Cuando el rey Comosu tuvo conciencia de todos los malos actos que había llevado a cabo durante su mandato, y cómo éstos habían sido promovidos por el control hipnótico de Kashiri, se apoderó de él una tristeza y un pavor terribles. Día y noche le asaltaban horrendas pesadillas, en las que veía a su madre atacarle desde la muerte y reprocharle que la hubiera echado del continente apenas hubo ascendido al trono.

Nada conseguía aplacar este mal, hasta que Sirene, una de las impromagas más destacadas del reino, acudió en su ayuda. Ella y el Rey habían sido muy amigos en el pasado, cuando éste vivía con su madre en Villaolvido, y sus pretensiones al trono formaban parte de un sueño inalcanzable.

Sirene ejecutó un conjuro para que Comosu olvidara todo su pasado, pero no contaba con que el joven heredero guardaba un poder en su interior mucho más intenso que cualquier magia. Se trataba del poder del Elegido, heredado, según decían algunos, del poderoso Titán.

Semejante fuerza mágica se defendió del hechizo de Sirene, igual que el cuerpo se defiende de lo que cree una enfermedad, y contrarrestó en gran medida la magia destinada a sanarle. Así pues, Comosu sólo olvidó en parte sus malos actos del pasado. Al final del día, la memoria regresaba a él, y con ella las terribles pesadillas.

Así pues, Sirene, un poco por voluntad propia y un poco por mandato de la reina Dorna, se quedó cerca de Comosu para lanzarle el hechizo de olvido todos los días. Por desgracia, tales quehaceres dejaban de lado todas sus otras ocupaciones. Entre ellas se encontraba una de gran importancia: cuidar de Eme, su compañero en la escuela.

El pobre Eme, olvidadizo y soñador, era un peligro en potencia si nadie se ocupaba de él. La magia que encerraba en su interior, procedente del mismísimo Archimago Teodus, podía desbocarse en cuanto el pobre estudiante realizara un movimiento erróneo con su varita. Las consecuencias de algo así podían ser catastróficas.

Para que Eme no estuviera descuidado, Sirene decidió crear dos duendes ayudantes: Seneri y Eneris.

Los dos duendes son una creación puramente mágica, y procedentes desde la misma voluntad de Sirene. Conservan algo de su carácter, lo que quiere decir que son atentos y trabajadores. Sin embargo, hay algo en ellos que responde a la voluntad de un niño. Tienen un toque de travesura que, en ocasiones, les hace descuidar sus labores para encargarse de hacer alguna pequeña maldad.

Desde que existen, Eme se ha visto atendido en todas sus necesidades. Los duendes le recuerdan que ha llegado la hora de comer, le colocan la capa al derecho, zurcen sus calcetines, le despiertan por las mañanas y le avisan de cuándo hay que ir a clase. Están detrás de él… en casi todo momento. Su naturaleza les mueve a que, cuando tienen oportunidad, organicen alguna trastada. Nunca es contra Eme, por supuesto, pero sí hacia otros habitantes de Skuchain. Esto no pasaría de ser un pequeño inconveniente, de no ser porque dejar de atender a Eme puede ser más peligroso de lo que parece.

Y es que, la última vez que le dejaron desatendido, y corrieron a alterar la tranquila existencia de los Capellanes, Eme fue asaltado por Adonis el Zíngaro. Éste, haciendo uso de su poder para entrar en la mente de los demás, logró sonsacarle secretos que sólo la esencia de Teodus atesoraba. Así, los Zíngaros se enteraron de la existencia de las Brujas y consiguieron liberarlas. Un despiste de los duendes les ha salido muy, muy caro.

Ahora, tanto Seneri como Eneris desean restaurar el daño que han hecho y devolver a las brujas a su encierro. Entretanto, siguen ocupándose de Eme, no sea que cualquier otro descuido termine por ocasionar un mal todavía peor.


LOS DUENDES

Presentación

Han sido creados en la torre arcana de Skuchain mediante un poderoso hechizo para servir y ayudar. Inteligentes, dicharacheros y sí… algo traviesos. Tened cuidado, porque cuando no están trabajando, gustan de esconder los calcetines, atar juntos los zapatos o doblar cucharillas. ¡Ellos son, los Duendes de Calamburia!

 


La pareja

Eneris

Ella jamás está quieta. Se pasa el día inventando juegos, travesuras y nuevos métodos para que nadie se aburra. No podría dejar de pasárselo bien aunque quisiera; al fin y al cabo, fue creada para para ello.

¡Un fuerte aplauso para Eneris!

 

 

Seneri

Su principal ocupación es que nadie sufra un accidente… lo cual no quita que, cuando éste duende se aburre, se dedique a hacer todo tipo de trastadas. Todas inocuas, por supuesto ya que es tan responsable como su creadora .

¡Saludad a Seneri!

 

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