1 día de primavera

Final de la 1ª Era de Calamburia

Querido diario:

Puedo afirmar con rotundidad que he hecho un descubrimiento fabuloso; uno que, tal vez, desestabilice los cimientos de nuestra actual organización social. Hasta la fecha, la vida en Calamburia seguía un natural orden de clases: los hortelanos, mitad vegetal y mitad humanos, nacidos de entre las patatas, se encontraban en el escalón más bajo. Ellos se encargan de labrar la tierra con alegría, al estar emparentados con ella. No tienen aspiraciones de grandeza, y no les importa que el resto de calamburianos les vea como una raza inferior. Hoy, sin embargo, he advertido una excepción a semejante norma. Dos hortelanos, llamados Griffo Pelacelgas y Rosi Sacapán, se salen de lo común. He podido rastrear su presencia en los anales de los grandes acontecimientos. Siempre hay un historiador o un cronista que les describe, y aunque no se dictan los pormenores de sus hazañas, estoy convencido de que, sin duda, han tenido algo que ver para la resolución de los grandes hechos.

Yo, quien a pesar de ser humano, he velado mucho tiempo por los derechos de esta raza de medio-patatas, me he propuesto desentramar las acciones de Griffo y Rosi. Perseguirles día y noche si es necesario, y averiguar qué secretas aptitudes esconden. Si llegara a demostrar que estos dos hortelanos son diferentes a lo normal, quizás estaría asentando el paradigma de una igualdad entre todas las razas calamburianas.

Nadie conoce mis propósitos, de modo que no me queda más remedio que desearme suerte a mí mismo.

Firmado:

Anónimo.

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12º día de otoño

Final de la 1ª  Era de Calamburia

¡Maldición! ¿Cómo?, repito, ¿cómo diantres es posible no haber encontrado ninguna pista aún? He perseguido a Griffo y Rosi durante meses. Les observé con atención durante el último torneo. Ellos no fueron elegidos por el Titán… ¡pero no se movieron de la arboleda de Catch – Unsum! Allí pasaron los días, deambulando como dos palurdos, fijándose en las hojas, las setas y en el revoloteo de las mariposas. Pero  a mí no me engañan, ¡no! Sé… sé muy bien que tuvieron algo que ver en el Torneo de Calamburia. No es posible que sean simples hortelanos, ¡no puede ser!

A continuación, cuando Kashiri dio lugar a la terrible guerra que aún sufre el continente, estos dos hortelanos iniciaron un peregrinaje de lo más sospechoso. Se pasearon por el Bosque de la Desconexión, Villa Olvido, el Palacio de Ámbar, la Puerta del Éste, Scuchain… ¡pero nunca hicieron nada!

¡Por el Titán!, ¿será posible? ¿Serán acaso dos simples curiosos a quienes les gusta más observar la historia que cuidar las cosechas? No.,. ¡no! Me niego a admitirlo. La única explicación que hallo es que son, con toda probabilidad, criaturas mucho más poderosas de lo que imaginaba; tanto, que no necesitan ejercer su influencia de forma activa en los hechos que ocurren a su alrededor. Debe bastar con que fuercen su pensamiento para que la atmósfera, las decisiones de los pobres mortales o el curso del futuro varíen. ¡Eso tendría mucho sentido!

Hoy puedo afirmar que estos dos hortelanos esconden la personalidad de dos seres celestiales. Titanes o dioses, quién sabe. Sin duda, he de mejorar los métodos de mi espionaje. Es posible que hayan detectado mi presencia…

Firmado:

Anónimo.

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30º día de invierno

Principio de la 2ª Era

Nada… ¡Nada! Esto es un cachondeo, ¡un despiporre! Me he pasado más de un año persiguiendo a estos dos catetos. Un año sin ver a la familia ni dormir en una cama decente. He pasado noches de lluvia al raso, inviernos entre la nieve y asfixiantes veranos entre las dunas… ¡Y nada! Visto harapos, desayuno insectos, no me queda dinero… ¡y no he averiguado nada!

Me da la risilla mientras redacto estas palabras… he observado a esos dos. Sí, sí, a Griffo y a Rosi. Se han paseado tan panchos por todo el continente. Arriba y abajo, arriba y abajo, arriba y abajo… ¡y nunca han hecho nada! Bueno, espera, sí que han hecho. Huy, han hecho cosas interesantísimas. Voy a escribirlas ahora mismito. Veréis: han mirado las flores, se han comido el uno a otro las uñas de los pies y han degustado el olor de sus pedos mañaneros… ¡Eso han hecho durante más de un año! Y yo les he seguido cada hora, cada minuto, siempre en las proximidades de los grandes hechos históricos, pensando que eran dioses encarnados.

¡Pero es que son dioses! Claro que sí… claro… claro que lo son. Han sido elegidos para competir con otras parejas famosas, por ver quiénes son los que, finalmente, terminan deteniendo al Leviatán. ¡Tienen que ser dioses a la fuerza!

Lo que sucede, querido diario, es que nuestros dioses no son como esperábamos. No es que exista una criatura bella y elevada detrás de la apariencia hortelana, es que esos medio patatas, esos que compiten por ver quién derriba más árboles a cabezazos, son nuestros dioses.

Tenemos deidades garrulas. Esa es mi conclusión… y yo… pues voy a imitarles, claro que sí, porque soy su más íntimo seguidor. Así que arremangaré mis pantalones, sí, eso voy a hacer… arremangaré mis pantalones y voy a… voy a estrellar mi cabeza contra ese árbol de ahí. Porque como fiel seguidor, seguro que me permitirán derribarlo. ¡Allá voy, mis queridos dioses! ¡Alegría! ¡Fiesta!

Firmado:

(Un garabato ininteligible)