la tierra de Calamburia fue creada, descendieron para adoptar una apariencia humana. Allí se ocultaron, en uno de los rincones más apartados de la arboleda de Catch Unsum, aguardando sin más, dejando que el tiempo, su tiempo, transcurriera.

Pasado, presente y futuro no tenían ninguna necesidad de entablar relaciones con los seres que habitaron Calamburia en años siguientes, pero lo cierto es que empezaron a circular leyendas sobre su existencia, y sobre cómo los viajeros que acudían a ellas podían consultar su porvenir. Las Nornas nunca temieron a los humanos, a aquéllos que les preguntaban les revelaban lo que le iba a suceder, pero exigían un pago: pues conocer el futuro lo alteraba necesariamente ,y un devenir positivo de los acontecimientos podía acabar derivando en una tragedia.

Poco a poco, el rumor de que existían estos seres fue extendiéndose entre los humanos, y las Nornas, que nunca habían deseado intervenir más de lo que fuera necesario, creyeron conveniente variar su forma.

Así han hecho desde entonces: cada vez que se sabe quiénes son, las Nornas cambian de apariencia para dificultar ser encontradas. La cruda realidad es que no todo el mundo puede conocer su futuro. De hacerlo, el universo colapsaría y regresaría el caos. Por eso, para preservar la estabilidad de todo lo creado, las Nornas sólo pueden ser conocidas por unos pocos.

¿Quiénes han llegado a consultarlas? Este secreto es bien guardado por aquéllos que han disfrutado de sus predicciones, aunque se rumorea que personajes como la reina Urraca o Galerna han acudido a ellas.

Sea como fuere, lo que está claro es que, a menos que ellas mismas deseen detener su existencia, las nornas -el mismo tiempo- no pueden morir. Cualquiera que ha intentado acabar con ellas se ha encontrado con que sólo es capaz de destruir su forma física, pero las Nornas reaparecen al cabo de poco con otra apariencia diferente… y dispuestas a tomar venganza.



LAS NORNAS

Presentación

Son la representación de una de las fuerzas primigenias del universo: el mismo tiempo. Ellas viven en el pasado, presente y futuro al mismo tiempo. Pueden ver lo que ha sucedido, lo que está sucediendo y sí, también pueden ver lo que está por suceder. Sólo unos pocos son merecedores de preguntarles por su futuro… pero cuidado, pues conocer el porvenir tiene un precio, y ellas nunca olvidan cobrar lo que les corresponde. ¡Ellas son las Nornas!


El trio

Urd. El pasado

Ella representa el pasado. Los hechos que sucedieron. Es la fuerza del mismísimo destino, pues aquellas cosas que hicimos en el pasado serán las que determinen nuestras acciones el día de mañana. ¡Un saludo para Urd, El pasado!

 

 

Verdandi. El presente

Es la dueña del momento. Ella toma entre sus dedos el mismo instante y, al instante siente, lo suelta para que forme parte del pasado. Es la dueña de cada segundo, de cada latido y de cada hálito de vida, pues es quien decide cuándo una vida se acaba. ¡Ella es Verdandi, El presente!

 

Skald. El futuro

Ella predice los acontecimientos que han de suceder. Es a ella a quien acuden los monarcas y los grandes héroes para conocer su porvenir, pues sus ojos otean más allá del presente, hacia los próximos días, meses o incluso años que se sucederán. Sus predicciones siempre aciertan, pero quien la consulte ha de saber que tendrá que pagar un alto precio por ello. ¡Ella es Skald, El futuro!