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SLAVAR EL MULTIVERSO II – EL UMBRAL
El anciano Katurian observaba con ansiedad el omnivisor. Había lanzado la señal y ahora tocaba esperar pero, a pesar de su avanzada edad y su particular dominio del tiempo, esa siempre había sido la parte que peor llevaba. Abrió su zurrón y sacó una esfera que relucía con un aura irisada: un pequeño Núcleo-KAT compuesto de prolita pura esferificada y condensada. Siempre le producía fascinación contemplar la prolita. Ese estraño mineral, capaz de ser infundido por el poder arcano, había sido precisamente la clave de la revolución tecnológica en todos los multiversos. La manipulación de la prolita había permitido el almacenaje de un poder capaz de dar vida a los más variopintos artilugios; había dado lugar a la era de lo que el pueblo llano conocía comunmente como la tecnomagia. Sin embargo, para Katurian no había nada divino, extraño ni sobrenatural en la prolita: si bien la mayor parte de materias del universo se dejaban atravesar o afectar por el poder mágico, la prolita era capaz de retenerla y almacenarla para poder ser utilizada en el futuro. Esa capacidad le permitía ser utilizada como una batería de poder y había permitido, entre otras aplicaciones, la construcción de las máquinas del tiempo de bolsillo. Todos los Katurians de la INTERKAT llevaban una. Volvió a observar el fascinante y turbador brillo de la prolita. Si se pensaba bien, su principal virtud no era muy distinta a las propiedades de otros materiales que eran capaces de conducir, e incluso almacenar otras formas de energía. Sin embargo, su descubrimiento y aplicación había alterado casi todos los multiversos conocidos y marcaba en ellos un antes y un después. Suspiró. ¿Acaso el universo no era otra cosa que energía en movimiento? ¿Y acaso la prolita no era una mera forma de domesticar ese movimiento? El anciano miró la esfera entornando los ojos, pensativo. «¿Como algo tan bello y volátil — pensó para sí el anciano inventor— puede ser a la vez tan poderoso y codiciado?».
Y tan ensimismado se hallaba en sus reflexiones que no pudo evitar que le diera un vuelco el corazón cuando sus tres “yos” multiversales aparecieron tras él casi a la vez y por sorpresa.
—¡Me habéis dado un susto de muerte! —exclamó agarrándose el corazón—. Por un momento pensé que erais los Guardianes…
Ukarin, Kurian y Naruik le miraron visiblemente molestos con su yo del futuro.
—Déjate de monsergas, anciano y ve al grano —espetó Ukarin K-Bum con su cara llena de hollín mientras acariciaba la bomba que llevaba al cinto—. Tengo muchos enanos que matar.
—¡Yo estaba a unos segundos de hacer historia! —se lamentó Naruik con los ojos vidriosos mientras se atusaba su pelo rizado—. Más vale que sea importante.
—Un servidor estaba a punto de arreglar algo muy importante —expuso Kurian cruzándose de brazos en gesto expectante—. Mi civilización podría entrar en un caos sin precedente si no logro…
—¿Creéis que os hubiera reunido aquí si no fuera una cuestión trascendental? —les interrumpió el anciano Katurian con una mirada cargada de reproche—. Tengo ciento dos años y estoy felizmente retirado. Me estoy arriesgando mucho con esto. La prohibición sigue vigente, y si los Guardianes del Tiempo nos encuentran juntos de nuevo no serán tan amables como la última vez.
Los tres jóvenes inventores bajaron la cabeza contritos, aún recordaban todo lo que desató la “última vez” y cómo hubo que disolver la INTERKAT para siempre. Llevaban años sin verse, así que ninguno había dudado en acudir raudo a la llamada del anciano Katurian, fundador de la organización.
—Se trata de la Calamburia 02. Algo extraño ha sucedido, algo sin precedentes —expuso el viejo—. El Katurian de esa variante multiversal ha desaparecido.
—¿Desaparecido sin más? —preguntó Naruik.
—¡Paparruchas, no se puede haber volatilizado! —objetó Ukarin.
—Pues así ha sido y, eso no es lo más relevante: ¡ha desaparecido antes de inventar el Arcángel 8000!
—Pero eso es imposible, sin el Arcángel los demonios habrían conquistado toda Calamburia —sentenció Kurian.
—Precisamente —asintió el anciano Katurian Flemer levantando el dedo huesudo para dar énfasis a sus palabras—. Y ahora, con Katurian desaparecido, solo el cuestión de tiempo que los demonios asolen esa Calamburia. Y lo que es peor, me temo que cuando lo hayan hecho, den con el prototipo del Núcleo-KAT que hay en el Faro Partido. Si eso pasa, podrían incluso utilizarlo para acceder al Umbral y, desde aquí, expandirse por todas las versiones del multiverso.
Naruik, Ukarin y Kurian tragaron saliva.
—Vuestra misión va más allá de los simples trabajos que realizáis en cada uno de vuestros mundos. Os estoy hablando de algo más importante: ¡salvar el multiverso! —sentenció el anciano Katurian con cierto aire épico.
En es instante, una señal luminosa apareció en la pantalla del omnivisor. Era una letra C con tonos anaranjados que parpadeaba.
—Juraría que he visto antes esa señal… —susurró el centenario inventor mesándose la barba pensativo mientras recuerdos de su juventud acudían de nuevo a su anciana mente.

