I JUSTA DEL REINO ¡Ciudadanos de Calamburia, aproximaos! Contemplad cómo los participantes al gran Torneo se preparan para competir en las Justas, la primera de las grandes pruebas que tendrán que salvar si desean hacerse con la Esencia de la Divinidad. Las Justas enfrentan a ocho participantes, divididos en dos equipos, que demostrarán su habilidad frente a retos inimaginables. En las justas no hay perdedores, nadie será descalificado aún; sin embargo, aquellos que destaquen serán elegidos para enarbolar los famosos y codiciados títulos del torneo. ¡Ah, los títulos! Sólo los mejores llegan a hacerse con ellos. En cada una de las dos justas se repartirán tres. El primero se concede a la Habilidad Camaleónica, reservado para quien mejor sepa transformarse en otros, imitar sus gestos y su voz; sus ademanes y sus costumbres. Quienes ganan este título han entrenado la metamorfosis y la mímesis durante años. No es una tarea sencilla, os lo garantizo. El segundo título es muy especial, pues aquel que lo consiga se hará llamar: el Dueño de la Lengua Afilada. Lo gana el participante de las mejores expresiones, los chistes más ingeniosos y los giros argumentales más inesperados. Por último, en las Justas se concede el título al Adalid de la Carcajada, un sobrenombre a lucir con orgullo, pues aquel que lo gane será considerado el más gracioso de entre los participantes. El Adalid es capaz de hacer reír hasta que duela el estómago, hasta que duela la cara… hasta que duela el cuerpo entero. Una habilidad poderosa que no todos pueden demostrar, sin duda. Sólo tres de los ocho participantes serán los ganadores de los títulos. Pero, ¿cómo se harán con ellos? Será el público asistente el que decida quién se lo lleva, quien lo merece de verdad. El título, una vez otorgado, acompañará al participante durante el resto del Torneo, para hacer ver que es un oponente a tener en cuenta. Las primeras Justas de Calamburia están próximas, los participantes ya se preparan para ganar los títulos. En esta ocasión serán convocados los Reyes, los Taberneros, los Desterrados y las Zíngaras. La tensión entre ellos se respira; sobre todo entre Petequia y su hermana, la reina Urraca, pues todos conocen las rencillas que existen entre ambas. Las dos parejas se esforzarán al máximo para demostrar cuál es mejor. Sin embargo, es bien sabido que las zíngaras han pasado los últimos días lanzándose sortilegios y bebiendo potingues para realzar su labia, su buen hacer y su destreza. Son una de las parejas favoritas, pero no hay que desdeñar el valor de los Taberneros. Ellos cuentan con muchos seguidores entre sus parroquianos, y con cierto tipo de cerveza capaz de avivar el alma y soltar la lengua. No se observa un claro ganador para estas Justas, ¡ni mucho menos! Cada participante tiene sus recursos; así que las apuestas circulan en todas direcciones. ¿Quién obtendrá los títulos? Sólo hay una forma de saberlo. ¡Ciudadanos de Calamburia, asistid! ¡Las Justas abren sus puertas! Animad a vuestro favorito, conceded el título a quien más lo merezca… ¡Señalad al mejor!


LA HISTORIA


EL GRAN TORNEO DE CALAMBURIA

El reino de Calamburia es una tierra llena de magia y leyenda; un universo extraordinario en el que habitan toda suerte de criaturas. Una tierra compuesta por bosques misteriosos, amenazantes desiertos y océanos infranqueables.

Hace muchos, muchos años, antes incluso de la existencia de los seres humanos, ocurrió una terrible batalla entre los titanes que ocupaban la bóveda celeste. Durante la contienda, uno de aquellos titanes cayó hasta la tierra. Allí quedó enterrado y dormido, sumido en un estado latente, ajeno al mundo…

Pero cada treinta años el titan despierta un poco; recupera algo de su conciencia para ofrecer la esencia de la divinidad a unos pocos privilegiados. Cada uno de estos elegidos recibe el símbolo de Calamburia, una C, que aparece en una prenda de ropa, una joya o un tatuaje sobre su piel. Cualquiera puede convertirse en un aspirante a conseguir la esencia: reyes y taberneros, piratas, mendigos, guerreros y magos. La C no distingue entre clases sociales, razas, sexos o aptitudes. El Titán sólo tiene una norma: elegirlos por parejas.

Una vez seleccionados, los aspirantes deberán emprender una peregrinación hacia el punto en el que cayó el titán. Allí ha crecido uan arboleda llamada Catch – Unsum, donde, Entre arboles milenarios serán recibidos por el anfitrión. Éste no es más que otro elegido por el titán, pero a diferencia de los demás, él no ha recibido la C. Si no conduce la ceremonia y guía a los aspirantes, será eliminado. Así de simple. La suerte no es igual para todos los seres de Calamburia, y el titan no se caracteriza por su benevolencia.

A partir de entonces, cada pareja tendrá que enfrentarse a duras pruebas de ingenio. Serán retados a crear historias fabulosas, transformarse en multitud de personajes, variar el acento de sus voces y fabricar objetos de la nada. Todo para entretener al aburrido titán y lograr el merecido premio, la esencia de la divinidad.

Pronto se cumplirán los cincuenta años. La arboleda de Catch – Unsum ya aguarda la llegada de los aspirantes. Los elegidos han hallado el símbolo de Calamburia y han emprendido el viaje. Se aproxima el instante, el día del enfrentamiento, la hora en la que la esencia de la divinidad será otorgada a una pareja. Cada habitante de Calamburia aguarda expectante; se hacen apuestas y se vitorean los nombres de las parejas.

Todo está dispuesto. ¿Quién será el ganador del Gran Torneo de Calamburia?