Los Impromagos

La marca arcana es una señal inconfundible de presencia mágica en cualquier humano o humanoide de Calamburia. Representa que ese ser ha sido tocado por la habilidad para la hechicería, que es capaz de aprender y lanzar conjuros.

El primero en desarrollar la marca fue el mismo Theodus. Su marca inconfundible distinguió a la casa de los Primus. A partir de entonces, la ley Calamburiana -sin importar quién esté en el trono- dicta que cualquier nacido con la marca arcana debe ser enviado a la torre arcana de Skuchain para que pueda estudiar la magia. Así es como uno se convierte en impromago.

Los impromagos de la torre de Skuchaín siempre han estado introducidos en interesantes historias y apasionantes aventuras. El caso de Trai y Grahim, dos de los más notables estudiantes, no es diferente. Ambos no han salido mucho de la escuela; de hecho, no les quedan muchos años para licenciarse. Sin embargo, los orígenes de cada uno de ellos son de lo más colorido.

Trai fue concebida cuando el barco del marinero James “Buen Chico” Fox encalló cerca de la isla Kalzaria. Toda la tripulación fue engullida por las olas, pero James tuvo la suerte de ser rescatado por una tritona llamada Aquilea. Ésta había llegado hasta el lugar del naufragio intrigada por el estruendo, y se topó con James cuando éste se hallaba a punto de perder la vida. Se sintió conmovida por él y se dedicó a cuidarle durante los días siguientes. En ese tiempo surgió entre ambos un amor apasionado, fruto del que nació la joven Trai. Sin embargo, Aquilea sabía que no podía quedarse con su hija mestiza, pues Itaqua, su señor, no permitiría la mezcla entre tritones y humanos, de modo que se lo cedió a James quien, a su vez, comprobó que su hija recién nacida tenía la marca arcana en la frente.

De este modo Trai fue entregada a Skuchaín, a condición de ser visitada de cuando en cuando por sus padres. Así ha sido hasta entonces. La joven Trai ha heredado una apariencia en su mayor parte humana, aunque posee algunas cualidades de los tritones, entre las que destacan la respiración acuática.

En cuanto a Grahim, su pasado es aún más raro y extraño. La verdad es que fue encontrado por los molineros, abandonado en la espesura del bosque Perdido de la Desconexión. Éstos le adoptaron, aún sabiendo que poseía la marca arcana, para que facilitara las tareas del hogar con su magia. Así lo hizo, hasta que fue descubierto por la reina Sancha y enviado a Skuchaín. Su ascendencia es desconocida, pero lo que sí se intuye es que posee una más que razonable afinidad con los árboles y la naturaleza -no en vano fue recibido en la casta de los Natura, en Skuchaín- y algunos argumentan que entre sus antepasados pueda encontrarse algún elfo. No les falta razón, claro, pues Grahim aprende muy rápido todos los hechizos que tienen que ver con la magia élfica,  que en su día estos transmitieron al archimago Theodus.

 

Sea como fuere, estos dos impromagos se han unido no sólo para aprobar exámenes, sino para defender la torre arcana de Skuchaín de todos los peligros que la acechan, y aún más, para salvar Calamburia.


LOS IMPROMAGOS

Presentación

Dos jóvenes estudiantes de magia que se han preparado a conciencia para demostrar sus habilidades. Están en los últimos años de estudios, y aunque son jóvenes, que no os engañe su apariencia. Cada uno de ellos guarda una docena de hechizos con los que derrotar a sus enemigos. ¡Ellos son, los Impromagos!


La pareja

Trai

Es peleona, defensora de las causas justas y reivindicativa. La torre arcana ya se ha visto obligada a cambiar varias leyes injustas gracias a sus quejas y su revisión del reglamento. Dicen que es hija los tritones, lo cual no es raro, pues tiene ciertos rasgos sospechosos que la distancian de cualquier ascendencia… humana. ¡Un saludo para Trai!

 

Grahim

Unos dicen que se enfada fácilmente, pero la realidad es que sólo entra en cólera si se encuentra con alguna injusticia. Siempre tendrás una mano amiga en él, pero cuidado, no te transformes en su enemigo, porque competirá hasta el final y jamás aceptará una derrota. ¡Él es Grahim!