-¡Se han abierto las puertas de la arboleda! –gritó Drawets el Pícaro.

-¡Se han abierto las puertas de la arboleda! – repitieron, a su debido tiempo y en su debida comarca,  cada mensajero de Calamburia.

DRAWETS LLEGANDO

La arboleda de Catch – Unsum, de nuevo, abría su pórtico enrejado. Todo calamburiano que lo deseara podía adentrarse en el interior, pero sólo unos pocos tenían acceso al pequeño cuadrilátero de su centro, allí era donde se celebraba el torneo. Únicamente quienes hubieran recibido la C del Titán podían competir. Expectantes, los ciudadanos aguardaron a que, uno a uno, fueran ingresando.

Los competidores por la Esencia de la Divinidad no tardaron en hacerse ver:

Primero llegaron los Archiduques, venidos desde Azarcón. Reposaban sus traseros en un palanquín que era soportado por una docena de hortelanos. Se bajaron con mucha pompa y gracia, y entraron en la arboleda como si fuera su casa.

archiduques llegandoSeguidamente llegaron los Corsarios. Efraín plantó una bandera con la isla Kalzaria dibujada y lanzó una mirada torva a los calamburianos que le rodeaban.

corsarios llegandoEn tercer lugar hicieron acto de aparición las temibles brujas. Ellas, las hermanas del Archimago Teodus que habían escapado de la torre de Skuchain, aterrizaron tras dar una vuelta de reconocimiento, volando con sus escobas, y con una carcajada malévola se introdujeron en el interior.

brujas llegando

Después llegaron los cambiaformas. Esquivos y alerta. Apenas se dejaron ver ante el público.

cambiaformas llegando

Los cazadores siguieron después. Ellos también poseían una C, pero además, habían venido siguiendo el rastro de aquellas criaturas tan excepcionales, con ánimo de capturarlas.

cazadores llegando

Los duendes se hicieron notar por sus brincos y sus risas. Eme les seguía no muy de lejos, porque Sirene le había dado orden de no separarse de ellos en ningún momento. Por supuesto, aquel mandato habría de romperse tarde o temprano.

duendes llegando

Bien entrada la noche, los enterradores emergieron de entre las sombras. Penélope iba a paso vivo, pero a Jack parecía pesarle la pala. Fue necesario que ella le tirara de la soga que el otro siempre llevaba al cuello, y que empleaba para hacer descender los ataúdes a las fosas.

enterradores llegando

Con los primeros rayos del amanecer, el perfil de sir Finnegan Colby y Edmundo se dibujaron en el horizonte. Los hidalgos entraron con la misma elevada etiqueta que habían hecho los archiduques. No era de extrañar, por supuesto, pues Finnegan era hijo de estos. Lo más curioso era que ninguna de las dos partes sabía de la presencia de la otra.

hidalgos llegando

Los hombres del rey aparecieron no mucho después, montados en caballos en cuyas bardas aún se dibujaba el escudo de Rodrigo V. Los calamburianos les miraron con recelo, sin saber si eran traidores o meros hombres de honor, fieles a su palabra hasta el final.

hombres del rey llegando

Al poco, se abrió un agujero en la tierra y de él emergieron los mineros. Stinker, como siempre, abroncaba a Falgrim por no haber construido contrafuertes ni haber tomado otras medidas de seguridad. El otro, algo cansado de tanto reproche, se limitó a entrar en la arboleda con gesto apesadumbrado.

mineros llegando

Los sanadores se tomaron su tiempo para entrar, pues antes quisieron ocuparse de los enfermos y necesitados que había entre el público. Ambos repartieron emplastos, vendas y alguna que otra hierba curativa, antes de desaparecer tras los grandes árboles de Catch – Unsum

sanadores llegando

Los seres del aire cayeron desde un cúmulo de nubes, y observaron su alrededor con marcada altivez. Pero no les duró mucho…

seres del aire llegando

Los tritones no tardaron en mostrarse con la misma espectacularidad, pues llegaron transportados por un torrente de agua. Bóreas e Itaqua se lanzaron una mirada refulgente; la de dos rivales que nunca habían combatido entre sí, pero que estaban destinados a odiarse por sus propias naturalezas.

TRITONES LLEGANDO

Cuando tritones y seres del aire entraron, Drawets cerró lentamente la puerta. El pícaro sabía que  uno de aquellos aspirantes obtendría la Esencia de la Divinidad, y con ella, el poder para elegir aquello que más anhelaba… aunque pusiera Calamburia en peligro con su deseo.

DRAWETS LLEGANDO 2

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