Los Corsarios

 

Algo que pocos saben, es que la isla Kalzaria, en el extremo suroccidental de Calambura, se encuentra más habitada de lo que parece. Es cierto que en sus costas apenas se percibe huella humana, pero en el interior existe una pequeña ciudadela en la que, a partir de antiguos cascos de barcos, se ha levantado el fuerte de Efraín Jacobs.

Este lugar es el centro de todas las actividades de dudosa legalidad en Calamburia. Sobre todo aquéllas que entrañan algún tipo de traslado de mercancías. De aquí parten los barcos que suministran la cerveza a la taberna Dos Jarras (aunque nadie sabe cómo la fabrica Efraín) y, asimismo, el contrabando de especias alucinógenas, sedas exportadas, animales exóticos y cualquier cosa ilícita que puedas imaginar.

Efrain Jacobs, El ladrón del Barlovento, es un corsario que vive rodeado de oro, botellas de cerveza, prostitutas, armas de lujo y babuinos. A su alrededor, cientos de filibusteros se reúnen para ver qué tipo de trabajo toca esa semana: ¿asaltar un barco? ¿Destilar cerveza? ¿Robar una caravana? ¿Colarse en un palacio? Su séquito acata cualquier orden, y de este modo, proporcionan a Efraín la mercancía que le hayan solicitado sus clientes. Entretanto, él permanece a la espera, gobernando Kalzaria como un rey.

Pero es que, como dice él. Ya debería ser rey.

En efecto, la sangre de Efraín tiene ascendencia real. Rodrigo II, apodado el breve, dejó el trono por amor y escapó a Kalzaria con la pirata Kasandra. Allí tuvieron descendencia. Es de aquí de donde procede Efraín.

Así pues, El ladrón del Barlovento siempre ha deseado hacerse con una flota lo suficiente grande como para arrasar a cañonazos los ejércitos de la corona y ascender a un trono en condiciones. De momento, sin embargo, aún permanece en la silla de manera mohosa y destartalada que sus hombres le han fabricado a partir de palos viejos de bauprés.

Sin embargo, hace poco Efraín ha visto una oportunidad para reinar.

Se sabía, por todo Kalzaria, que Petequia, la desterrada hermana de Urraca, y madre del rey Comosu, había escapado a sus costas tras ser expulsada. Allí mantuvo una tempestuosa relación con el siempre beodo capitán Flick. De este extraño romance nació una niña, a la que Petequia llamó Mairim. La joven pronto fue adoptada por los piratas del entorno, y no tardó en aprender a navegar, a robar, y a desenvolverse en todo tipo de trapicheos.

Mairim también llevaba sangre real por sus venas pero, más importante todavía, ella también recibió la C del Titán. Efraín vio la oportunidad para conseguir la Esencia de la Divinidad. Ambos combatieron en el torneo, y a punto estuvieron de llevarse el premio si no fuera porque se les interpusieron los Seres del Aire.

Pero Efraín no se ha dado por vencido. Sabe que Mairim es de sangre real, y más que eso, una auténtica elegida. Por ello removerá cielo y tierra, alquilará todas las naves pirata que estén a su disposición y enrolará a todo pirata, filibustero y lobo de mar que conozca para colocarla algún día en el trono. Si alguna vez llega ese día, Efraín obtendrá la fama y la fortuna que siempre ha anhelado.


LOS CORSARIOS

Presentación

Llegan desde la isla Kalzaria con ambición de riquezas y poder. Que no os confundan sus ropajes o su falta de educación, pues ambos poseen sangre real, y están más que dispuestos a conquistar Calamburia para fundar un nuevo impero. Son rudos, son fieros, ¡Son, los Corsarios!


La pareja

Mairim Lancaster

            Su madre es la mismísima hermana de la reina Urraca, y su hermano el rey Rodrigo VI. Por eso ha cruzado los mares y llegado hasta Calamburia, donde piensa reclamar el Trono de Ámbar.

Un fuerte aplauso para Mairim Lancaster.

 

 

Efrain Jacobs

Es el mayor filibustero que haya navegado por mar. En sus manos se encuentra el mercado negro de cerveza, especias, armas, y cualquier actividad ilícita. Pero por sus venas también circula sangre real, de modo que muy pronto, tal vez veáis una bandera pirata ondeando en las almenas de Palacio.

¡Lanzad un fuerte rugido para saludar a Efrain Jacobs, El ladrón de Barlovento!

 

Los Archiduques

 

El archiducado de Colby se extiende por el extenso territorio de Azarcón, un importante asentamiento de hortelanos. Allí, los Colby dirigen la más grande producción de cereal de todo Calamburia. Nunca han sido los más ricos (producir cereales y patatas tampoco es que proporcione mucho dinero), sin embargo, han gozado desde siempre de una acomodada situación, y un título que se encuentra inmediatamente por debajo de la realeza.

Sin embargo, la Contienda de las Tres Fuerzas les condujo a la ruina más absoluta. El hecho fue que todos los hortelanos que regentaban se unieron al bando rebelde, pensando que, una vez triunfaran, inaugurarían una nueva etapa en la que ellos serían los auténticos dueños de la tierra que trabajaban.

Los rebeldes perdieron, y los hortelanos regresaron a sus tierras. Nunca recibieron una reprimenda de su señor. El hecho fue que ellos jamás se habían enfrentado a los Archiduques y, por otro lado, comprendieron que en el fondo no sabían hacer otra cosa que no fuera cultivar. Así pues, y a ojos de los demás, todo había quedado bien en las tierras de Azarcón.

La realidad, sin embargo, era muy distinta.

La marcha de todos los hortelanos había dejado las tierras sin atender, y por tanto, no se produjo nada en todo el tiempo que duró la contienda. Cuando volvió la paz, los Archiduques vieron que sus arcas habían quedado vacías.

¿Qué hacer entonces? ¿De qué modo confesar al público, a amigos y enemigos, que no tenían una sola moneda que gastar?

¡De ninguna manera! Alguien de apellido tan elevado como los Colby no podía declarar semejante hecho. Era mejor fingir, hacer creer a todo el mundo que todo había regresado a la normalidad, y continuar manteniendo las apariencias.

Y así ha sido desde entonces. Los Colby siguen haciendo creer a todo el mundo que viven en la misma opulencia de siempre. La realidad, sin embargo, es que en su casa se come arroz todos los días, y que el matrimonio procura ocultar los rotos de sus prendas colocándose pañuelos, capas y otros detalles. Ni si quiera su hijo, el joven Finnegan, sabe que está arruinado. Ha partido alegremente para convertirse en caballero, ignorando que no puede gastar ni una moneda.

Por suerte, los Colby aún tienen un par de bazas con las que procurar regresar a su riqueza: por un lado, prevén casar a su hijo con lady Melindres. Los Colby y los von Vondra siempre han sido enemigos jurados, pero ahora, y por motivos de fuerza mayor, han comenzado a hablar con Zora para que se produzca la boda. Melindres y Finnegan no son nada afines, y ni siquiera se gustan. ¿Pero qué importa eso si los Colby consiguen hacerse con la herencia de Siahuevo?

Por otro lado, lady Dardana, auténtica heredera de la familia Colby, ha guardado durante mucho tiempo el legado de su familia: una C para participar en el torneo. Su abuelo se la legó hace muchos años, diciéndole que la empleara sólo en caso de emergencia. ¿Qué mejor momento puede haber que éste?


LOS ARCHIDUQUES

Presentación

Son la elegancia y el buen gusto personificados. Poseen hectáreas de terreno al sur de Calamburia, y una clase difícil de superar. Quién diría, al verles, que están completamente arruinados, y que apenas tienen más dinero que los hortelanos a los que gobiernan. ¡Ellos son, los archiduques!


La pareja

Lady Dardana

De pequeña era la amiga a la que las otras niñas de la nobleza daban de lado. Ahora, gracias a su título, es ella la que se permite mirar a todo el mundo por encima del hombro… al menos, antes de que descubran que no tiene más que su apellido.

¡Una reverencia para Lady Dardana Colby!

 

 

Lord Besnik

Se jacta de haber leído miles de libros sobre dialéctica. Le encanta corregir a los demás, y enseñar el buen hablar a las pobres gentes. Ahora que se ha arruinado, anda buscando nuevas maneras de decir que es pobre sin que se note.

¡Un saludo elegante para lord Besnik Colby!

 

Los Hidalgos

 

El apellido Colby está estrechamente enraizado con la comarca de Azarcón, uno de los mayores asentamientos de hortelanos de todo Calamburia. Esta familia noble ha regentado durante muchos años la producción de cereal, que luego se distribuye por todo el continente.

Por desgracia, regentar un puñado de hortelanos no es algo que dé mucho dinero, y menos desde que una gran mayoría se alzó en la Contienda de las Tres Fuerzas. Aquella rebelión dejó a los Colby muy afectados. Tanto es así, que el Archiduque descubrió las arcas de su palacio completamente vacías.

En la actualidad, los hortelanos han vuelto a trabajar la tierra, pero los Colby siguen tan arruinados como antes… o incluso peor, pues aunque se han empeñado en mantener las apariencias, no tienen dinero con el que costear todos sus lujos y deleites.

¿Pero cómo admitir, cuando procedes de sangre noble, que tu alcance económico es tan escaso como el de los hortelanos a los que comandas? Esto resulta imposible, y menos cuando en tu cabeza florecen los más elevados ideales sobre la caballería andante.

Así ha sucedido con sir Finnegan Colby, uno de los caballeros más estirados del reino. Finnegan creció estudiando libros sobre heráldica, esgrima, etiqueta, cultura clásica, historia, retórica, poética y cualquier cosa que, a la postre, terminara transformándole en todo un paladín. Con esa idea ha salido a recorrer mundo, una vez alcanzada la mayoría de edad.

Lo que finnegan no sabe, es que su familia se halla al borde de la miseria. Así pues, y movido por semejante ignoracia, empuñó su espada, enjaezó su caballo, tomó al más fiel de sus sirvientes y partió a recorrer la tierra en busca de hacer el bien a las buenas gentes. Se transformó, de este modo, en un caballero andante. Lo que siempre había soñado.

Por su parte, Edmundo, un joven lavandero de palacio, destacaba por ser un auténtico seguidor del apellido Colby. Su fidelidad siempre se demostró en el empeño con el que lavaba las más pudorosas prendas de ropa. Y es que frotaba calzoncillos y calzas con suma alegría, del mismo modo que limpiaba las letrinas de los desechos de sus señores.

Ser elegido y nombrado escudero ha sido uno de los mayores honores que haya podido recibir. Por supuesto, está muy al tanto de que su señor no tiene ni una moneda, y que lo poco que ganan viene de los donativos que las gentes les hacen cuando realizan algún bien. Sin embargo, Edmundo guarda un tesoro con el que espera cambiar su estrella: una C, que encontró en la forma de uno de los jabones.

El Titán le ha concedido participar en el torneo, ¿qué mejor compañía puede haber que llevarse a su señor consigo? Si ganan, deseará que sus nombres pasen a la historia como la más grande leyenda sobre caballeros andantes. Finnegan, por su parte, tiene un deseo diferente: él quiere una dama con la que desposarse. ¿Qué es un caballero sin una princesa? Además, habrá de rescatarla de alguna bestia oscura. Ése es su más elevado sueño.

Entretanto, y hasta que sean llamados a la arboleda de Catch – Unsum, Finnegan y Edmundo recorren la tierra en busca de nuevas aventuras, fama, y quizás algunas monedas. Convencidos de que quizás, algún día, sus sueños de andante caballería se cumplan.


LOS HIDALGOS

Presentación

Proceden de elevado linaje, visten ropas caras y han recibido la mejor de las educaciones. Recorren Calamburia buscando ayudar a los débiles, socorrer a los desvalidos y vencer a las fuerzas del mal, pues su meta es transformarse en los más famosos caballeros andantes del reino ¡Un fuerte aplauso para los Hidalgos!


La pareja

Sir Finnegan Colby

Representa el más absoluto ideal de caballería. Es de porte elevado, de soberbia educación, de moral intachable. Es una pena que su familia se haya gastado toda la fortuna, y que no tenga ni para comprar un cacho de pan.

¡Un educado saludo para Sir Finnegan Colby!

 

 

Edmundo

Es el escudero perfecto. Servicial, fiel y siempre dispuesto a ayudar. Incluso ahora que su señor se ha arruinado, cree férreamente en que, en algún momento, ambos se convertirán en una leyenda.

¡Saludad a Edmundo el Espigado!

 

 

 

Los Sanadores

 

Los sanadores son una rama de la capellanía al titán. Se compone de personas –no necesariamente religiosas-, preparadas especialmente para curar enfermos y heridos. Ellos, a diferencia de los Capellanes, no poseen tanto entrenamiento en combate, ni tantas horas dedicadas a los rezos. Por el contrario, sus estudios se centran en clases de anatomía, psicología, biología y herbología. El objetivo es transformarles en médicos de campaña y curanderos especializados.

La labor de un sanador, una vez ha sido licenciado de sus estudios, es formar en la retaguardia de la batalla. En esa posición, son ellos los que se ocupan de los heridos. Es por eso que sus estudios, en parte, poseen cierto conocimiento de magia, pues no todas las heridas en Calamburia son de hacha o espada. En ocasiones es un poderoso hechizo el que ha alcanzado a la víctima, y los sanadores deben conocer la fórmula para contrarestarlo.

Cuando no hay una batalla a la vista, los sanadores continúan con sus estudios en los monasterios, o viajan a Skuchain para ser adiestrados en contramagia. En ocasiones, también se les envía en labor misionera –acompañados de un capellán o no-, para recorrer pueblos y ciudades en busca de enfermos. La llegada de un sanador es muy bien acogida por todos los ciudadanos, porque se les tiene por personajes neutrales, sin ningún tipo de afiliación política, dispuestos a curar sin importar a quien. De los habitantes de Calamburia, son quizás los mejor valorados.

De entre todos los sanadores, destaca la pareja formada por la doctora Níobe Klausen e Illia, al que muchos han apodado El impositor de manos. Ella es conocido por compartir su información sobre herbología y anatomía con los Eruditos. Es famosa por haber descubierto muchas fórmulas curativas, y ya hay quien dice que no hay enfermedad que Níobe no sepa curar por medio de una planta. Antaño, trabajaba codo a codo con su hermana Portia, pero el caos del Maelström las separó. Ahora, Portia se halla en paradero desconocido. Mientras la busca, Níobe ha encontrado un compañero de viaje: Illia.

Se rumorea que Illia fue hallado por los sanadores a los veinte años, a los pies de una de las cavernas al sur del continente, que sirve como puerta de entrada al Inframundo. Lo cierto es que nadie ha podido saber qué hacía allí –ni siquiera él mismo-, ni dónde se encuentra su familia. Pero el hecho es que Illia no es un sanador al uso. Emplea los recetarios y los métodos aprendidos por su orden, sí, pero posee un don para curar enfermedades que algunos consideran sobrenatural, y es que existen testimonios que afirman haberle visto curar con sólo imponer sus manos. Si esto es cierto, ¿Qué clase de conexión mágica posee? ¿De dónde la ha obtenido? Y más importante aún, ¿Quién se la otorga?

Misterios, todos ellos, que Illia evita responder. Puede que sea porque él, posiblemente, tampoco sabe el origen.


 LOS SANADORES

Presentación

Ellos cuidan de los enfermos y desvalidos. Su mano auxiliadora se extiende allá donde sean necesitados, sin importar el bando, ni la raza. Venid a ellos los afligidos. Venid, los heridos, los magullados y los cansados. Venid, y ellos os otorgarán el consuelo, pues son, ¡los sanadores!


La pareja

Illia 

            Sus manos curan heridas y enfermedades. Se dice que antaño fue un gran príncipe, y que un roce de sus dedos es suficiente para que un enfermo recupere el ánimo. Algunos dicen que conserva un don divino de supasado, pero él insiste en que sólo se trata de simple habilidad.

¡Él es Illia, el impositor de manos!

 

 

Niobe Klausen

Una experta en sanaciones, anatomía y herbología. No hay mal, cualquiera que sea su naturaleza, que no pueda curarse con uno de sus cataplasmas. Si hay una enfermedad, ella encuentra la hierba que la cura.

¡Un respetuoso saludo para el doctor Niobe Klausen!