Los Hombres del Rey

 

Tras la Batalla por el Trono de Ámbar, la corona que había pertenecido a Rodrigo V, el Perturbado, pasó a manos de su hijo Comosu, quien llevaba en el destierro desde su nacimiento por orden de la reina Urraca.

Apenas hubo ascendido al trono, Comosu mandó detener y ejecutar a la guardia personal del Rey, compuesta por los mejores espadachines de todo Calamburia. La mayoría de ellos fueron apresados y colgados… salvo unos pocos.

De entre los que aún permanecen con vida, destacan Pierre Leblanc y Balian Renoir, dos de los mejores espadachines que haya tenido Calambura, y todavía fieles al Rey Perturbado.

Pierre Leblanc fue criado como soldado desde pequeño. Sus padres, soldados destacados de Instántalor, quisieron que su hijo siguiera la tradición militar. La madre de Pierre era una influyente generala de la Corona. Fue ella la que, una vez Rodrigo V ascendió al trono, enseñó a su hijo la auténtica historia sobre Rodrigo V, y sobre la oscura confabulación que se urdía en los corredores de palacio.

Así, Leblanc nació sabiendo que Urraca era una usurpadora, que el torno no le pertenecía. Su fidelidad hacia el Rey, en cambio, era absoluta. Durante muchos años, mientras duró su adiestramiento, fue transmitiendo esta ideología a los hombres que componían la guardia personal de Rodrigo: Él estaba siendo manipulado por la Reina y, algún día, la guardia personal se encargaría de sacarle de su hechizo y devolverle el puesto que ostentaba Urraca.

Con los años, Pierre consiguió ascender a capitán, el más elevado rango entre la guardia. Apenas hubo recibido los galones, comprendió que había llegado el momento de poner en práctica su plan… pero entonces estalló la Guerra por el Trono de Ámbar, y se vio obligado a defender a su Rey, hasta que perdió la corona.

Tras ser puesto en busca y captura, Leblanc no tuvo más remedio que huir. Para ello contó con la ayuda de Balian Renoir, la espada más diestra de la guardia, y quizás de todo Calamburia. Balian, que siempre había mantenido buena amistad con los corsarios (pues se dice que sus padres fueron piratas), utilizó uno de sus barcos para escapar y esconderse en Kalzaria durante una temporada.

Tras el Maëlstrom y el despertar del dragón, los dos espadachines han decidido que ha llegado la hora de hacerle recuperar a Rodrigo su puesto. Esta idea ha sido motivada por un hecho inesperado: el hallazgo de la C del Titán. Ambos han sido elegidos para competir en el torneo. Si lo consiguen, Rodrigo V volverá a ascender al trono, y esta vez tendrá plena conciencia de lo que hace.


LOS HOMBRES DEL REY

Presentación

Eran los guardaespaldas de su majestad. Ahora, desposeídos y perseguidos por la ley, buscan el modo de recuperar el torno. Son apuestos espadachines, galanes sin parangón. ¡Son los hombres del Rey!


La pareja

Pierre Leblanc

Antaño era capitán de los espadachines. Pero ahora que el rey ha caído, se ha puesto precio a su cabeza. Sin embargo, él ha jurado recuperar su estatus, sus galones y su honra. ¡Un saludo para el capitán Pierre Leblanc!

 

 

 

Balian Renoir

Dicen que su abuelo fue un conocido pirata, pero él ha decidido luchar del lado de la ley. Es un golfo y un sinvergüenza, el espadachín más diestro su majestad… y un eterno conquistador de damas.

¡Saludad a Balian Renoir!

 

 

Los Seres del Aire

Cuando Sicoco, destrozado por haber perdido el torneo –algo que jamás había ocurrido entre los aiseos-, viajó a los espacios siderales y despertó al Leviatán, toda su raza se sintió avergonzada. Entre los suyos jamás se había visto nada igual. Los seres del aire, como les llamaban los mortales, eran seres elevados, honorables e incorruptibles. ¿Cómo habían podido caer en tal ignominia?

Mientras el Leviatán amenazaba con hundir todo Calamburia, los aiseos decidieron no volver a relacionarse con los humanos. Era tal la vergüenza que sentían, que no pudieron volver a poner sus ojos en tierra.

Por fortuna, el Leviatán fue detenido, y el paso de los años devolvió Caelum a un estado de tranquilidad. El nombre de Siroco fie olvidado. En cuanto a su pareja: Brisa, se la dio por muerta, pues desde su descenso a tierra y la posterior separación de Siroco no se había vuelto a saber de ella.

Los aiseos volvían a estar en paz de nuevo… más o menos.

La realidad para Galerna, hermana de Brisa, era muy diferente. Ella necesitaba descender a tierra y buscar a Brisa, pues estaba convencida de que se hallaba viva en algún lugar; tal vez escondida, tal vez en peligro. Ella era la única que aún conservaba esperanzas, pues aseguraba sentir su presencia. Ni siquiera Bóreas, padre de ambas, creía a su hija. Él, como todos los demás aiseos, también había dado por muerta a su hija, aunque esto le doliera profundamente. Y aunque Galerna le solicitó en numerosas ocasiones que la dejara bajar a Calamburia, Bóreas se negó. El veto de pisar tierras mortales era sagrado. No podía volver a repetirse una situación tan deshonrosa como la que había ocurrido con Siroco.

Sin embargo, cuando Kashiri fue sorprendida y derrotada por los Hijos del Dragón, el control que tenía sobre Ventisca se perdió en gran medida. La personalidad de Brisa emergió entonces por un instante, pero con más fuerza que en ninguna ocasión anterior. Fue entonces cuando, en Caelum, más de doscientos aiseos escucharon su llamada, entre ellos Galerna y Bóreas.

Reunidos en un consejo, los aiseos decidieron levantar el veto y permitir que Bóreas y Galerna descendieran a tierra. Su misión era la de recuperar a Brisa de entre los lazos del inframundo. Algo nada fácil de conseguir, pues la personalidad de Ventisca se arraigaba con fuerza a su espíritu.

Pero, a pesar de lo complicado que parecía, los Seres del Aire ganaron el Torneo y recuperaron a Brisa… al menos en parte. Lo cierto es que la aisea se desdobló en dos entes distintos. Por un lado Brisa, la Dama Celeste, regresó al reino de los Aiseos con su familia; por otro, Ventisca no murió del todo, sino que su ser quedó en el Inframundo como una personalidad independiente, aún como una Guardiana del inframundo.

Ahora los Aiseos se preocupan de preservar el bienestar en Calamburia y, tal vez, conseguir que la malvada gemela de Brisa desaparezca de una vez por todas.


LOS SERES DEL AIRE

Presentación

Llegan desde el lejano reino de Caelum. Son una raza grácil, elegante e inmortal, superior a los hombres en todos sentidos. Han descendido a la tierra para aliviar sus penas y, tal vez, lograr que el reino de Caelum también recupere la paz. ¡Ellos son, los Séres del Aire!


El trio

Bóreas

Es el dueño del viento gélido. Él trae las lluvias, la nieve y el invierno. En Caelum es respetado como uno de los más elevados seres. En la tierra, hay quien le cree un ser divino. ¡Él es Bóreas, señor de los vientos de norte!

 

 

 

Galerna

Su hermana, Brisa, desapareció hace muchos años. Ahora que la ha encontrado, persigue vengarse de quien la encerró. Ella es Galerna, la Dueña de las Borrascas.

 

 

 

 

Brisa, la Dama celeste

Habitó los cielos en el pasado, pero fue traicionada por el hombre al que amaba, engañada por la Emperatriz Tenebrosa y encerrada en el Inframundo. Ahora, ha sido rescatada por los suyos y devuelta al reino de Cae

lum. Sin embargo, su personalidad malvada todavía existe y aterra Calamburia. ¡Ella es Brisa, La dama celeste

Los Mineros

 

Cuando se construyó la primera Puerta del Este, el Archimago de Skuchain advirtió que, si se quería detener de verdad a los Nómadas que intentaran atacar el reino, era necesario que los muros tuvieran un componente mágico. Para ello hacía falta una piedra fuera de lo corriente; una piedra que fuera capaz de retener un hechizo de protección, o cualquier otro que se le deseara echar.

Por fortuna, se sabía que la población de mineros había hallado algo similar durante sus excavaciones. Estos mineros incansables habían excavado más profundo de lo que ningún ser vivo –ni muerto- hubiera llegado jamás. El hecho era que, según sus mediciones, habían incluso rebasado los límites del Inframundo… y habían continuado descendiendo.

En aquellas cavernas ignotas, donde no había rastro alguno de presencia, los mineros hallaron algo: un tipo de piedra mágica, en la que palpitaba una increíble esencia mística. Aquélla piedra fue extraída y llevada a la superficie para fabricar la Puerta del Este. Al lanzar sus hechizos, el Archimago comprobó que no sólo los retenía, sino que los potenciaba. El pórtico sería muy capaz de detener las agresiones externas.

Intrigado, preguntó a los mineros de dónde habían sacado la piedra, pero éstos le dijeron que no importaba, porque no había más.

Era mentira, por supuesto. Aquellas profundas galerías encerraban más de aquel mineral. Sin embargo, los mineros decidieron sellar los tramos. Tenían miedo.

La realidad era que, según sus estudios, habían descendido demasiado, y tal vez existía la posibilidad de que hubieran dado con algo que no convenía molestar: al mismísimo Titán.

Sí, era posible que, cavando, hubieran extraído trozos del mismísimo Titán de Calamburia. Por eso sellaron los túneles y decidieron no volver a adentrarse en ellos.

Pero muchos años después, Kashiri logró destruir la Puerta del Este, y la Corona ha vuelto a solicitar el mismo tipo de roca para fabricar un pórtico nuevo. Como era de esperar, han acudido a los mineros.

Al principio éstos se han negado, pero finalmente les ha podido la curiosidad. Al fin y al cabo, su naturaleza es la de cavar, cavar sin detenerse. ¿Cómo no iban a hacerlo esta vez? Así pues, los túneles han sido reabiertos. Sin embargo, esta vez los mineros han sido más prudentes, y han solicitado la ayuda de Inventores y Eruditos para que analicen las rocas y comprueben si de verdad forman parte del cuerpo del Titán.

No obstante, los primeros análisis son inconcluyentes. Tal vez los mineros deberían parar, abandonar sus picos por un tiempo y esperar a que los Eruditos e Inventores lleguen a una conclusión… pero eso sería contranatura. ¿Cómo iban a dejar de cavar más y más profundo?


LOS MINEROS

Presentación

Ellos llegan directamente desde las profundidades. Les encanta, picar, excavar y trocear la tierra para construir túneles y galerías. Puede que no parezcan muy agresivos, pero no les enfadéis, o el suelo podría desmoronarse bajo vuestros pies. ¡Ellos son, los mineros!


La pareja

Stinker

Un auténtico sabelotodo sobre geología. Está al tanto de cualquier detalle sobre cualquier piedra que encuentre. Por todo ello, ha sido nombrado maestre de los mineros. Es una pena que sus alumnos no hagan mucho caso de sus enseñanzas.

¡Saludad al maestre Stinker Comecobalto!

 

 

Falgrim

Es un excavador sin parangón, pero odia recibir clases. A él lo que le gustaría es hacer más y más túneles sin necesidad de estudiar tanto… y si puede ser acompañado de una buena cerveza, mejor.

¡En fuerte aplauso para Falgrim Rascacobre!

 

Los Enterradores

 

Para que una ubicación se encuentre marcada en el mapa de Calamburia, ésta ha de ser muy relevante. Así ocurre con el Túmulo Desordenado, el camposanto más grande del reino, allí donde son enterrados los más destacados personajes; aquellos que puedan permitírselo, sin duda, porque no todo el mundo tiene el suficiente estatus para solicitar una plaza, ni el dinero para costearse un hueco.

Los Roslin son quienes regentan este túmulo. La familia lo ha hecho durante generaciones, pasándose el trabajo de padres a hijos, y estableciendo matrimonios de conveniencia con personajes destacados y adinerados de Instántalor.

Los últimos en la línea sucesoria son Jack y Penélope Roslin. El matrimonio ha regentado el túmulo mediante una política de subida de costes. Su objetivo es, sin duda, el de transformarse en una de las familias más ricas. Bajo su mandato, los precios por enterramiento y exequias se han duplicado.

Los enterradores, además, han hecho negocio con mercenarios y taberneros. A los primeros les han solicitado todas aquellas víctimas que puedan costearse un entierro en Túmulo Desordenado; a los segundos les han pedido que, si algún personaje adinerado o famoso perece de una borrachera galopante en la taberna Dos Jarras, lo conduzcan de inmediato a su cementerio.

Sin embargo, un hecho reciente les ha hecho reconsiderar la buena marcha de su negocio: el Maelstron.

Cuando estalló el gigantesco vórtice de caos, los vivos y los muertos se entremezclaron. ¿De qué servía enterrar cadáveres si éstos volvían a resucitar? El negocio se vio gravemente resentido; es más, el pobre Jack, que se tenía por un hombre muy sano, estuvo una temporada sufriendo en el Inframundo.

Allí, sin embargo, descubrió que Kashiri poseía un objeto llamado la Piedra de la Resurrección, que tenía el poder de devolver la vida a los muertos. El enterrador comprendió que necesitaba destruir esta piedra o, de lo contrario, los muertos podrían volver a la vida.

Aunque el Maelström fue detenido y Kashiri no ha vuelto a utilizar su piedra –que se sepa-, Jack y Penélope siguen obsesionados con encontrar y destruir este poderoso artefacto. Es, quizás, el objeto con más posibilidades de eliminar un negocio como el suyo. Entretanto, continúan dando sepultura a los miembros más ricos del reino, y engrosando, de este modo, sus ya de por sí generosas arcas.


LOS ENTERRADORES

Presentación

Se dedican a dar sepultura a los mejores cadáveres del reino… no sin antes procurarse una buena suma de dinero por ello. Son propietarios del mejor cementerio de todo Calamburia. Si hoy fallece alguien de entre los presentes, es mejor ponerse en sus manos. Ellos sabrán tratarle… como se merece ¡Un saludo para los enterradores!


La pareja

Jack

Él se encarga de cavar las fosas, preparar las exequias y limpiar los cadáveres –en todos los sentidos-. Es el capataz de los enterradores y se rumorea que ama más su pala que a su propia mujer.

¡Un saludo para Jack Roslin!

 

Penélope

Lleva las cuentas, y se encarga de las relaciones públicas. Si estás a punto de fallecer, y tienes una buena posición social, ella aparecerá en tu casa y, créeme, después de escucharla, querrás morirte en sus brazos.

¡Un aplauso para doña Penélope Roslin!