¡Las justas de Calamburia han comenzado! Y yo, el Cronista, me dispongo a contar en detalle todo lo acontencido. Que las musas bendigan mi pluma y traigan a la memoria los instantes más dignos de ser relatados.

Los Reyes, las Zíngaras, los Taberneros y los Desterrados dividieron sus fuerzas en dos equipos para disputar los ansiados títulos. El enfrentamiento resultó feroz, cada uno de ellos demostró su poder; el público, enfervorecido, no dejó de animar a su participante favorito; y Drawets, el pícaro, presidió la ceremonia bajo la amenaza del Titán. Su lengua mordaz acompañó a unos competidores que no se concedieron ninguna clemencia.

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La primera de las pruebas reclamó a todos los participantes. Compitieron por el título a la Habilidad Camaleónica, pues el reto exigía que, durante la historia, unos y otros intercambiaran posiciones y personajes. El relato, titulado “Fuga de botella”, versó sobre un reino lejano llamado “España”. Allí, jefes de gobierno y padres armados con escopetas dirimían un asunto familiar al socaire de los muros de La Moncloa, un palacio en el que, finalmente, no se llegó a efectuar ningún disparo.

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Kálaba Zíngara, gracias a sus pócimas de trastorno de personalidad, -y a los merecidos aplausos del público, claro- logró el premio.


Captura de pantalla 2014-07-07 a la(s) 13.22.22Tras esto, Desterrados y Taberneros se enfrentaron en la prueba llamada “Polimorfosis”. Yangin Var, previa ingesta de cerveza, decidió saltar al ring. Del otro lado, Comosu recibió el permiso de su madre para contender. El título no era fácil: “Ahora estoy happy”. Comosu debía narrar una historia; mientras que Yangin se adaptaba a todos los personajes que aparecieran en la misma.

El relato dejó al público sobrecogido, pues hablaba de un viaje sobrenatural ocasionado por drogas. Yangin y Comosu hablaron de un lugar de pesadilla, en el que los zombies campaban a sus anchas. La historia terminaba en un restaurante Italiano, pero no para bien, pues los platos que se ofrecían tenían aspectos repulsivos. Por suerte, la droga perdía sus efectos y el relato terminaba con final feliz.

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El Rey y la Zíngara se enfrentaron en “Plusque Minus”: una historia narrada, en la que, por antojo del Titán, los elementos de la misma podían alterarse, aumentarse o disminuir en intensidad. Así, ambos contendientes hablaron sobre operaciones de estética, bailar y acerca del “Día del Orgullo”, una festividad de tierras extranjeras.

La “Cuadrilogía”fue el último juego antes de otorgar el siguiente título. Los participantes debían componer las cuatro esquinas de un cuadrado, y contar diferentes historias con un mismo título -“El rey y su Corte”-, aunque ambientadas en estilos diferentes. La Reina y Petequia, no abandonando sus rencillas del todo, contaron una historia de violencia, hombres ciegos, armas de fuego y maestros en cortar sustancias de dudosa legalidad en “Estilo Tarantino”.

Por otro lado, Urraca y la Zíngara Kálaba  hablaron sobre el corte y trasplante del miembro viril. El resultado: una especie de ser andrógino, en una historia al estilo “Telenovela”.

Kálaba y la Ebedi Turuncu, la tabernera, novelaron una historia de amor entre dos mujeres, en la que el público disfrutó de besos y algún que otro tenso palpamiento de pechos. La historia, al estilo “Lésbico” (el cual, según la tabernera, no era un estilo propiamente dicho), habló sobre el mismísimo asesinato del Rey. Por fortuna, ninguna se refería al gran Rey de Calamburia, sino a otro monarca, ya sin corona, de tierras muy alejadas a las nuestras.

Por último, Ebedi y Petequia nos deleitaron con una floreada historia de dos amantes que se fugan tras el rechazo paterno a la relación. La historia, tras algunos giros sorprendentes, finalizó con la sospechosa muerte del padre; lo que permitió continuar el amor entre los jóvenes, ahora ya sin traba ninguna. Todo el argumento estaba narrado con pasión, con miradas encendidas y con invocaciones a la luna. No podía ser de otro modo, pues el estilo era “Lorca”.Captura de pantalla 2014-07-07 a la(s) 13.26.56

La Cuadrilogía puso fin al segundo bloque. El título disputado: El Dueño de la Lengua Afilada; y su ganadora, la mismísima reina Urraca. La ovación del público no dejó lugar a dudas. Nada tuvo que ver, dicho sea de paso, que nuestra amadisima Urraca repartiera monedas de oro entre el público durante su presentación.


En el tercer y último bloque, Kálaba y Petequia se enfrentaron a los caprichos del Titán y de su consorte, Drawets, en una prueba que jugaba con el mismísimo tiempo “EL antojo de Cronos”. La historia avanzaba o retrocedía; de tal forma que se repetían movimientos, palabras y gritos. El título, por si fuera poco, resultó complicado de representar, pues hablaba sobre los beneficios de tener un agujero en el bolsillo de los pantalones, y de lo fácil que resulta, gracias a ello, aliviarse un picor en la entrepierna. Las contendientes narraron una historia en la que se quemaban pantalones de la primera comunión. Una verdadera tragedia.

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“Marcos en Rumanía” era el título de la prueba llamada “Musicum Influenza”. Ebedi y Urraca debían representar una historia muda, que luego llevaría el acompañamiento de dos melodías diferentes (proporcionadas por el Archimago desde la torre de Skuchain). Hablaron -o, mejor dicho, representaron- un viaje en automóvil. Durante las versiones musicales, el público, crecido por la melodía, acompañó con las palmas y vítores. Toda la arboleda de Chatch -Unsum pareció disfrutar de la fiesta.

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El último juego, “Tempus Reductus”, convocó a Yangin, Comosu, Lanona y al Rey. De nuevo, el Titán demostró su inconmensurable poder, pues los participantes debían narrar la misma historia cada vez en menos tiempo: 2 minutos, 1 minuto, 30 segundos y, aunque parezca imposible, 15 segundos. El título resultó complejo y no apto para niños: “Enséñame las Tetas”. La historia versó sobre sujetadores y niños acomplejados.

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En las sucesivas repeticiones, un servidor notó que los pechos del protagonista crecían en tamaño hasta que, al final, terminó arrastrándolos por el suelo. Repugnante y divertido a partes iguales.


Tras el último bloque se repartió “El Adalid de la Carcajada”, último título de las justas -aunque no por ello menos importante-. El ganador, por rotunda mayoría, fue Yangin Var. Algunos esperábamos que, tras esto, hubiera ronda gratis en su taberna Las Dos Jarras… todavía seguimos esperando.

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¡Y hasta aquí la Crónica de las justas, habitantes de Calamburia! El próximo viernes 11 de Julio a las 00:15, los tres títulos aguardarán a nuevos participantes. Veremos enfrentarse a los Seres del Aire, los Impromagos, los Piratas y los Porteros.

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Que la fortuna acompañe al mejor. Yo, vuestro humilde Cronista, estaré ahí para contarlo todo.


I JUSTA DEL REINO ¡Ciudadanos de Calamburia, aproximaos! Contemplad cómo los participantes al gran Torneo se preparan para competir en las Justas, la primera de las grandes pruebas que tendrán que salvar si desean hacerse con la Esencia de la Divinidad. Las Justas enfrentan a ocho participantes, divididos en dos equipos, que demostrarán su habilidad frente a retos inimaginables. En las justas no hay perdedores, nadie será descalificado aún; sin embargo, aquellos que destaquen serán elegidos para enarbolar los famosos y codiciados títulos del torneo. ¡Ah, los títulos! Sólo los mejores llegan a hacerse con ellos. En cada una de las dos justas se repartirán tres. El primero se concede a la Habilidad Camaleónica, reservado para quien mejor sepa transformarse en otros, imitar sus gestos y su voz; sus ademanes y sus costumbres. Quienes ganan este título han entrenado la metamorfosis y la mímesis durante años. No es una tarea sencilla, os lo garantizo. El segundo título es muy especial, pues aquel que lo consiga se hará llamar: el Dueño de la Lengua Afilada. Lo gana el participante de las mejores expresiones, los chistes más ingeniosos y los giros argumentales más inesperados. Por último, en las Justas se concede el título al Adalid de la Carcajada, un sobrenombre a lucir con orgullo, pues aquel que lo gane será considerado el más gracioso de entre los participantes. El Adalid es capaz de hacer reír hasta que duela el estómago, hasta que duela la cara… hasta que duela el cuerpo entero. Una habilidad poderosa que no todos pueden demostrar, sin duda. Sólo tres de los ocho participantes serán los ganadores de los títulos. Pero, ¿cómo se harán con ellos? Será el público asistente el que decida quién se lo lleva, quien lo merece de verdad. El título, una vez otorgado, acompañará al participante durante el resto del Torneo, para hacer ver que es un oponente a tener en cuenta. Las primeras Justas de Calamburia están próximas, los participantes ya se preparan para ganar los títulos. En esta ocasión serán convocados los Reyes, los Taberneros, los Desterrados y las Zíngaras. La tensión entre ellos se respira; sobre todo entre Petequia y su hermana, la reina Urraca, pues todos conocen las rencillas que existen entre ambas. Las dos parejas se esforzarán al máximo para demostrar cuál es mejor. Sin embargo, es bien sabido que las zíngaras han pasado los últimos días lanzándose sortilegios y bebiendo potingues para realzar su labia, su buen hacer y su destreza. Son una de las parejas favoritas, pero no hay que desdeñar el valor de los Taberneros. Ellos cuentan con muchos seguidores entre sus parroquianos, y con cierto tipo de cerveza capaz de avivar el alma y soltar la lengua. No se observa un claro ganador para estas Justas, ¡ni mucho menos! Cada participante tiene sus recursos; así que las apuestas circulan en todas direcciones. ¿Quién obtendrá los títulos? Sólo hay una forma de saberlo. ¡Ciudadanos de Calamburia, asistid! ¡Las Justas abren sus puertas! Animad a vuestro favorito, conceded el título a quien más lo merezca… ¡Señalad al mejor!