CORSARIOS  - III TORNEO DE CALAMBURIA IMPRO CALAMBUR MADRID

Algo que pocos saben, es que la isla Kalzaria, en el extremo suroccidental de Calambura, se encuentra más habitada de lo que parece. Es cierto que en sus costas apenas se percibe huella humana, pero en el interior existe una pequeña ciudadela en la que, a partir de antiguos cascos de barcos, se ha levantado el fuerte de Efraín Jacobs.

Este lugar es el centro de todas las actividades de dudosa legalidad en Calamburia. Sobre todo aquéllas que entrañan algún tipo de traslado de mercancías. De aquí parten los barcos que suministran la cerveza a la taberna Dos Jarras (aunque nadie sabe cómo la fabrica Efraín) y, asimismo, el contrabando de especias alucinógenas, sedas exportadas, animales exóticos y cualquier cosa ilícita que puedas imaginar.

Efrain Jacobs, El ladrón del Barlovento, es un corsario que vive rodeado de oro, botellas de cerveza, prostitutas, armas de lujo y babuinos. A su alrededor, cientos de filibusteros se reúnen para ver qué tipo de trabajo toca esa semana: ¿asaltar un barco? ¿Destilar cerveza? ¿Robar una caravana? ¿Colarse en un palacio? Su séquito acata cualquier orden, y de este modo, proporcionan a Efraín la mercancía que le hayan solicitado sus clientes. Entretanto, él permanece a la espera, gobernando Kalzaria como un rey.

Pero es que, como dice él. Ya debería ser rey.

En efecto, la sangre de Efraín tiene ascendencia real. Rodrigo II, apodado el breve, dejó el trono por amor y escapó a Kalzaria con la pirata Kasandra. Allí tuvieron descendencia. Es de aquí de donde procede Efraín.

Así pues, El ladrón del Barlovento siempre ha deseado hacerse con una flota lo suficiente grande como para arrasar a cañonazos los ejércitos de la corona y ascender a un trono en condiciones. De momento, sin embargo, aún permanece en la silla de manera mohosa y destartalada que sus hombres le han fabricado a partir de palos viejos de bauprés.

Sin embargo, hace poco Efraín ha visto una oportunidad para reinar.

Se sabía, por todo Kalzaria, que Petequia, la desterrada hermana de Urraca, y madre del rey Comosu, había escapado a sus costas tras ser expulsada. Allí mantuvo una tempestuosa relación con el siempre beodo capitán Flick. De este extraño romance nació una niña, a la que Petequia llamó Mairim. La joven pronto fue adoptada por los piratas del entorno, y no tardó en aprender a navegar, a robar, y a desenvolverse en todo tipo de trapicheos.

Mairim también llevaba sangre real por sus venas pero, más importante todavía, ella hace poco que ha recibido la C del Titán como una marca en su cuerpo, igual que en el pasado le sucedió a su hermano Comosu. ¿Estaría destinada a reinar? Efraín desconocía estas cosas, pero estaba convencido de que, con su sabiduría y la oportunidad que les daba una C para conseguir la Esencia del Titán, la posibilidad de hacerse con el trono estaba muy al alcance de su mano.

Así pues, acudió ante Petequia, y a cambio de la promesa de compartir el torno y deponer a Comosu, ésta le entregó a su hija, a la que Efraín cambió su apellido real por otro muy diferente: Lancaster.

Ahora, los dos corsarios han dejado la isla para viajar al continente, y de ahí a la arboleda de Catch – Unsum. El reino de Calamburia podría muy pronto estar bajo su poder. ¿Conseguirán la Esencia de la Divinidad?


LOS CORSARIOS

Presentación

Llegan desde la isla Kalzaria con ambición de riquezas y poder. Que no os confundan sus ropajes o su falta de educación, pues ambos poseen sangre real, y están más que dispuestos a conquistar Calamburia para fundar un nuevo impero. Son rudos, son fieros, ¡Son, los Corsarios!


La pareja

Mairim Lancaster

            Su madre es la mismísima hermana de la reina Urraca, y su hermano el especial Rey Comosu. Por eso ha cruzado los mares y llegado hasta Calamburia, donde piensa reclamar, si es preciso a golpe de sable, su parte del trono.

Un fuerte aplauso para Mairim Lancaster.

 

 

Efrain Jacobs

Es el mayor filibustero que haya navegado por mar. En sus manos se encuentra el mercado negro de cerveza, especias, armas, y cualquier actividad ilícita. Pero por sus venas también circula sangre real, de modo que muy pronto, tal vez veáis una bandera pirata ondeando en las almenas de Palacio.

¡Lanzad un fuerte rugido para saludar a Efrain Jacobs, El ladrón de Barlovento!

 

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