Las fuerzas rebeldes acampaban alrededor del palacio de Ámbar. Su intención era que los soldados que se resguardaban dentro no tuvieran más remedio que salir, vencidos por la escasez de alimentos. Los espías al otro lado de los muros informaban que la Reina se hallaba cada vez más inquieta; jamás la habían visto así, ni siquiera cuando Kashiri amenazaba con someter toda la tierra. En esta ocasión, Urraca temía una derrota; la temía de verdad y, más horrible aún, sabía que estaría viva para contemplarla.

REINA VIUDA_CALAMBURIA_IMPRO

Quizás por eso, o porque habían asesinado a su marido, Urraca perdió los nervios. Días antes de que el palacio fuera sitiado, la Reina halló a su marido muerto en su cama. Cierto era que, en las últimas semanas, Urraca había comenzado a dudar de su fidelidad, y de que estuviera tan perturbado como aparentaba. No le quería al lado para la batalla final, de modo que vertió unas gotas de líquido adormecedor en su copa de vino.

REY MUERTO

Pero entonces, mientras Rodrigo quedaba perturbado que nunca, y soñaba en su habitación con días de gloria que jamás existieron, fue visitado por Petequia. La hermana de la Reina conocía los pasadizos secretos y supo evitar a la guardia personal. Ya en la alcoba de Rodrigo, se inclinó sobre la cama, como si estuviera a punto de regalarle un beso. Pero el brillo de un puñal sustituyó sus labios. Petequia, conmovida por cuánto la había decepcionado aquel hombre, hundió el filo en su ojo y penetró su cerebro.

REINA 2CALAMBURIA_IMPROAsí fue cómo Urraca, aprisionada por el temor de ver el enemigo a las puertas. Apareció en el patio de armas vestida de negro, ordenó que los soldados se vistieran la armadura y, liderándolos, salió al encuentro del enemigo.

-¿Dónde está Su Majestad el Rey? –preguntó el comandante, que nada adivinó al ver las ropas oscuras de su señora.

-¿Acaso crees que le necesitamos? –Urraca enarcó una ceja-. Está en sus aposentos, dormido. Allí se debe quedar.

-Y al Archimago… ¿tampoco le esperamos?

En efecto, Eme, el nuevo Archimago, había indicado a Urraca que no abriera el puente levadizo hasta que no llegara. Venía con una acompañante muy especial que podría variar la más que probable derrota, pero era necesario aguantar, aguantar y aguantar.

Pero Urraca no pensaba obedecer. ¿Quién era aquel joven para darle órdenes? Hasta hacía poco no era más que un muchacho que jugueteaba en los corredores de palacio. No tenía la madurez ni la experiencia para aconsejar, ni siquiera aunque, como se decía, hubiera despertado en su interior el espíritu del viejo Theodus.

Así, el puente levadizo descendió, y Urraca lanzó una horda de hortelanos armados con horcas y rastrillos. Éstos toparon contra los zíngaros. Kálaba se los quitaba con ágiles conjuros, pero Garth no tuvo tanta suerte. Abrumado su número, el general no vio venir a Rosi Sacapán. Cuando quiso darse cuenta, el filo curvo de una hoz desgarraba su cuello.

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Los zíngaros se desperdigaron tras la muerte de su líder, pero las tropas de Kashiri contraatacaron. Urraca no había previsto el ingente número de almas en pena que fue a abalanzarse contra ellos. Los hortelanos fueron diezmados, y luego las tropas de élite. La Reina intentó regresar a palacio para resguardarse, pero fue inútil. El ejército enemigo la siguió hasta las puertas y mató a los vigilantes del puente levadizo. Una turba de demonios y muertos vivientes tomó el Palacio de Ámbar, y con ellos Kálaba, Kashiri y Comosu.

COMOSU REY CALAMBURIA_IMPRO

Para cuando Eme hizo acto de aparición en el salón del trono, el palacio ya había sido tomado, y la Reina vencida. El Archimago llegó cabalgando un viento tumultuoso, que emergía de los brazos nubosos de la mismísima Dama Celeste. Los dos observaron la coronación del nuevo rey Comosu, al que llamarían Rodrigo VI.

Pero Brisa ya había visto aquella imagen, la vio cuando su esencia malvada era arrancada de su cuerpo y volvía a convertirse en una Aisea. Aquella imagen auguraba un futuro tormentoso, lleno de peligros y desdicha. Brisa no pudo aguantar que todo volviera a reproducirse en la realidad. Con un agitar de sus ropas, desapareció en los cielos.

Eme, consternado, tuvo que ver cómo el bando de Urraca despedía su reinado. Tan pronto Comosu se hubo puesto la corona, su personalidad cambió. ¡Había estado fingiendo! Ni siquiera su madre había notado el engaño, y cuando, desorientada, preguntó al capellán van der List qué había enseñado a su hijo, éste, muy adusto, sólo respondió:

-Le he enseñado a ser el Rey, el único Rey.

COMOSU REY_CALAMBURIALa primera tarea de Comosu fue la de desterrar a Urraca. La Reina se marchó sin que su barbilla descendiera un centímetro. Rebosante de dignidad, abandonó su trono y dejó el Palacio de Ámbar. El Archimago comprendió que era el momento de asimilar la derrota. Quizás el futuro le deparara una oportunidad de reordenarlo todo, pero el momento estaba aún muy lejos.

Sin embargo, Kálaba no estaba dispuesta a dejar que el Archimago se fuese así como así. Lanzando uno de sus hechizos más letales, le atacó por la espalda. Por desgracia, la zíngara no sabía que Eme había adquirido nuevos poderes, y cuando éste respondió, tomando su varita, nada pudo hacer ella para defenderse. Fue arrojada fuera de Ámbar, y a punto estuvo de perder la vida.

PELEA ZINGARA MAGO CALAMBURIA_IMPRO

Las tropas de Comosu se pusieron en guardia contra el nuevo señor de Skuchain.

-No temáis –dijo éste-. La guerra ha sido ganada. Lo acepto. Vámonos.

La última orden fue dada a los leales de Urraca que aún quedaban en palacio. Todos juntos abandonaron el lugar para dejar su sitio al nuevo Rey, a quien se le puso la corona que perteneció a su padre. Un nuevo gobernante nacía, y con él…

Lo que con el venga es un misterio, pues cuentan algunos, unos pocos más bien, que durante aquella ceremonia privada ocurrió algo extraño. Se dice que mientras Comosu ya planeaba qué medidas tomar en su reinado, los Mercenarios Nox y Seth, adelantándose, le durmieron con un paño húmedo de droga. Nada pudo hacer Irving van der List para evitarlo, sino contemplar asombrado una conjura tejida contra el incipiente Rey, y una media sonrisa en el rostro de Kashiri.

FINAL CALAMBURIA_IMPRO

¿Serán verdaderas estas afirmaciones? Nada puede asegurarlo. Tal vez, el desarrollo de los acontecimientos pueda aclararlo.

 

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