La historia del Nuevo Aquelarre es una crónica de destinos cruzados, culpas enterradas y una misión mística que busca sumergir a Calamburia en una noche eterna. Esta alianza inesperada, forjada en los pasillos de Cuna de Oscuridad, une a dos brujas de orígenes muy distintos bajo el mandato secreto de la directora Aurobinda.
El origen de esta unión se remonta en el tiempo, mucho antes de su conformación efectiva; concretamente, al día del nacimiento de tres niñas cuyos hilos de la vida serían entrelazados por los augurios. Las tres vinieron al mundo durante un eclipse de sol sin precedentes. Aquel día, desde la cima de una torre oscura, la Señora de los Cuervos supo captar la señal. La hija recién nacida que portaba en sus brazos y sus dos futuras compañeras, retomarían el proyecto mágico que ella misma no pudo completar debido a la muerte de su hermana y la traición de su hermano. Las tres nuevas brujas estaban predestinadas a fundar un Nuevo Aquelarre, uno más poderoso que el anterior.
La segunda de las tres brujas vino a nacer en uno de los rincones más grises de la Aldea Libre, concretamente, en una tienda de empeños. Allí creció Lily, hija de Ada Bakari, la viuda que regentaba la tienda donde se comerciaba con objetos olvidados y esperanzas rotas. La pequeña heredó de su madre una frivolidad cortante y un descaro forjado entre prostitutas y mercaderes de lo ajeno, pero Lily poseía un don que su progenitora apenas se atrevía a mencionar entre susurros: la capacidad de manipular las almas. Se trataba de un poder extraño pero que había surgido previamente en algunos miembros de la familia Bakari. Ese había sido el caso de su bisabuelo Yan Bakari o de su propio hermano, el infame prófugo Van Bakari, del que se decía que se había valido de él para hacer pacto con el mismísimo inframundo. La familia había tendido a interpretar ese don como una maldición, por lo que cada vez que Lily trataba de utilizarlo, era severamente castigada.
Despreciando la mediocridad de su hogar, así como el carácter ácido y represivo de su madre, Lily escapó de la Aldea Libre siendo solo una adolescente. Deambuló durante meses, y terminó por asentarse en el lugar más lejano y tranquilo que encontró: un mausoleo abandonado en el Túmulo Desordenado. Allí fue descubierta por el joven Akumal Roslin, el hijo del enterrador, unos años mayor que ella. Al principio le pareció un joven pasmado y aburrido, pero pronto cambió su impresión. En lugar de entregarla a su padre Jack, Akumal, fascinado por la descarada rebeldía de la joven, decidió protegerla e incluso procurarle el poco sustento que conseguía sustraer de la despensa de su padre. Durante meses, el mausoleo se convirtió en su santuario secreto, un rincón de vida entre tanta muerte donde floreció un amor adolescente cargado de promesas. Juntos, pasaban las horas planeando escapar de sus realidades, soñando con dar la vuelta al continente y dejar atrás todas sus miserias.
Una tarde fatídica, Lily decidió mostrarle a Akumal el verdadero alcance de su herencia mística, aquel poder de «cambiar las almas de sitio» que su madre mencionaba como una maldición que arrastraba la familia. Con la intención de impresionar al joven, Lily intentó introducir el alma de una rata en la pala de trabajo de Akumal. Sin embargo, la magia reaccionó de forma imprevista con el entorno cargado de energías latentes. La vibración arcana provocó que la lápida del mausoleo se desmoronara, revelando unos restos óseos que refulgieron con una luz malévola: eran los vestigios de un antiguo y poderoso nigromante. Un rayo morado brotó entonces de los huesos e impactó en el pecho de Akumal, quien se desplomó instantáneamente. Lily, aterrorizada y convencida de que su experimento había matado, huyó despavorida del túmulo. Lo que ella nunca supo es que Akumal despertó horas después, poseído por el espíritu del mago y marcado con una marca arcana vivífica que le otorgó el poder de resucitar a los muertos. Tampoco supo hasta años más tarde que el espíritu del poderoso nigromante que había extraído de los huesos para colocarlo por accidente dentro del cuerpo de Akumal, era en realidad un antiguo amante de edades pretéritas de la propia Aurobinda.
La segunda de las tres brujas nació en el seno del clan del cuervo y recibió el nombre de Zítara. Hija del patriarca zíngaro Arnaldo y su prima Eurídyce, nació en el corazón del Bosque de la Desconexión, un lugar donde los árboles conservan la esencia de antiguos elfos nutriendo la magia oscura de los hechiceros de su clan. Zítara heredó uno de los dones más preciados de las mujeres de su tribu: el control sobre los cuerpos ajenos mediante el uso de música hipnótica.
Desde pequeña, utilizó su talento para sembrar el caos en las celebraciones de su tribu, manipulando a los invitados como si fueran títeres de su capricho. A pesar de ser el ojito derecho del patriarca, ante su naturaleza indomable y por insistencia de su madre, fue finalmente enviada a la escuela de Cuna de Oscuridad para ser educada bajo la tutela de su tía, Sámara, profesora de Magia de Dominio. En las aulas sombrías, Zítara se transformó. Guiada por el consejo de su tía, aplicó su inteligencia y curiosidad al conocimiento y el dominio de la magia hasta convertirse en la alumna más brillante de su promoción.
El destino de Lily y Zítara colisionó en los pasillos de la escuela, aunque en un principio su relación estuvo marcada por una cierta tensión. Zítara representaba la excelencia y el orden, mientras que Lily era la paria rebelde que boicoteaba las lecciones de monstruología de la profesora Zoedra intercambiando las almas de las bestias y alteraba los frascos en las clases de venenos de Zübyth para desesperación de todo el claustro.
Sin embargo, el destino forzó su unión cuando ambas fueron castigadas por una travesura de Lily y enviadas al despacho de dirección. Ante la injusticia, por primera vez, la alumna ejemplar decidió unirse a la rebelde saltándose una orden directa. Su acto de rebeldía las llevó a descubrir una habitación secreta oculta en las profundidades de la escuela: una siniestra guardería preparada para un bebé que nunca llegó a ocuparla. Fue en ese lugar, rodeadas de una cuna vacías y presagios oscuros, donde la directora Aurobinda las interceptó en plena fechoría. Pero en lugar de la expulsión definitiva, la bruja no pareció estar sorprendida de haberlas encontrado allí. En vez de eso, Aurobinda les encomendó una misión de vital importancia. Les contó que ambas habían sido elegidas por los augurios para fundar un Nuevo Aquelarre, pero que para que el círculo místico fuera perfecto y su poder absoluto, las brujas debían ser tres. Lily y Zítara representaban las primeras dos puntas del triángulo, pero debían encontrar a la tercera: la hija perdida de Aurobinda, una entidad nacida de la «pura oscuridad» cuyo nombre, en honor a su difunta hermana, era Defendra.
Para asistirlas en esta búsqueda, la directora les entregó un conjunto de herramientas cargadas de simbolismo y poder tenebroso que las guiaría en su camino. Se trataba de un mazo de cartas de origen Zíngaro, los Arcanos Oscuros, que solo revelarían sus secretos si ambas actuaban en perfecta comunión: Lily debía infundir la carta con el alma de un ser vivo capturado y Zítara debía extraer el presagio que las acercará un paso más a su objetivo. Además, la bruja les advirtió de que si no conseguían cumplir su misión antes del próximo eclipse, su destino se rompería y el círculo mágico no se cerraría. Antes de partir, Aurobinda conjuró dos cuervos que las acompañarían y les permitirían mantenerse en contacto con la bruja.
El tiempo pasa sin obtener frutos, pues parece que a la hija secuestrada de Aurobinda se la hubiera tragado la tierra. La sacerdotisa de los elementos ha predicho un nuevo eclipse y, ante la desesperación, el Nuevo Aquelarre ha puesto en marcha las cartas: un arcano con forma de C les brinda la oportunidad de cumplir su misión antes de que sea demasiado tarde: participar en el torneo y conseguir la esencia de la divinidad.
EL NUEVO AQUELARRE
Ellas son dos jóvenes brujas de gran talento que han escapado de su escuela de magia. Tienen la importante misión de encontrar a la tercera integrante de su círculo mágico con la sola guía de los Arcanos Oscuros. ¡Ocultaos gentes de bien, pues ya se oyen los cánticos de El Nuevo Aquelarre!
La pareja
Lily
Ella es una joven bruja budú de carácter frívolo y descarado. Posee el don de manipular las almas, un talento que no siempre logra utilizar sin causar daño a terceros. ¡Agarraos el alma con fuerza pues por ahí viene Lily Bakari, la ladrona de esencias!
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Zítara
Ella es una joven bruja de linaje zíngaro, brillante alumna en la escuela de artes oscuras. Posee el don de someter los cuerpos ajenos mediante melodías hipnóticas, convirtiendo a sus víctimas en simples títeres a su capricho. ¡No os resistais y fluid al ritmo de Zítara, la campana del ocaso!


