Hay quien dice que una profecía sólo es escuchada una vez se ha cumplido. Antes de eso nadie le presta atención, pues a menudo se consideran las palabras de un loco.

Comosu y petequia reyAsí ocurrió con las señales que anunciaban a Comosu como el Elegido. La profecía acerca de su futuro reinado fueron ignoradas cuando el capellán Irving van der List las descubrió, ocultas en el movimiento de las estrellas. También es cierto que el capellán se cuidó mucho de comunicársela a quienes juraban lealtad absoluta a la Reina. En su lugar, se limitó a detallársela a su compañera, Mitt Clementis, y a Petequia, la madre del elegido. Más allá de aquellas dos personas, el anuncio sobre el futuro de Comosu quedó en secreto.

No obstante, Petequia nunca se ha caracterizado por ser una mujer discreta. El orgullo por lo que las estrellas predecían pudo más que su silencio. Así, poco a poco, empezó a transmitir que su hijo reinaría algún día arrebataría el trono que ostentaba Rodrigo V.

Irving temió que con aquella falta de prudencia, los signos celestiales ofrecieran un futuro menos generoso para el joven de Villaolvido; pero sucedió que la gente no creyó a Petequia. La mayoría conocían los rumores sobre su persona –que la Reina la había desterrado a causa de su exagerado desenfreno-, y dieron por sentado que aquella historia no era más que el desvarío de una madre despechada.

La profecía fue ignorada. Hasta que al joven muchacho le llegó su momento.Comosu el Rey

Irving, que durante años no había dejado de estudiar el movimiento de los astros, envió a Mitt en secreto para que adiestrara a Comosu en ciencias, matemáticas, leyes y religión. La capellana también le enseñó los diferentes idiomas del continente, etiqueta y buenos modales. También se adoctrinó en el combate: el manejo del florete, de la espada larga, la maza y el arco. Por último, Comosu aprendió a montar a caballo (sin demasiado éxito). El objetivo era que, llegado el momento, el joven diera la talla. Comosu aprendió como el alumno más aplicado, encerrado en el anonimato que le proporcionaba el destierro.

Pasó el tiempo y Calamburia sufrió la amenaza del poderoso Leviatán. La descomunal criatura había despertado y amenazaba con hundir la tierra bajo un tsunami. Los habitantes se reunieron para detenerlo, pero ninguna de sus habilidades sirvió para nada. El Leviatán, con un golpe de cola, generó un inmenso oleaje.

Comosu petequia finalCuando todo parecía perdido, y los calamburianos rezaban su última oración al Titán, Comosu apareció, precedido por Irving van der List. El capellán no tuvo más que susurrarle algo al oído: Tú momento ha llegado. Comosu, haz lo que Mitt y yo te hemos enseñado. El joven se colocó en vanguardia y, desatando un tremendo poder, consiguió que la ola del tsunami desapareciera.

Los calamburianos celebraron que todo volvía a ser como antes, pero la realidad era muy diferente. Comosu se sentía preparado para reclamar el Trono de Ámbar. El cambio en el reinado del continente se avecinaba.comosu batalla final

Ahora, el hijo secreto del rey Rodrigo V reúne a sus seguidores, entre quienes se encuentran algunos de los héroes más famosos. Del otro lado, la Reina ha convocado a los que aún le son fieles… y no son pocos. Urraca ha logrado convencer a los suyos de que las profecías se pueden cambiar y que, aunque esté escrito, el destino puede transformarse. Ella ya lo ha hecho en varias ocasiones.

Todo indica que la guerra es inevitable, y que los ejércitos del Palacio de Ámbar se enfrentarán a los que anhelan un cambio de gobierno.

Lo que suceda después nadie lo sabe, ni siquiera las estrellas que Irving se esfuerza tanto por interpretar.

El antisistema y comosu