Los sanadores son una rama de la capellanía al titán. Se compone de personas –no necesariamente religiosas-, preparadas especialmente para curar enfermos y heridos. Ellos, a diferencia de los Capellanes, no poseen tanto entrenamiento en combate, ni tantas horas dedicadas a los rezos. Por el contrario, sus estudios se centran en clases de anatomía, psicología, biología y herbología. El objetivo es transformarles en médicos de campaña y curanderos especializados.

La labor de un sanador, una vez ha sido licenciado de sus estudios, es formar en la retaguardia de la batalla. En esa posición, son ellos los que se ocupan de los heridos. Es por eso que sus estudios, en parte, poseen cierto conocimiento de magia, pues no todas las heridas en Calamburia son de hacha o espada. En ocasiones es un poderoso hechizo el que ha alcanzado a la víctima, y los sanadores deben conocer la fórmula para contrarestarlo.

Cuando no hay una batalla a la vista, los sanadores continúan con sus estudios en los monasterios, o viajan a Skuchain para ser adiestrados en contramagia. En ocasiones, también se les envía en labor misionera –acompañados de un capellán o no-, para recorrer pueblos y ciudades en busca de enfermos. La llegada de un sanador es muy bien acogida por todos los ciudadanos, porque se les tiene por personajes neutrales, sin ningún tipo de afiliación política, dispuestos a curar sin importar a quien. De los habitantes de Calamburia, son quizás los mejor valorados.

De entre todos los sanadores, destaca la pareja formada por la doctora Níobe Klausen e Illia, al que muchos han apodado El impositor de manos. Ella es conocido por compartir su información sobre herbología y anatomía con los Eruditos. Es famosa por haber descubierto muchas fórmulas curativas, y ya hay quien dice que no hay enfermedad que Níobe no sepa curar por medio de una planta. Antaño, trabajaba codo a codo con su hermana Portia, pero el caos del Maelström las separó. Ahora, Portia se halla en paradero desconocido. Mientras la busca, Níobe ha encontrado un compañero de viaje: Illia.

Se rumorea que Illia fue hallado por los sanadores a los veinte años, a los pies de una de las cavernas al sur del continente, que sirve como puerta de entrada al Inframundo. Lo cierto es que nadie ha podido saber qué hacía allí –ni siquiera él mismo-, ni dónde se encuentra su familia. Pero el hecho es que Illia no es un sanador al uso. Emplea los recetarios y los métodos aprendidos por su orden, sí, pero posee un don para curar enfermedades que algunos consideran sobrenatural, y es que existen testimonios que afirman haberle visto curar con sólo imponer sus manos. Si esto es cierto, ¿Qué clase de conexión mágica posee? ¿De dónde la ha obtenido? Y más importante aún, ¿Quién se la otorga?

Misterios, todos ellos, que Illia evita responder. Puede que sea porque él, posiblemente, tampoco sabe el origen.


 LOS SANADORES

Presentación

Ellos cuidan de los enfermos y desvalidos. Su mano auxiliadora se extiende allá donde sean necesitados, sin importar el bando, ni la raza. Venid a ellos los afligidos. Venid, los heridos, los magullados y los cansados. Venid, y ellos os otorgarán el consuelo, pues son, ¡los sanadores!


La pareja

Illia 

            Sus manos curan heridas y enfermedades. Se dice que antaño fue un gran príncipe, y que un roce de sus dedos es suficiente para que un enfermo recupere el ánimo. Algunos dicen que conserva un don divino de supasado, pero él insiste en que sólo se trata de simple habilidad.

¡Él es Illia, el impositor de manos!

 

 

Niobe Klausen

Una experta en sanaciones, anatomía y herbología. No hay mal, cualquiera que sea su naturaleza, que no pueda curarse con uno de sus cataplasmas. Si hay una enfermedad, ella encuentra la hierba que la cura.

¡Un respetuoso saludo para el doctor Niobe Klausen!

 

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