Dorna jamás había estado en el Inframundo, pues la muerte no había puesto sus ojos en ella. Por eso no reconoció el calor antinatural que despedían las paredes de aquella caverna, ni lo retorcido de las estalactitas, ni el fulgor del magma asomando de entre oscuros agujeros. Aquel era un reino extraño para ella, de modo que tomó su arma y se puso en guardia contra las sombras. Algo, en su interior, le hacía presentir un inminente peligro.

dorna en el inframundo

De hecho, el peligro no tardó en manifestarse.

El vestido negro de Ventisca se confundía con las tinieblas, pero su rostro quedaba parcialmente iluminado. La luz incidía en el contorno de unas facciones endurecidas, impertérritas.

-Es una sorpresa – dijo el Avatar del Caos, su voz emergió calmada, pero firme.

Dorna la encaró. Había escuchado muchas veces sobre el poder de Ventisca. El combate sería duro.

-Si te mueves, te haré pedazos –la amenazó.

-No vamos a luchar.

-¿Crees que voy a ponerme de tu lado? ¡Sirves a poderes que jamás aceptaré!

-¿Quién te ha dicho que deseo tal cosa?

Dorna quedó paralizada. ¿Qué significaba aquello? El eco de la última frase de Ventisca aún resonaba en la caverna. El eco y nada más. Estaban solas.

Captura de pantalla 2015-12-03 a las 16.48.58            -Tú reinas en el Inframundo junto a Kashiri –aclaró la salvaje.

-Así es, y lo seguiré haciendo. Pero han sucedido muchas cosas que te han pasado desapercibidas.

-¿A qué te refieres?

Apenas había terminado de formular su pregunta, Dorna percibió que un leve destello de luz emergía de Ventisca. Fue apenas un parpadeo, como una ilusión de claridad que bañaba su vestido, para desaparecer al momento siguiente.

-¿Qué ha sucedido?

Ventisca ignoró la pregunta.

El Maelström necesita ser detenido, y lo detendremos si nos esforzamos en pelear contra el caos. Pero otro mal acecha para asaltar cuando todo regrese a la normalidad. El Rey Comosu está siendo manipulado por los poderes de la Emperatriz Tenebrosa. Ella le dirige en secreto, ordena sus acciones, determina el rumbo que tomará Calamburia y, si no se la detiene, el desastre nos llevará al fin. Yo no puedo elegir bando en esa futura contienda, pero aunque no lo creas, ya se van perfilando quiénes se enfrentarán. Debes elegir con qué ejército vas a luchar.


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La salvaje se hallaba confusa. ¿Elegir un bando? ¿Una nueva guerra? ¿Qué peligros acechaban? No comprendía nada.

-¿El Rey está siendo manipulado por Kashiri? –inquirió.

-Pocos lo saben, y tú deberías aparentar que tampoco te has enterado.

-¿Por qué me lo has dicho? ¿Por qué a mí?

-Tal vez exista una oportunidad si cada uno se coloca en el bando correcto, pues en el futuro no será tan fácil diferenciar buenos de malos.

Ventisca dio un paso atrás. Su rostro quedó oculto por la oscuridad.

-Combatamos el Maelström, Dorna, pues en unos meses volveremos a ser enemigas. Pero si nos encontramos en el campo de batalla, y debemos enfrentar nuestras fuerzas, quiero que recuerdes esta conversación… y que yo preferiré que ganes.

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