La estirpe de los Gaviria comenzó su andadura como una familia de nobles menores, cuyo prestigio se había desvanecido al ritmo de una fortuna arruinada. El patriarca, Ataulfo Gaviria, en un último esfuerzo por salvar el honor del apellido, solo pudo costear los estudios de uno de sus hijos. Como no podía ser de otro modo, eligió al primogénito, el más diligente y disciplinado: Viriato Severiano Gaviria. Mientras Viriato se formaba como un erudito frío y burocrático en la escuela de magia, su hermano menor, Don Gerr Gaviria, fue abandonado a su suerte, obligado a buscarse la vida en los márgenes de una sociedad que no perdona la pobreza en la sangre azul.
Esta bifurcación en sus caminos definió sus carácteres: mientras Viriato se convertía en un juez implacable de la Corona, Gerr desarrollaba una inteligencia rastrera y una codicia insaciable. Gerr no tenía la formación académica de su hermano, pero poseía una capacidad innata para detectar las debilidades ajenas y trepar por la jerarquía social mediante el engaño y el servilismo. Fue esta ambición desmedida la que le llevó a fijar sus ojos en la mujer que estaba destinada a ostentar la llave del poder en Instántalor: Doña Berenguela de Villamayor y Montalbán.
Doña Berenguela, conocida desde pequeña por el pueblo como «La Beltraneja», por ser hija del Comendador Don Beltrán, era hija única y heredera de varias generaciones de gobernantes de la capital. La joven Berenguela poseía una belleza aristocrática y una inteligencia retorcida que intimidaba incluso a los cortesanos más veteranos. Gerr, viendo en ella el vehículo perfecto para su ascenso, utilizó todas sus artes de seducción y manipulación para desposarla, logrando así integrarse en la cúpula del gobierno de la ciudad.
Aunque no era guapo ni adinerado, la astucia malsana del pretendiente logró captar el interés de la joven, quien vio en él a alguien con su misma ambición pero con la condición servil de alguien que se lo debería todo desde el primer momento. La complicidad perversa de este matrimonio nació entre insinuaciones, fascinación mutua y una tensión sexual llevada al límite, hasta transformarse en una próspera alianza.
El matrimonio nunca fue una unión romántica tradicional, pero cualquiera que les conociera sabía que aunque los dos esposos vivieran en un tablero de ajedrez constante, se amaban a su oscura y ladina manera. Berenguela adoraba el talento para la intriga de su marido, aunque, a la vez, pronto empezó a despreciar su carácter rastrero. Por su parte, Gerr, sintiéndose siempre inferior al pedigrí de su esposa y temiendo que sus propios tejemanejes financieros y políticos fueran descubiertos por la mirada aguda de Doña Berenguela, comenzó a orquestar un plan a sus espaldas para eliminarla de la ecuación sin mancharse las manos de sangre.
La oportunidad de Gerr llegó de la mano de su propio hermano, Viriato, quien ya ocupaba el cargo de juez real, puesto que había obtenido tras la firma del Concordato Umbrío. Aprovechando la rectitud fría y burocrática de su hermano, Gerr fabricó pruebas falsas e inculpó a Berenguela de graves transgresiones contra la Corona. Viriato, fiel a su naturaleza implacable y al poder de su martillo condenatorio, no mostró clemencia alguna por su cuñada: Doña Berenguela de Villamayor y Montalbán fue sentenciada a cadena perpetua. La Beltraneja fue encerrada en las mazmorras de Instántalor, despojada de sus títulos, pertenencias y su honor, mientras Gerr asumía el cargo de Comendador en funciones, disfrutando del estatus social que siempre había ansiado.
Lo que Gerr no previó fue la capacidad de resiliencia de su esposa. En la oscuridad de la prisión, la mujer que solo conocía los modales de la alta sociedad, sufrió una metamorfosis brutal. Allí, entre los muros húmedos, Berenguela aprendió todos los trucos y jerigonzas mañas del pueblo llano e incluso se “doctoró” en las artimañas de los bajos fondo. Se convirtió en una experta en la supervivencia urbana, forjando vínculos con aquellos a los que antaño despreciaba.
La suerte de Gerr cambió drásticamente cuando los pícaros de la capital —liderados por Tinín—, aprovechando la promesa de gracia del Príncipe Zoran por la celebración de su nombramiento como heredero, comenzaron a exigir la liberación de la Beltraneja. Entonces, de la noche a la mañana, el aparente carácter voluble del príncipe acabó haciendo que el edicto fuera revocado. Pero la mecha ya había prendido en los callejones y en un acto de rebeldía contra la línea teocrática más dura de la corona encarnada por el príncipe Zoran, asaltaron la prisión y liberaron a la cautiva a la que consagraron como la nueva Comendadora del Pueblo.
Berenguela se presentó ante ellos, pero ya no como la refinada dama de antaño; sino como una mujer capaz de alternar la elegancia de una cortesana con la agresividad de una superviviente de los arrabales. Le interpeló convenciéndoles de que a partir de ahora sería una más de los suyos y que les favorecería a ellos y a Urraca II, pretendiente al trono.
Al regresar a su mansión, la dinámica de poder cambió notablemente. Gerr, consciente de que su traición pendía sobre su cabeza como una espada de Damocles, entró en un estado de terror absoluto. Sabe que si Berenguela descubre que fue él quien la entregó a Viriato, su vida no valdría ni un calamburo. Desde aquel día, Gerr vive en un estado de exagerado servilismo, obedeciendo cada capricho de su mujer mientras sueña secretamente con volver a deshacerse de ella, aunque su cobardía le impide actuar. Ella por su parte, se siente complacida de su nueva superioridad y, tras su estancia en prisión, se siente inclinada a juegos maritales que le ponen a su marido los pelos de punta, pero a la vez despiertan preocupantemente su interés.
Actualmente, los Comendadores gobiernan Instántalor bajo un manto de engaño magistral. Berenguela, utilizando su inteligencia retorcida, ha logrado lo imposible: hacerse pasar por La Comendadora del Pueblo. Ha convencido a la Resistencia Urraquista de que ella es una víctima del sistema que ahora lucha por ellos, llegando incluso a portar con orgullo las cadenas que la ataron en prisión como un símbolo de su supuesto martirio..
Sin embargo, la realidad es mucho más oscura. Mientras mantiene su mascarada ante el pueblo que la liberó, la Beltraneja ha firmado un pacto secreto con la Corona y con los defensores del príncipe Zoran. Mientras el pueblo la vitorea como su protectora, ella utiliza una red de espías para controlar cada paso que da la Resistencia, entregando información vital a la Reina Petequia para pacificar la ciudad y erradicar cualquier conato de rebelión del pueblo llano a quien, en realidad, desprecia profundamente. Don Gerr Gaviria, por su parte, actúa como la mano ejecutora de los planes de su esposa, moviéndose entre la codicia, el pánico y una cierta inclinación libidinosa hacia aquello en lo que la mujer con la que vive se ha convertido.
Ambos son ahora defensores secretos pero acérrimos de la línea dura del príncipe Zoran, utilizando su posición para mantener el orden en la capital y participarán en el torneo para lograr satisfacer aún más su desmedida ambición. Si se puede llegar más alto, ¿por qué no iban ellos dos a lograrlo?
LOS COMENDADORES
Esta pareja gobierna la capital con la misma tendencia enfermizamente retorcida que sustenta su propio matrimonio. De cara a la corona son firmes defensores del orden, pero ante el pueblo, se esfuerzan en mostrar una cara más amable. ¡Aplaudid con cierto recelo, pues aquí llega el buen hacer de los Comendadores!
La pareja
Don Gerr
Hijo menor de un noble medio arruinado, tuvo que usar su retorcido ingenio para ganarse la vida, hoy es un hombre hecho a sí mismo capaz de todo para mantener el poder. ¡Cumplid con celo las ordenanzas pues por ahí viene Don Gerr Gaviria, el Comendador de Instálalor!
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La Beltraneja
Ella es una noble que fue injustamente cargada de cadenas por un delito que no había cometido. Según dice, en la cárcel comprendió al fin el verdadero sufrimiento de los desamparados. ¡Romped vuestros grilletes, pues aquí llega Doña Berenguela de Villamayor y Montalbán, apodada la Beltraneja, la Comendadora del Pueblo!


