Los Comediantes

¡Oh! Cuan desdichada es la vida del artista. Siempre peleando por ganarse el pan por medio de su talento, ideando nuevas formas de sorprender, de embelesar, de hacer reír y de hacer llorar. El artista es un guerrero de la palabra, un mago del ingenio y por eso su vida es la más dura de todas, porque se halla en constante pelea con el mundo, las modas, las formas e incluso consigo mismo, pues no ha de dejarse vencer por la monotonía ni la desazón.

Estos son los principios de todo artista, y sobre todo, los principios de Bilko al que un día llamaron El elevado histrión. Bilko nació con una pasión irrefrenable por las artes escénicas. Desde niño estudió con los mejores dramaturgos y se formó para ser uno de los más elevados actores que hubiera conocido la historia de Calamburia. Sus esfuerzos y su talento le condujeron lejos, tanto que alcanzó las mismas puertas de palacio y se transformó en uno de los más amados actores de la reina Sancha III.

Pero Bilko no estaba solo. Su hermano Janik también había nacido con una sorprendente habilidad para la interpretación, pero Janik no era un hombre recto, mesurado y comprometido como Bilko. En su caso, su pasión por la interpretación pasaba por un gusto hacia la comedia, la burla y la farsa. De niño, mientras Bilko vivía en la academia de interpretación de Instántalor, Janik se escapó persiguiendo el carromato de unos actores ambulantes. Allí fue cuando se topó por primera vez con Ziju, una marioneta que los actores ambulantes tenían abandonada en uno de los cajones de su carromato.

Desde el primer instante, Ziju se manifestó como habitada por el espíritu de un antiguo y famoso dramaturgo, y prometió a Janik que le conduciría a la fama. Así, Janik vivió muchos años con aquellos cómicos ambulantes, hasta que un día se enteró de que su hermano actuaba para la reina. Así pues, viajó a palacio y volvió a encontrarse con él.

¡Estaban juntos de nuevo! ¡Qué gran noticia! Bilko estaba muy contento con ver que Janik también era un artista. Y aunque no disponía de un método depurado, sí tenía bastante calidad interpretativa.

Así pues, los dos hermanos comenzaron a actuar para Sancha III en obras de tragedia y, sobre todo comedia, pues Janik no deseaba hacer otra cosa y Bilko, aunque prefería desenvolverse en un teatro más elevado, no le molestó conceder ese placer a su hermano.

Sin embargo todo se torció un día. Janik, en una función privada, mostró a Ziju a la reina. La marioneta comenzó entonces a hacer una imitación ofensiva de Sancha III que Janik no se molestó en detener. La reina, ofendida, no atendió a las disculpas de Los dos hermanos. Acusó a Janik de estar perturbado y desterró a los dos hermanos.

Desde entonces, Bilko y Janik han caído en desgracia. Recorren los pueblos realizando espectáculos cómicos en busca de ganar lo suficiente para comer, mientras planean el modo de regresar a la buena vida que llevaban en palacio. Janik parece el menos afectado de los dos, pues pasó gran parte de su vida tal y como vive ahora: entre harapos y eternas ganas de comer, pero para Bilko esta nueva vida es un eterno sufrimiento. Odia a la marioneta de su hermano (sí, él también cree que Janik está algo perturbado) y planea deshacerse de ella en algún momento.

Tal vez, después de tirar a Ziju al lecho de algún río, pueda ocuparse de regresar a la corona y vivir como un elevado artista de su talla se merece.

 

LOS COMEDIANTES

Presentación

Viven del chiste, del humor grotesco, de la broma absurda y de imitaciones más o menos jocosas de los miembros de la corte. Precisamente fue esto último lo que les ha hecho perder su trabajo para la reina. Ahora recorren los caminos con su carromato, visitando un pueblo tras otro para ganarse, mediante sus juegos, algo que llevarse a la boca. ¡Ellos son, los Comediantes!


La pareja

Bilko

 De niño, estudio bajo la tutela de los dramaturgos más importantes. Conoce el arte de la interpretación, el drama de la tragedia… pero para tragedia el estado en el que ha caído. Odia haberse transformado en un artista ambulante y espera, muy pronto, que su arte vuelva a ser reconocido por las élites de Calamburia. ¡El es, Bilko, el elevado histrión!

 

 

Janik (y Ziju)

 Escapó de su familia siendo niño, para seguir a una caravana de cómicos ambulantes. Fue entonces cuando conoció a Ziju, la marioneta que siempre le acompaña y con la que mantiene conversaciones muy reales. Nadie sabe si se trata de alguna suerte de títere mágico, pero él asegura que en el interior vive el espíritu de un notable dramaturgo del pasado que les conducirá a la fama. ¡Él es Janik… y Ziju!

 

Los Redivivos

En la tierra de Calamburia existen muchas especies y razas diferentes, e incluso dentro de la categoría de los humanos los hay sorprendentes, excéntricos, aterradores o, simplemente, raros. Pero sin duda, pocos seres son tan imposibles de categorizar como los Redivivos.

Al verlos, es imposible no hacerse preguntas, ¿qué pretenden? ¿Cuál es su objetivo? Y la pregunta más importante de todas: ¿están vivos o muertos? Por desgracia, ésta última tiene una difícil respuesta.

La forma más aproximada para definir a los redivivos es que ninguno está vivo, mi muerto… del todo. Así, su cuerpo habita la tierra de Calamburia, mientras que su alma transita entre el mundo de los mortales y el de los espíritus. Se halla en los dos lugares al mismo tiempo, y ninguno más que en otro. Sí, está claro que es complicado de explicar.

Pocos se han atrevido a preguntar al doctor Van Bakari sobre los entresijos que esconde su propia existencia. De él se dicen muchas cosas, y ninguna parece del todo cierta. Sin embargo, una de las teorías que más fuerza ha tomado es que Bakari desciende de los salvajes del norte, de quienes tomó, hace mucho, mucho tiempo, parte de sus artes chamánicas. Sin embargo, quienes han tenido el valor para contrastar esta información preguntando a Corugán, no han recibido más que una colección de gruñidos encolerizados y algún que otro golpe de bastón.

Lo único que parece cierto, es que Bakari estuvo plenamente vivo en algún momento de su pasado, que aprendió artes mágicas prohibidas, y que para aumentar su poder hizo un aborrecible pacto con alguien… o con algo. Ese ser, -unos piensan que fue el Dragón, otros que fue el demonio que habitaba el inframundo antes de la llegada de Kashiri-, le permitió acceder a la famosa Piedra de la Resurrección. Bakari estudió la naturaleza de este artefacto, hasta comprender sus secretos, y se los apropió.

Con ellos, se transformó en un traficante de almas. Así, cuando fallecía alguien de mucho estatus en el mundo de los vivos, Bakari viajaba al Inframundo y guardaba su alma para aumentar su poder. A veces, los espíritus quedaban recluidos en alguno de sus muchos receptáculos mágicos (un bastón, una caja, un anillo…); otras veces, Bakari encerraba las almas en los cuerpos que habitaron antaño. Así fue como llegó a resucitar a Lord William von Vondra.

Lord William, padre de Zora, fue conocido por ser un auténtico libertino. Pasó su gobierno entre fiestas, recreos, bacanales y asuetos. No se conoció en él ninguna inversión, ni ninguna obra de bien para sus tierras, y cuando murió aún joven –de sífilis-, lo hizo entre carcajadas, burlándose de la misma parca, y jurando regresar porque “había hecho un pacto” con alguien. Con Bakari, por supuesto.

En efecto, Bakari cumplió su promesa, y cuando William viajó al inframundo, el doctor halló su alma y la trajo de vuelta al mundo de los vivos, permitiendo que ésta habitara su antiguo cuerpo, que ya se pudría en la tumba. A partir de entonces, ambos se transformaron en aliados. Bakari juró no usar el ánima de William para aumentar su poder, siempre y cuando éste sirviera a sus propósitos. Y éste aceptó, a condición de poder continuar dándose algún exceso de cuando en cuando.

Así pues, ¿en qué consiste el plan de Bakari? La mayoría cree que el Traficante de Almas, como así le llaman, no desea otra cosa que más poder; y están en lo cierto. Bakari continúa recolectando almas que pertenecieron a gente poderosa, y encerrándolas en sus muchos receptáculos. Aún no ha hecho otra cosa que dedicarse a esta tarea, pero está claro que se empeña con dedicación, tal vez, midiendo su poder y comparándolo con el de los otros entes mágicos de Calamburia, hasta el momento en el que se crea superior a ellos.

La pareja

Van Bakari. El traficante de almas.

Se dice que es un poderoso hechicero. Alguien capaz de robar almas al mismísimo inframundo y guardarlas en contenedores mágicos. Maneja los poderosos hechizos de la muerte y la vida, y hasta se cree que guarda su propia alma en un poderoso amuleto personal. ¡Saludad al doctor Van Bakari! El traficante de almas.

 

 

 

 

Lord William von Vondra

Hace cincuenta años que falleció, según dicen, por causas naturales. No obstante, ha regresado del inframundo como muerto viviente gracias a las artes del doctor Bakari. Unos dicen que viene a recuperar sus antiguas posesiones; y otros, que sólo ha regresado para darse una última juerga entre los vivos. ¡Él es Lord William von Vondra!

 

Los Protectores Elementales

 Antes de que la tierra de Calamburia adorara al Titán, e incluso antes de que éste y el poderoso Dragón se enfrentaran en una encarnizada batalla por el control de la tierra, el continente, y todo cuanto existía, estaba dominado por los elementos.

Los cuatro elementos: aire, tierra, fuego y agua, no tenían una conciencia, por así decirlo, ni una voluntad. Existían sin más, y gracias a ellos, o por la combinación de dos o más de ellos, todo cuanto existía pasaba del plano espiritual al material y obtenía una forma.

De este modo se creó la tierra, que fue horadada por los caudales de agua. El cielo también tomó su parte de territorio, perlando de nubes el espacio que la tierra no quiso para sí. El último en aparecer fue el fuego. Le tocó el espacio alojado bajo la tierra, en el Inframundo, donde estableció su reinado.

Y de este modo, los cuatro elementos se mezclaron para formar la materia, de la cual nació la esencia de la vida: plantas, animales, humanos y monstruos. Todo salió de los elementos, y todo, a su debido momento, tendría que regresar a ellos.

Los primeros seres eran poderosos: el Dragón y el Titán contenían en su interior gran parte de la esencia elemental. Uno era de fuego y el otro de tierra. Ambos pelearon, liberando la furia de los elementos, y cuando el Titán ganó, fue bajo la tierra para dormir, arrullado por su propio elemento natal, pero ya erigido como dios supremo de Calamburia.

Así, los elementos pasaron a un segundo plano, pues existía un Titán al que adorar. No obstante, cada uno de los cuatro ha estado muy presente en todo cuanto existe hoy día. Siguen a nuestro alrededor, manteniendo el orden en cuanto nos rodea, inmersos en el estado de neutralidad más absoluto.

Los elementos, al no tener voluntad consciente, nunca han reclamado adoradores, ni sacerdotes. Su poder es tan elevado que están por encima de esas cosas. Sin embargo, unos pocos seres vivientes, conscientes del alcance de su poder, han decidido adorarles desde tiempos inmemoriales.

Los protectores de los elementos conforman una casta privilegiada y muy escasa que reside en las marismas de Calamburia. Se originaron hace muchos años, en la época en la que los adoradores del Dragón y los del Titán aún peleaban entre sí. En aquella época, unos pocos supieron ver lo que había antes de estas dos criaturas, y le ofrecieron devoción.

Los cuatro elementos jamás han necesitado rezos, ni cánticos, ni loas. Pero cuando estos pocos hombres se las ofrecieron, decidieron, en su absoluta sabiduría, concederles un don: así nacieron los protectores elementales.

Los protectores vigilan que los cuatro elementos que conforman la realidad sigan manteniéndose en un estado equitativo entre ellos, y que nunca, bajo ningún concepto, uno quede por encima del otro, ni invada un territorio alejado del que le corresponde.

Para que esto pueda ser así hasta el fin de los tiempos, los elementos designan una sacerdotisa cada cierto tiempo. La sacerdotisa, elegida desde niña, es adoctrinada por su predecesora en el arte de la manipulación elemental. Puede jugar con el viento, crear fuego, protegerse tras un muro de piedra o liberar un torrente de agua. Sin embargo, la sacerdotisa nunca debe tomar partido en las decisiones de los hombres. No ha de decantarse políticamente… a menos que los elementos corran peligro. Si alguien amenaza con horadar la tierra, consumir el fuego, malgastar el aire o contaminar el agua, ella saldrá de su encierro para actuar.

Además de manipular los elementos, la sacerdotisa puede convocar un soldado elemental: medio humano, medio ser formado por los cuatro elementos. El soldado tiene como labor custodiarla y protegerla ante cualquier peligro, esgrimiendo una fuerza, agilidad y resistencia como pocas veces se ha visto.

El mal que castiga la tierra de Calamburia: los constantes peligros, las guerras y las amenazas de destrucción, han hecho que Naisha Denali, la sacerdotisa elemental, y su guardaespaldas, Nimai Kalu, hayan abandonado el templo de los elementos en las marismas y recorran la tierra buscando restaurar el orden. Lo harán a cualquier precio, incluso si éste se halla por encima de las vidas de los más famosos héroes. Pero que nadie confunda sus intenciones: en realidad no pertenecen ni al bien ni al mal, sino que enarbolan la bandera de la neutralidad, buscando, siempre, que el universo regrese a su equilibrio imperturbable.

LOS TRITONES

Presentación

Han sido designados por antiguas fuerzas primigenias para vigilar el orden y la preservación de los elementos. Son la caricia de una suave brisa y el freso arrullo del agua. Pero también representan la dureza inquebrantable de la tierra y, desde luego, la indómita rabia del fuego. ¡Ellos son, los protectores elementales!


La pareja

 

Naisha

De niña, fue elegida para guardar los cuatro elementos. Puede conjurar cualquiera de los elementos a placer, y si alguien la enfada demasiado, es capaz arrebatar toda el agua de su cuerpo con un chasquido de sus dedos. ¡Un honorable saludo para Naisha Denali, la Sacerdotisa de los Ementos!

 

 

Nimai

Es el guardia personal de la sacerdotisa, mitad humano, mitad elemental. Se dice que su piel tiene las características de la piedra, que su brazo posee la fuerza de un torrente de agua, y que su corazón palpita con una llama incombustible. ¡Él es Nimai Kalu, La espada insomne!

 

 

 

Los Tritones

 

Cuentan las antiguas leyendas, que cuando el Titán descendió a la tierra de Calamburia creó a los humanos y a los tritones. Mientras que los primeros permanecieron en tierra, los segundos decidieron descender bajo el agua, donde hicieron su hogar. Desde entonces, los tritones empezaron a distinguirse de sus vecinos de tierra seca. Unos y otros desarrollaron sus propias costumbres, pero mientras que los humanos osaron adentrarse en el mar para navegarlo y hallar sus límites, los tritones juraron que nunca volverían a pisar tierra seca. Habían comprobado que, allá en el continente, las leyes y la forma de vida eran crueles e injustas. Ellos, por el contrario, habían desarrollado un sistema de castas con el que se evitaba cualquier tipo de conflicto.

Así, los tritones no volvieron a mezclarse con los humanos. Su sociedad submarina creció y floreció, promoviendo aquel sistema en el que los más humanizados estaban en los estratos más altos, mientras que aquellos con rasgos más pisciformes se hallaban en las capas más bajas.

El juramento de los tritones de no pisar la superficie se ha mantenido incluso a pesar de que han recibido la C del Titán en numerosas ocasiones. Sin embargo, un acontecimiento extraordinario les ha obligado a cambiar esta forma de pensamiento.

Cuando el Leviatán asoló Calamburia, y los piratas, poseídos por su influencia, descendieron bajo los mares como dioses vivientes. Aurantaquía, patria de los Tritones, se vio amenazada. La terrible bestia marina arremetió contra los pilares de coral que sostenían toda la estructura, y habría conseguido derribar la ciudad, de no ser porque una astuta guerrera llamada Aquílea logró embaucar a los piratas, distraerles, e impedir que el Leviatán continuara atacando.

Con la ayuda de los héroes de la superficie, El Leviatán fue encerrado y los piratas volvieron a su estado normal. Sin embargo, los daños hechos a Aurantaquía eran demasiado grandes como para ser reparados por medios normales. El consejo de tritones se unió en un cónclave como nunca antes había existido. Allí, tras muchas acaloradas discusiones, se decidió buscar ayuda en la superficie para salvar su reino. Si eran necesario, usarían la C del Titán para conseguir la Esencia de la Divinidad, y con ello lograr que su patria fuera restaurada.

Dos emisarios fueron enviados a tan difícil misión. Por un lado, la astuta guerrera Aquílea; por otro, el príncipe heredero Itaqua. Éste último, a pesar de ser reticente a relacionarse con humanos, desea, en secreto, recuperar el objeto en el que fue encerrado el Leviatán, para así poder utilizar a la bestia marina en su beneficio. Después de todo, ¿Qué habría de malo en hundir todo Calamburia? ¿No sería eso beneficioso para ampliar las fronteras de su futuro reino?

Por supuesto, estas intenciones no han sido confesadas a los demás tritones, ni siquiera a Aquílea, quien piensa de forma totalmente opuesta. Ella cree que quizás haya llegado el momento de poner a hombres y tritones a trabajar en común, y lograr, de este modo, una nueva Calamburia llena de prosperidad.

De cualquier modo, los dos tritones pisan la superficie por primera vez en siglos. Quizás permanezcan en Calamburia más tiempo de lo que imaginan.


LOS TRITONES

Presentación

Llegan desde las profundidades del mar. Su hogar se derrumba, por eso han ascendido por primera vez a la tierra de los hombres y demostrar que su raza es superior, y que si ganan la Esencia de la Divinidad, sumirán todo Calamburia bajo las aguas. ¡Saludad a los Tritones!


La pareja

Itaqua

Él controla los azares del mar, la voluntad de los peces y el ascenso de las olas. Es el máximo exponente de los tritones; el heredero de los reinos oceánicos.

¡Arrodillaos ante el príncipe Itaqua, El domador de las mareas!

 

 

 

ELVIRA TRITONES - FOTOS INDIVIDUALES TAMAÑO WEBAquílea

Una poderosa luchadora, y una astuta consejera. Ella consiguió evitar que su reino quedara sepultado por el Leviatán. Ahora ha ascendido a la superficie para buscar el modo de salvar su reino. Lo intentará primero con la espada, y si no es posible, con la espada.

¡Ella es Aquílea, La protectora del coral!