En el centro del Maelström se respiraba una calma absoluta. Por un azar, o quizás debido ciertos caprichos del destino, su ojo se había aposentado en la arboleda de Catch – Unsum, allí donde vivían Drawets y Laurencia. El pícaro acababa de escapar del Inframundo, y ahora, tras reunir algunos de los mejores héroes de Calamburia, los había guiado hasta el mismísimo ojo. Él conocía la verdad: la Esencia de la Divinidad, el único elemento que podía salvarles de que todo quedara desbaratado para siempre, estaba en manos de Laurencia.

esencia laurencia

La reina de las fiestas y las borracheras guardaba aquel objeto como la más preciada de sus posesiones. Aún no la había bebido, pero tenía intención de hacerlo en cualquier momento. Nada le importaba que el Maelström generara semejante confusión; ella, al fin y al cabo, se pasaba el día mareada y viendo doble. ¿Qué podía cambiar en su mundo?

Sin embargo, Drawets sabía que no usar la Esencia traería consecuencias catastróficas para el continente, y aunque para él, morir o vivir sólo dependía de la voluntad del Titán, su estancia en el Inframundo le había hecho sentir algo de empatía por el resto de los mortales.

drawets laurencia

Los vientos del Maelström sacudieron a los héroes que se aproximaron hasta allí; como si aquella extraña anomalía dispusiera de conciencia propia. Los primeros en ser atacados fueron sus creadores accidentales: los inventores. Una ráfaga los lanzó volando hasta hacerlos desaparecer entre las ramas de los gigantescos árboles. Irving van der List y Olazir intentaron defenderse con sus artes; el uno evocando a la misericordia del Titán, y el otro haciendo uso de su arpa mágica, pero no sirvió de nada.

inventores final

Sólo Ventisca pudo contrarrestar aquellos vientos con su poder. Ella conocía bien la fuerza de dicho elemento, y logró que aquel caos quedara detenido durante unos segundos, tiempo suficiente para que Drawets, Nox y Ebedi se colaran hasta el mismo ojo del vórtice.

ebedi y olazir

Allí, y mientras Ebedi entretenía a Laurencia con promesas de fiestas sin igual y monumentales borracheras, Nox consiguió aproximarse mediante el sigilo y arrebatar la Esencia de la Divinidad. Después la lanzó a los Inventores, quienes ya se recuperaban de su caída.

inventores beben esencia divinidad

Entre los dos consiguieron beberla a tiempo, antes de que el Maleström contraatacara, y Laurencia se percatara siquiera de que la habían robado. Una vez formulado el deseo, los vientos se detuvieron… al fin.

grupo de final del maelstrom

Todo parecía en paz, Calamburia había regresado a la normalidad y todas las cosas habían regresado a su sitio. Lo que muchos no sabían era que dicho periodo había dado lugar a extrañas alianzas que, en un vaticinio sobre los tiempos venideros, aunaban fuerzas para afianzar su posición. Entre todas, la más sorpresiva fue el anuncio de boda entre el Rey Comosu y Dorna. A dicho encuentro fueron invitados los aliados más cercanos a la pareja. Sin embargo, esta alianza perseguía fines políticos que no tardaron en manifestarse.

foto corona

Dorna y Comosu, en un inteligente movimiento, se habían unido para contrarrestar un ataque desde varios flancos y diferentes bandos. Aquellos enemigos, que habían estado aguardando el momento apropiado para revelar sus fuerzas, irrumpieron en la misma boda para hacerse con el trono.

nuevos reyes boda

Desde el sur, los ejércitos de Kashiri asaltaron el Palacio de Ámbar emergiendo desde las profundidades del Inframundo. Los Hijos del Dragón y la Emperatriz Tenebrosa habían aunado fuerzas, convirtiéndose en un enemigo verdaderamente poderoso.

Por otra parte, desde el Oeste se había alzado una rebelión comandada por Zora von Vondra. A la Marquesa no le había sentado nada bien que su hija Melindres no fuera la esposa del Rey. Por esta causa, recurrió a uno de sus viejos… “amigos”, el Escorpión de Basalto.

Entrada zora a boda ambar

Con el apoyo de un general tan carismático, Zora había conseguido movilizar a la clase llana de Calamburia, prometiéndoles un cambio de su posición social si ganaban la guerra. La promesa llamó la atención de dos cortesanas, Anabella y Beatrice, quienes abrieron las puertas de palacio a los rebeldes.

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La batalla se estableció a tres bandos, pues Kashiri tampoco veía en Zora un posible aliado. Fue una suerte que esto ocurriera, pues gracias a las ambiciones de unos y otros, el Palacio de Ámbar logró resistir el asedio. Sin embargo, este primer encuentro no fue sino el preludio de una nueva guerra, una que busca disputarse, de nuevo, el gobierno de todo Calamburia.

Los tres ejércitos consultan sus movimientos y definen sus fronteras. No tardarán en darse nuevas batallas y juegos de poder que podrían lograr que el Trono de Ámbar cambiara de manos. ¿Quién puede saberlo? El destino, en esta ocasión, no parece escrito.

Grupo boda ambar

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